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Alemania refuerza su arsenal frente a una segunda ola de coronavirus importada por los turistas

Llegada de trabajadores del matadero Toennies, que experimentó un gigantesco rebrote. Ha sido reabierto con medidas de seguridad muy estrictas.
Llegada de trabajadores del matadero Toennies, que experimentó un gigantesco rebrote. Ha sido reabierto con medidas de seguridad muy estrictas.   -   Derechos de autor  Martin Meissner/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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Dice el refrán popular que cuando veas las barbas del vecino cortar pongas las tuyas a remojar. Y si el vecino es Alemania, uno de los países que mejor ha controlado la pandemia de coronavirus, con más razón.

El Gobierno alemán está reforzando sus medidas de lucha contra el virus en previsión de una posible segunda ola de infecciones importada por veraneantes poco cuidadosos cuando regresen de sus vacaciones.

Las autoridades locales tendrán más poder para imponer confinamientos estrictos cuando se detecte un rebrote. El gobierno y los estados regionales han acordado que se dictarán "prohibiciones de salida" en zonas geográficas limitadas para los residentes que se reconfinen después de un rebrote de Covid-19, según anunció la cancillería.

Concretamente, a menos que sea absolutamente necesario, ya no se les permitirá salir de la zona geográfica confinada.

Novedad para Alemania. El Ejército movilizado en los confinamientos locales

Se trata de una novedad en el país, que hasta ahora ha tenido una definición bastante flexible del confinamiento basada en gran medida en la autodisciplina y la buena voluntad.

Incluso en el pico de la contaminación en marzo y abril, la mayoría de los alemanes, con la excepción de los bávaros, no estaban estrictamente confinados en casa como los italianos, españoles o franceses.

Sin embargo, la nueva medida no afectará a cantones enteros, como se previó en su día, sino a zonas más pequeñas.

"Se aplicarán 'restricciones a la movilidad innecesaria' para entradas y salidas de las zonas afectadas", según el acuerdo.

En la práctica, el jefe de la cancillería, Helge Braun, dijo que el ejército alemán será llamado durante estos confinamientos locales, que se establecerán "más rápido, en un área más pequeña, y con mayor precisión".

Por ejemplo, los soldados del Bundeswehr serán llamados para hacer pruebas de COVID-19 a la población confinada en un lugar determinado, dijo en el canal público ZDF.

Esto hará posible, dijo, restringir estos confinamientos a unos pocos días solamente.

Relativamente poco afectada por la pandemia hasta ahora, Alemania está preocupada por una segunda oleada del virus, un miedo alimentado por el reconfinamiento el mes pasado de más de 600.000 personas en dos cantones de Renania del Norte-Westfalia debido a un importante brote en un enorme matadero.

Hoy en día, la atención se centra en las playas del Mediterráneo, que son adoradas por millones de alemanes que las visitan cada verano, especialmente las de Mallorca.

Comportamiento inconsciente de los turistas

Aunque la isla principal del archipiélago balear español está lejos de experimentar las multitudes habituales este año, en Berlín crece la preocupación ante las imágenes de jóvenes alemanes allí el pasado fin de semana, borrachos y de fiesta, sin la más mínima precaución de salud.

Las imágenes de los bares de cerveza de la costa sur de la isla llenos de alemanes que no llevaban mascarillas han provocado las amonestaciones de varios ministros, incluido el jefe de la diplomacia, que atacaron el "comportamiento inconsciente" de algunos veraneantes.

"Acabamos de conseguir reabrir las fronteras en Europa", dijo Maas a la prensa regional en una entrevista. "No debemos arriesgarnos (a un nuevo confinamiento) por un comportamiento inconsciente. De lo contrario, las nuevas restricciones serán inevitables" dijo.

"Tenemos que tener mucho cuidado" de que las Baleares no "se conviertan en un segundo Ischgl", una estación de esquí austriaca que este invierno se convirtió en una importante fuente europea de contaminación por Covid-19, advirtió también el Ministro de Salud Jens Spahn.

Las autoridades de la isla, que es una de las favoritas de los alemanes por delante de Creta y Rodas, han apretado desde entonces los tornillos y decretado el cierre de las barras del "Ballermann", una larga explanada popular entre los alemanes, así como de Magaluf, una meca de la fiesta y del turismo británico excesivo, al oeste de la capital.

Con 9.078 muertes, Alemania ha sido hasta ahora un "buen alumno" en la lucha contra la pandemia, situación que se explica entre otras cosas por una política de pruebas masivas de la población y una gran red de hospitales en las regiones.