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Un comercio de cada cinco podría cerrar a causa de la pandemia

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Un comercio de cada cinco podría cerrar a causa de la pandemia
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Hace ya más de dos meses que las tiendas reabrieron sus puertas. Pero la afluencia de clientes deja mucho que desear.

Hemos visitado una chocolatería situada en el centro histórico de Bruselas, donde temen por su supervivencia. La gerente ha tenido que poner a sus dependientes en paro temporal y no sabe si podrá readmitirlos.

"Hay días en que tan sólo hago 50 euros de caja. Con 50 euros no puedo pagar nada. Es un desastre. Todos nos preguntamos qué vamos a hacer. Es duro", explica Kathleen Henrotte desde su tienda Le Temps du Sucre.

A unos cuantos metros de distancia, la situación es igualmente díficil en la joyería Amber Gallery. Dependen del turismo internacional, sobretodo del que llega de países como China y Brasil, y las fronteras siguen cerradas. Calculan que ha perdido el 80% de su volumen de negocio respecto al año pasado.

"La actividad tiene que volver en un mes o máximo dos. Necesitamos que aumente o que nos den nuevas ayudas. Porque en caso contrario, creo que las quiebras van a empezar a declararse en cuanto pasen las vacaciones. Entonces empezarán realmente las dificutades", vaticina el joyero Adam Gromert.

Las cosas no van mejor en las zonas de oficinas. El teletrabajo ha dejado a los negocios de restauración rápida sin apenas clientes. Las ayudas que las autoridades han puesto a disposición, para hacer frente a los meses de cierre y para despedir temporalmente a los trabajadores, han servido para parar el golpe. Pero las deudas se acumulan y lo peor está por llegar.

"En mi opinión, la crisis todavía no ha empezado realmente. Diría que empezará entre septiembre y enero. Y para mi, mi analisis personal, es que será necesario aguantar unos doce meses a partir de enero para poder decir que hemos superado la situación", analiza Gaëtan Niego, propietario de Food Minute.

Y no todo el mundo podrá aguantar tanto tiempo. En el sindicato belga que representa a los trabajadores autónomos temen que un comercio de cada cinco acaben por cerrar. Son además favorables al uso de mascarillas para evitar la temida segunda ola de infecciones.

"Pensamos que incluso si resulta desagradable y atenta contra la libertad individual, la mascarilla es la mejor manera para evitar un segundo confinamiento. Y evidentemente esperamos que no ocurra porque tendría unas consecuencias realmente dramáticas", concluye Christophe Wambersie, del Syndicat Neutre pour indépendants.

Las previsiones de los sindicatos europeos son igualmente dramáticas.

Confían en que el gobierno mantenga las ayudas al menos hasta fin de año. Pero no pueden ser eternas y la economía debe reactivarse. El plan de Recuperación de la Unión Europea, urge.