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¿El invierno recrudecerá la pandemia del COVID-19 en América Latina?

Pacientes de COVID-19 en un hospital de campaña construido dentro de un gimnasio en Santo Andre, en las afueras de Sao Paulo, Brasil, el martes 9 de junio de 2020.
Pacientes de COVID-19 en un hospital de campaña construido dentro de un gimnasio en Santo Andre, en las afueras de Sao Paulo, Brasil, el martes 9 de junio de 2020.   -   Derechos de autor  AP Photo/Andre Penner
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El hemisferio sur ha entrado en el invierno mientras las cifras de contagios por coronavirus se recrudecen en muchos de sus países desde Sudáfrica hasta Argentina, alcanzando hitos de casos esta semana.

Es precisamente esta última región, América Latina, la que se ha convertido en el epicentro de la pandemia desde hace semanas.

Brasil superó el domingo el umbral de las 50.000 muertes por el nuevo coronavirus, lo que le convierte en el segundo país del mundo con más fallecidos y también por número de casos, con más de 1 millón de contagiados, tan solo por debajo de Estados Unidos.

Perú y Chile, con 257.447 y 246.963 casos respectivamente, figuran entre los diez países con más contagios por coronavirus del mundo, por encima de Italia e Irán, dos de los países que fueron epicentro del virus y que más sufrieron su impacto durante la primera mitad del año.

Hay alarma también en México que desde el lunes registra un número diario de muertes más alto que Brasil, con más de 700 nuevos fallecimientos en las últimas 24 horas el lunes.

En Argentina, el número de casos se ha elevado a 44.931 y el número de muertes a 1.043, dos récords, a pesar del estricto confinamiento del país.

¿Complicará la llegada del invierno aún más la situación?

El virólogo Eduardo de Mello Volotão explica a Euronews que los virus respiratorios son más estables en esta estación y el del coronavirus no es una excepción.

"Estamos presenciando la reintroducción y el resurgimiento de brotes de la enfermedad en varios países con la apertura gradual de actividades y en la estación de invierno puede significar un mayor riesgo", indica Volotão, quien trabaja con el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) de Uruguay y el Instituto Oswaldo Cruz de Brasil

El virólogo explica que con la bajada de las temperaturas es más difícil que la gente siga los protocolos de ventilación de espacios colectivos como oficinas y escuelas.

"Otro punto es la búsqueda de espacios más cerrados y con aire acondicionado, que pueden representar una aglomeración de personas en la estación más crítica para las enfermedades respiratorias", añade.

Independientemente del clima, Volotão dice que la capacidad de contagio del virus está principalmente asociada con la movilidad urbana y la aglomeración de personas.

"No podemos pensar que lo peor haya pasado cuando el clima cambie", apostilla.

AP Photo/Natacha Pisarenko
Un hombre prepara una gran olla de sopa para servir a los residentes, en la cancha del club de fútbol Santa Clara de Buenos Aires, Argentina, el 10 de junio de 2020.AP Photo/Natacha Pisarenko

¿Cuáles son las características particulares de la pandemia en América Latina?

"La interdependencia de las economías de los países y la falta de control fronterizo hacen que la gran mayoría de los países sufran el impacto de la falta de control de algunos", señala Volotão.

En este sentido, el doctor cita Cuba y Uruguay como países que han tomado medidas que se han demostrado efectivas para frenar la expansión del contagio.

"Cuba con su modelo agresivo de vigilancia epidemiológica, que se ha convertido en uno de los países con los mejores indicadores en América Latina y el mundo, demostrando que la estrategia para la prevención y monitoreo de casos fue una excelente respuesta a la epidemia en este país".

"Otro país que destaca en la respuesta a COVID-19 es Uruguay, que establece una política de aislamiento social no obligatorio acompañado de un aumento en la capacidad de información de la población y una acción sistemática en la movilidad de las personas y el monitoreo de casos, incluso con la amenaza constante de re introducción a través de las fronteras con Argentina y Brasil".

En la otra cara de la moneda sitúa México, Brasil y Nigeria, en los que la negación científica y el desacuerdo de las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han marcado la trayectoria, señala el doctor.

"No adoptaron medidas importantes como el aislamiento social y permitieron que el virus se propagara de manera incontrolada tornando América Latina epicentro de la pandemia, y la frágil economía local causó que la región sufriera los impactos, mucho más rápido que en Europa", explica.

Otra característica llamativa de los países que no controlaron bien la epidemia es la omisión de datos epidemiológicos y la desinformación constante de la población

Volotão también cita entre los obstáculos la dependencia tecnológica de la región para enfrentar la crisis de salud, incluso en países como Brasil, "que tiene una gran capacidad científica y tecnológica".

Precisamente la gestión negacionista y poco científica del presidente de Brasil Jair Bolsonaro está en el punto de mira desde que calificó al nuevo virus de "gripecilla", hasta su presencia en actos públicos sin guardar las medidas de distancia social, ni llevar mascarilla.

"Brasil, hoy representa un gran riesgo a todo el continente y al mundo cuando no muestra un camino de recuperación e mantiene el crecimiento del número de casos y muertes relacionados a la COVID-19", concluye el virólogo.