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El deshielo de los glaciares aporta un 90% menos de hierro útil

Roseta de muestreo con botellas grises a la izquierda, la borda del barco abajo a la derecha y el frente de la plataforma de hielo al fondo.
Roseta de muestreo con botellas grises a la izquierda, la borda del barco abajo a la derecha y el frente de la plataforma de hielo al fondo. Derechos de autor  Robert Sherrell
Derechos de autor Robert Sherrell
Por Liam Gilliver
Publicado Ultima actualización
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Un nuevo estudio de la Universidad Rutgers-New Brunswick desmonta la teoría de la 'fertilización con hierro' en la Antártida. Los científicos han descubierto que el agua de deshielo aporta solo el 10% del hierro que alimenta a las algas capaces de absorber CO2 de la atmósfera.

Un supuesto 'lado positivo' de los estragos del cambio climático, asumido desde hace años, ha quedado ahora bajo la lupa, después de que científicos hayan encontrado un grave fallo en esa teoría.

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A medida que las emisiones que atrapan el calor siguen recalentando el planeta, los glaciares de la Antártida registran un deshielo sin precedentes. Pese a su aislamiento geográfico respecto a la civilización, la desaparición de estas enormes masas de hielo tiene un impacto significativo en todo el mundo.

El glaciar Thwaites, conocido como el glaciar del Juicio Final, ya explica el 4% del aumento anual del nivel del mar a escala global. Si llegara a colapsar por completo, el nivel del mar podría elevarse hasta 65 cm.

Para ponerlo en contexto, los científicos prevén que por cada centímetro que sube el nivel del mar, unos seis millones de personas quedan expuestas a inundaciones costeras. Pero en el escurridizo océano Austral, la teoría de la fertilización con hierro ofrecía un rayo de esperanza.

¿Qué es la fertilización con hierro?

A medida que suben las temperaturas y se derriten los glaciares, el hierro atrapado en el hielo se libera al océano.

Los científicos planteaban que ese hierro alimenta grandes floraciones de algas microscópicas, capaces de absorber dióxido de carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis.

Cuando estas algas mueren, se hunden hasta el fondo marino y pueden secuestrar ese carbono de forma prácticamente permanente.

Aunque algunos investigadores han defendido verter grandes cantidades de hierro al océano como herramienta de geoingeniería para frenar el aumento de emisiones, otros advierten de que podría generar 'zonas muertas'.

Se trata de áreas en las que los niveles de oxígeno son tan bajos, en este caso consumidos por la descomposición de las algas, que apenas puede existir vida bajo la superficie. Ya se ha producido en lugares como el mar Báltico a causa de la contaminación por nutrientes derivada de la actividad humana.

¿Puede el deshielo de los glaciares ayudar a reducir las emisiones de carbono?

Sin embargo, oceanógrafos de la Universidad Rutgers-New Brunswick, en Estados Unidos, han descubierto que el agua de deshielo de la plataforma de hielo antártica aporta mucho menos hierro a las aguas circundantes de lo que se pensaba.

En colaboración con varias universidades de Estados Unidos y Reino Unido, Rob Sherrell, profesor del Departamento de Ciencias Marinas y Costeras, y su equipo viajaron en 2022 a la plataforma de hielo Dotson, en el mar de Amundsen, en la Antártida occidental.

El mar de Amundsen concentra buena parte de la contribución de la Antártida a la subida del nivel del mar. Allí, el agua de deshielo glaciar procede de la base de las plataformas de hielo flotantes, impulsada sobre todo por la entrada de aguas cálidas desde el océano profundo en las cavidades situadas bajo el hielo.

Para medir cuánto hierro aporta este agua de deshielo a las aguas vecinas, los investigadores identificaron el punto en el que el agua marina entra en una de esas cavidades y el lugar por el que sale tras mezclarse con el deshielo. Recogieron muestras de agua tanto en la entrada como en la salida.

De vuelta en Estados Unidos, el colega de Sherrell, Venkatesh Chinni, analizó las muestras para determinar el contenido de hierro tanto disuelto como en partículas en suspensión y calcular así cuánto más hierro salía de la cavidad del que entraba.

Para su sorpresa, los científicos comprobaron que solo en torno al 10% del hierro disuelto que salía procedía del propio agua de deshielo. La mayor parte llegaba con el agua profunda que entraba desde el océano (62%) y con los aportes de los sedimentos de la plataforma (28%).

"El agua de deshielo transporta muy poco hierro"

"Aproximadamente el 90% del hierro disuelto que sale de la cavidad bajo la plataforma de hielo procede de aguas profundas y de sedimentos situados fuera de la cavidad, no del agua de deshielo", explica Chinni.

El estudio, publicado en la revista científica Communications Earth and Environment, también constató que bajo el glaciar existe una capa de agua de deshielo líquida que carece de oxígeno disuelto. Esta podría ser una fuente de hierro mayor que el propio deshielo de la plataforma de hielo.

"Lo que sostenemos en este trabajo es que el agua de deshielo en sí transporta muy poco hierro y que la mayor parte del hierro que lleva procede de la trituración y disolución de la roca madre en la capa líquida situada entre el lecho rocoso y la capa de hielo, no del hielo que está provocando la subida del nivel del mar", señala Sherrell.

El equipo considera que ahora se necesitan más estudios para comprender mejor las fuentes de hierro de la Antártida en un planeta en calentamiento. Todo apunta a que ese supuesto 'lado positivo' en el que muchos científicos confiaban podría no ser tal.

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