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Notable gestión de la crisis de COVID-19 en la isla estonia de Saaremaa

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Medical staff in Saaremaa island, Estonia.
Medical staff in Saaremaa island, Estonia.   -   Derechos de autor  Euronews
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La 'vida' ha vuelto a la isla estonia de Saaremaa. Apenas quedan señales de lo que les ocurrió a sus habitantes a principios de año. En los primeros días de marzo, tras un partido de voleibol que enfrentó a un equipo local con otro italiano y un festival dedicado al vino, Saaremaa recibió el apodo de 'isla del coronavirus'. Entre los 30 000 residentes en la isla se registraron 500 casos de contagio; una de las tasas per cápita, más altas, del mundo. El alcalde de la isla, Madis Kallas, que dio positivo, asumió su responsabilidad y dimitió. Kallas cree que la isla es un ejemplo de cómo enfrentarse a la pandemia.

"Tras analizar los hechos, durante semanas, puedo decir que no habría hecho nada diferente de lo que hice. Salvo quizá a la hora de organizar partidos de voleibol y otros grandes eventos en la primera mitad de marzo. Pero no en lo que respecta a las medidas adoptadas en la gestión de la crisis. Saaremaa la gestionó bastante bien", declara Madis Kallas, exalcalde de Saaremaa.

Para el único hospital de la isla fue una situación extrema. En pocos días el número de salas del centro, dedicadas al coronavirus, se llenaron de pacientes. El Ejército estonio puso en marcha un hospital de campaña y se duplicó el número de camas. Cuando una cuarta parte del personal sanitario se infectó, el médico jefe del hospital se dio cuenta de lo importante que era el apoyo de la comunidad local.

"No nos faltaron respiradores ni tuvimos escasez de medicamentos ni de equipos de protección. Lo realmente difícil fue gestionar la falta de personal. Había mucho personal contagiado, así que, recibimos ayuda del exterior. La gente de Saaremaa y también ciudadanos del continente vinieron a ayudarnos. Más de cien personas vinieron a la isla a prestar ayuda", afirma Edward Laane, jefe médico del Hospital Kuressaare.

Se estableció un 'comité de crisis' que reunía a todos los responsables en torno a la misma mesa de debate y tomaba decisiones sin demora. Así, decidieron que la isla se aislara completamente y quedase, si cabe, más 'alejada' del continente.

"Se decidió evitar el tráfico interno y externo en toda la isla. Por supuesto, resultó una decisión muy difícil de tomar para todos. Fue una medida complicada de aceptar porque la última vez que esto ocurrió fue durante la época soviética, cuando nuestra isla quedó aislada del continente. Sin embargo, creo que la decisión que tomamos nos ayudó mucho", señala Kalle Laanet, vicepresidente del Comité de Defensa Nacional de Estonia.

"Unida y con una estricta cuarentena, Saaremaa pasó de ser el epicentro del coronavirus a convertirse en uno de los lugares con menos presencia del virus, en Estonia. No ha habido nuevos contagios en casi dos meses", concluye Jains Laizans, corresponsal de Euronews en Estonia.