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Reino Unido ingiere el equivalente a 155 bolsas de patatas fritas a la semana en sal

Los adultos en Inglaterra consumen cada día tanta sal como la que contienen 22 bolsas de patatas fritas
Los adultos en Inglaterra consumen cada día tanta sal como la que contienen 22 bolsas de patatas fritas Derechos de autor  Pexels
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Por Theo Farrant
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Los adultos ingleses consumen un 40% más de sal que la recomendada según un nuevo estudio, lo que eleva el riesgo de hipertensión, infartos y accidentes cerebrovasculares.

Los adultos en Reino Unido consumen mucha más sal de lo que creen: el equivalente a 155 bolsas de patatas fritas cada semana, según un nuevo análisis de la Fundación Británica del Corazón (BHF).

La entidad señaló que esto equivale a la cantidad de sal de alrededor de 22 bolsas de patatas fritas con sal al día, y advirtió de que la mayoría de la gente no es consciente de que consume una cantidad tan alta.

"La mayor parte de la sal que ingerimos está oculta en los alimentos que compramos, como pan, cereales, salsas preparadas y platos precocinados, así que es difícil saber cuánta sal estamos consumiendo", explica Dell Stanford, dietista sénior del BHF. "Es una mala noticia para la salud del corazón, ya que tomar demasiada sal aumenta significativamente el riesgo de presión arterial alta, una de las principales causas de infartos, ictus y otras enfermedades graves".

Por qué el exceso de sal puede ser perjudicial para el organismo

Los expertos en salud advierten que el consumo excesivo de sal sigue siendo uno de los riesgos más graves y evitables para la salud cardiovascular. La presión arterial alta, o hipertensión, es la mayor causa de infartos y accidentes cerebrovasculares en el mundo y responsable de una de cada seis muertes a escala global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A menudo se la denomina "asesina silenciosa" porque no siempre presenta síntomas perceptibles. Se estima que alrededor de un tercio de los adultos en Reino Unido tiene hipertensión, pero unos cinco millones de personas desconocen que padecen la afección, según el BHF. En Europa afecta a casi una cuarta parte de la población.

Pese a las recomendaciones de salud pública vigentes desde hace años, el consumo medio de sal de los británicos sigue muy por encima de los niveles aconsejados. Los adultos consumen alrededor de 8,4 gramos de sal al día, aproximadamente un 40% más que el máximo recomendado por el Gobierno, de seis gramos. El BHF señaló que ese exceso por sí solo equivale a la sal de seis bolsas de patatas fritas. Una bolsa típica de patatas fritas saladas de 32 a 40 gramos contiene alrededor de 0,38 gramos de sal.

Según la OMS, las pruebas muestran que reducir el consumo de sal en un 25% mediante políticas públicas contundentes podría evitar hasta 900.000 muertes por enfermedad cardiovascular de aquí a 2030 en la región europea de la OMS, que comprende 53 países de Europa y Asia Central.

Los activistas por la salud aseguran que los resultados del reciente estudio sobre la sal en Reino Unido ponen de relieve la necesidad de una intervención gubernamental más fuerte para reducir la sal en los alimentos cotidianos, con límites más estrictos y sanciones para los fabricantes que no cumplan. "El Gobierno debe intervenir para facilitar mucho más a las familias la elección saludable, dando a los fabricantes incentivos para retirar cantidades excesivas de sal de nuestros alimentos", pide Stanford.

Cambios en la publicidad de la comida basura en Reino Unido

Además de pedir cambios en la fabricación de los alimentos, el Gobierno británico ha decidido limitar la forma en que se promocionan los productos poco saludables, especialmente entre los menores.

La prohibición de la publicidad de comida basura en todo Reino Unido entró en vigor el 5 de enero, como parte de los esfuerzos del Gobierno para reducir a la mitad la obesidad infantil de aquí a 2030. La ley impide anunciar en televisión antes de las 21:00 -y en cualquier momento en internet- alimentos y bebidas con alto contenido en grasas, sal y azúcares.

Estas restricciones se aplican a productos considerados entre los principales impulsores de la obesidad infantil como refrescos, chocolates, golosinas, pizzas y helados. También afectan a algunos cereales y 'porridges' de desayuno, productos de pan dulces y a ciertos platos principales y bocadillos. La nueva normativa figura entre las medidas más estrictas contra los alimentos poco saludables en Europa y ha sido bien recibida por los profesionales de la salud.

"Queda camino por recorrer, pero la legislación aprobada hoy es un paso significativo y bienvenido para proteger a la población de la influencia de la industria y reducir el número de personas que viven, y mueren, por enfermedades evitables", celebra Alice Wiseman, vicepresidenta de la Asociación de Directores de Salud Pública de Reino Unido.

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