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¿Por qué todo el mundo habla de Suecia y su estrategia frente al COVID-19? ¿Funciona?

El epidemiólogo Anders Tegnell, convertido en una celebridad, habla a los reporteros.
El epidemiólogo Anders Tegnell, convertido en una celebridad, habla a los reporteros.   -   Derechos de autor  CLAUDIO BRESCIANI/AFP
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Con una mezcla de envidia y horror, medio mundo mira desde hace un mes y medio a Suecia, que en vez de confinar a su población ha decidido utilizar otra estrategia, basada en la responsabilidad individual y la "inmunización del rebaño", dejar que el virus se propague -evitando saturar los servicios de reanimación- hasta que la mayoría de la población esté inmunizada.

Sus vecinos nórdicos les miran horrorizados. Dinamarca, Noruega y Finlandia han conseguido mantener las cifras de víctimas muy bajas aplicando restricciones fuertes y un confinamiento temprano.

Suecia, en cambio, se encuentra entre los países con más infectados por cada millón de habitantes y también tiene una de las mayores cifras de víctimas mortales.

Aún así la OMS ve a Suecia como un posible modelo de lo que será una sociedad "post COVID" si no queremos vivir encerrados permanentemente hasta que todo el mundo pueda acceder a la vacuna. "Lo que ha hecho de manera diferente es que realmente, realmente ha confiado en sus propias comunidades para poner en práctica ese distanciamiento social", dijo y añadió que Suecia había puesto en marcha una "política de salud pública muy fuerte".

Claro está que sin confinamiento, Suecia es el país europeo que mejor está capeando la crisis en lo económico.

El señor coronavirus sueco, héroe nacional, el Gobierno sube en popularidad

A pesar de que el modelo ha sido muy criticado por los países vecinos, algunos científicos locales y sobre todo por los países que han aplicado normas de confinamiento más estrictas los suecos están fascinados por su epidemiólogo estatal, el artífice de la estrategia, Anders Tegnell. Alguno incluso se ha tatuado su nombre y le han dedicado una canción de rap.

Él, por su parte, ha declarado con humildad al diario Aftonbladet que no sabe si tomaron la decisión correcta, que no está nada convencido de la estrategia y que están mirando con lupa la evolución de la epidemia por si hubiera que cambiar rápidamente de método.

La prueba de que es un estrella, cada vez más también internacional, es su entrevista con el Daily Show de Trevor Noah, en la que reveló que no se esperaban una cifra de víctimas mortales tan alta.

También dijo que han usado lo que hacen normalmente en Suecia en situaciones de salud pública "decirle a la gente tomen su responsabilidad entre sus manos y hagan lo que les parezca mejor para no contagiar a otras personas" algo que "históricamente ha funcionado muy bien" comenta en la entrevista.

El Gobierno se ha ganado el apoyo de los suecos según ciertos sondeos que sitúan la confianza en la gestión del Gobierno en el 70% desde un 43% al inicio de la crisis, informa Le Monde.

Hay que precisar que aunque los suecos no se han confinado, el equipo científico sí ha decretado cierres de algunos locales, ha prohibido reuniones de más de 50 personas o las visitas a las residencias de ancianos.

Mayores y desigualdad

Una de las principales zonas oscuras de la estrategia es el alto índice de ancianos fallecidos en Suecia. También hay reportes que sugieren que la enfermedad se está propagando más en los barrios más desfavorecidos de Estocolmo, principalmente entre los inmigrantes.

En Estocolmo, el 45% de las víctimas vivía en una residencia de ancianos.

Las autoridades sanitarias se han dicho sorprendidas por esta explosión de víctimas y han prometido investigar lo ocurrido, pero es cierto que como recuerda Anders Tegnell, esta tragedia en asilos de ancianos también ha ocurrido en países con confinamiento estricto.

La estrategia inicial estaba basada en proteger a los mayores y no ha funcionado. Aunque el Gobierno ha dicho que el momento de buscar responsables será después de la epidemia.

Curiosamente un estudio revela que cuanto más mayores, más apoyan la estrategia gubernamental

Distancia social, desde el año 1.347

Hay un chiste que circula en las redes sociales recordando a quienes no conozcan los países nórdicos que la distancia social es prácticamente innata.

Sin embargo todos hemos visto las imágenes de las calles, bares y restaurantes repletos de gente.

Muchos suecos y extranjeros residentes apuntan a que una de las claves de esta estrategia es que los suecos confían en su Gobierno, uno de los menos corruptos del mundo, y el Gobierno confía en la población.

Los suecos también confían los unos en los otros.

Algunos expertos advierten que este modelo, si puede ser considerado de un cierto éxito, es difícilmente exportable a países con tradiciones de contacto social estrecho, en las que las relaciones entre las autoridades y la ciudadanía están deterioradas o en los que es más habitual saltarse las normas, sobre todo si no hay perspectiva de sanciones.