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El golpe de la COVID-19 a la noche madrileña

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El golpe de la COVID-19 a la noche madrileña
Derechos de autor  Manu Fernandez/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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El ocio nocturno de Madrid vive una nueva realidad. El Gobierno de la región ha impuesto nuevas restricciones a los locales entre las que está la limitación de diez personas por grupo y de la 1:30 de la madrugada como horario tope de cierre, algo que algunos clientes no comparten: “No tiene sentido no tiene ningún sentido sobre todo porque puedes estar en una terraza hasta cierta hora y no te puedes quedar 2 horas de más para tomarte una copa.”

Además de la obligatoriedad de las mascarillas, en este local se lleva a cabo una desinfección cada vez que hay público. Los encargados, además, hacen un registro para poder avisar a las autoridades en caso de que haya un contagio. A pesar de las medidas, el temor ha aumentado tras el confinamiento, como explica Laura Morán, coordinadora de la sala Moby Dick: “Las primeras semanas fueron muy buenas, la gente se notaba que tenía muchas ganas pero sí que es verdad que últimamente estamos notando que vuelve a haber un poco de psicosis y la gente empieza a tener un poco más de miedo a los espacios cerrados.”

El sector del ocio nocturno representa un 1,6% del PIB de la región de Madrid y genera casi 21.000 puestos de trabajo. Las pérdidas por el coronavirus suponen ya una caída de alrededor de un tercio de la facturación y un 40% de los empleos está amenazado por la crisis. Las asociaciones piden al Gobierno ayuda financiera.

“Necesitamos un apoyo directo en cuanto a ayudas para todos nosotros porque sino la quiebra va a ser enorme estamos hablando ya de casi un 40% del sector que no va a poder abrir debido a la crisis del covid", demanda Javier Olmedo, director gerente de 'La Noche en Vivo'.

El próximo fin de semana podría haber un cierre puntual de todos los locales como forma de protesta. Las restricciones y la situación sanitaria han hecho qué muchos locales hayan preferido no abrir en Madrid. Los empresarios temen no poder pagar unas deudas que ya han contraído y que solo en alquileres suman 60 millones de euros.