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Suecia: abrir bares y tiendas no evita la crisis económica ligada a la pandemia

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Suecia: abrir bares y tiendas no evita la crisis económica ligada a la pandemia
Derechos de autor  AP Photo/David Keyton, File
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Tiendas y restaurantes abiertos, prohibir las visitas a los asilos de ancianos y consejos, muchos consejos. El enfoque de las autoridades suecas para combatir la pandemia se ha centrado en informar sobre la importancia de gestos como mantener la distancia social o lavarse las manos y sugerir comportamientos como quedarse en casa si uno se siente enfermo. El arquitecto de este enfoque, el epidemiólogo Anders Tegnell, asegura que no lo pensó para salvar empleos:

"Este modelo no persigue proteger la economía sueca, eso lo hacen otras partes de la sociedad", afirma.

Pero en una economía global interconectada, el impacto financiero del coronavirus se siente en todas partes por mucho que un país se empeñe en mantener abiertas tiendas y cafeterías. El PIB de Suecia caerá drásticamente este año y nunca antes tantos suecos habrán perdido sus puestos de trabajo.

"Suecia es un país muy dependiente de las exportaciones. El 50% de nuestro PIB proviene de las exportaciones. Sobre todo, del mercado único. Y cuando no este no funciona tan bien como esperábamos por la crisis, por supuesto que recibimos un duro golpe", reconoce Anna Hallberg, Ministra de Comercio Exterior y Asuntos Nórdicos de Suecia.

Aunque Suecia se ha mantenido relativamente abierta durante la pandemia, su economía ha retrocedido con fuerza. Los críticos creen que el Gobierno podría haber hecho mucho más.

"Creo que deberían haber sido mucho más rápidos a la hora de actuar. Y también favorecer más a las empresas y asumir parte del coste que les ha supuesto para salvar realmente la economía a largo plazo", explica el reputado economista Andreas Wallström.

Como en todo el mundo, el sector turístico ha sido uno de los más perjudicados. Harriett Johansson, propietaria de una tienda de recuerdos en el casco antiguo de Estocolmo, afirma que ha perdido el 90% de sus ingresos habituales por culpa de la pandemia.

Harriett Johansson, lamenta "echar muchas horas" en la tienda para, a fin de cuentas, recibir una magra recompensa:

"Cuando has gastado tanta energía durante tantos tantos años y a veces ni siquiera recibes un sueldo... trabajas mucho, eso sí, pero no por un salario muy alto a la hora".

Aunque trata de mantener alta la moral, Harriett es consciente de que su tienda es inviable sin turistas. La tasa de mortalidad de la pandemia en Suecia es mucho más alta que en los otros países vecinos, por lo que estos se muestran reticentes a reabrir sus fronteras. El Gobierno sueco, sin embargo, confía en que lo hagan pronto.