Última hora
This content is not available in your region

COVID-19 | Entre miedo y necesidad, el difícil retorno de la prostitución

euronews_icons_loading
Trabajadoras sexuales esperando clientes
Trabajadoras sexuales esperando clientes   -   Derechos de autor  AP/AP
Tamaño de texto Aa Aa

Entre los olvidados de la pandemia se cuentan las prostitutas. En Bélgica, pueden volver al trabajo. Pero las reglas del juego no están claras, ni a a nivel administrativo ni a nivel sanitario.

Para Marie, que ejerce desde hace casi treinta años, muchas preguntas siguen sin respuesta. "No vuelvo a trabajar con una sonrisa en la cara, pero no tengo otra opción. El coronavirus me asusta porque es una enfermedad de la que no sabemos mucho. Tendremos que explicar a los clientes que tenemos que ponernos la mascarilla, tanto él como nosotras y respetar una serie de gestos barrera. ¿El cliente lo aceptará?", se pregunta.

Marie dejó de trabajar durante los tres meses que duró el confinamiento. Para sobrevivir, recurrió a los ahorros que guardaba para la jubilación. Y sus recursos están realmente al límite. "Voy a empezar con una deuda de 9.000 euros porque hay cosas que no pude pagar. Tengo dos alquileres, dos factura del gas, dos facturas de electricidad. El día 1 de cada mes necesito 3.000 euros. Así que no puedo comer ni un bocadillo, ni fumar un paquete de cigarrillos, todavía no he pagado mi teléfono", explica.

Varias asociaciones se han movilizado durante este peridodo para proporcionar un poco de alivio a las trabajadoras sexuales. "Hemos establecido un sistema de distribución de alimentos para el distrito norte de Bruselas del que han podido beneficiarse unas 130 personas a la semana. Otras asociaciones también han servido comidas. Pero algunas personas han perdido incluso su vivienda, nos enfrentamos a situaciones humanas bastante dramáticas", explica Maxime Maes, coordinador de UTSOPI, Sindicato de Trabajadores Sexuales.

Se calcula que en Bélgica hay 26.000 prostitutas, y algunas quieren impugnar el protocolo aprobado por el gobierno para volver al trabajo. "Si nada cambia, demandaré al gobierno porque tienen que revocar esa regla. La prostitución tiene que estar prohibida hasta el 1 de septiembre, al menos", afirma Hot Marijke, trabajadora sexual.

Marijke paga sus impuestos y recibe un apoyo financiero del gobierno. Pero para muchas otras trabajar es una cuestión de supervivencia y no pueden esperar.