El coronavirus nos ha vuelto vulnerables, llenos de inquietud y recelos. No sabemos cuando terminará todo esto, ni cómo serán las secuelas físicas y emocionales que nos dejará esta crisis...El virus, que este año ha puesto en vilo nuestras vidas, nos plantea la oportunidad de repensar el mundo.
En nuestra serie sobre "El mundo después del Covid-19" repasamos algunas de las lecciones que nos ha dejado la crisis sanitaria del coronarirus. Soñamos con el día en que el virus no esté entre nosotros y pensamos en esta pandemia como una oportunidad de replantear el mundo en que vivimos.
Hoy entrevistamos a la investigadora Dora Barrancos, historiadora, socióloga y militante feminista. El virus, que este año ha puesto en vilo nuestras vidas, plantea, según Barrancos, la oportunidad de crear un mundo más igualitario:
"Es probable que el mundo tenga ahora una gran oportunidad reflexiva de pensamiento y de acción política que interrumpa la ominosa concentración de la riqueza. Hay una polea de concentración de la riqueza que debe cesar. Y creo que es una gran oportunidad para retomar los planos de soberanía de los estados nacionales de una estructuración política, de gobierno que ponga el eje en la redistribución."
Quiero subrayar que junto con la posibilidad de lograr un mundo con una mejor distribución, tengamos un mundo con mejores posibilidades de justicia de género, para que haya también una gran oportunidad de limitar de modo notable las pautas patriarcales."
"El Estado tiene muchísimo que hacer en todo esto mediante mecanismos fiscales, mecanismos contributivos, mecanismos inhibidores para que la concentración de la riqueza disminuya. Creo que la conclusión de Oxfam, en un estudio de hace unos meses, es consternadora. El 1% de la Humanidad posée el 80% de la riqueza. Es evidente que este mundo no es humano, ni igualitario, a nivel de las oportunidades que tiene cada individuo de la especie. Hay algo que impide esa igualdad de manera muy nociva."
¿Cuál sería la gran enseñanza de esta pandemia de Covid-19? "El virus tiene una universalidad planetaria. Esa universalidad planetaria muestra la universalidad de la desigualdad, porque aunque el virus es igualitario, sus consecuencias son profundamente no igualitarias. Quienes ya están en situación de alto riesgo están padeciendo mucho más."