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Sánchez y Ayuso entierran el hacha de guerra y cooperarán para salvar Madrid

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la reunión que mantuvieron en Madrid
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la reunión que mantuvieron en Madrid   -   Derechos de autor  AFP
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Controles policiales a diestro y siniestro en Madrid, la capital de España, que ha comenzado la semana con numerosos barrios confinados debido a la pandemia de la COVID-19. Casi un millón de personas no pueden salir de su sector sanitario salvo para ir a trabajar, una visita médica o ir a la escuela. Las restricciones, que afectan sobre todo a zonas populares y densamente pobladas del sur de la ciudad en las que se ha producido una explosión de casos en los últimos días, estarán en vigor durante al menos dos semanas. A partir del miércoles, se impondrán fuertes multas a los infractores.

En este contexto, el Gobierno estatal y el regional, ideológicamente enfrentados, han enterrado el hacha de guerra que habían empuñado estas últimas semanas . Una reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sentado las bases de una colaboración imprescindible para plantar cara a la pandemia:

"Yo creo que los grupos de trabajo que ha presentado el presidente, que empiezan hoy mismo a trabajar, van a sortear muchas de estas dificultades. Porque, como digo, Madrid sabe lo que tiene que hacer, (pero) le faltan recursos. Y por tanto, esta reunión es fundamental, porque genera y crea un punto y aparte y, sobre todo, una nueva etapa entre nuestras dos administraciones. Sin conseguimos que Madrid soluciones esta situación, lo haremos todos", decía Ayuso.

El bautizado como "Grupo Covid", integrado por los responsables sanitarios de ambas administraciones, se reunirá una vez a la semana para planificar una respuesta unitaria contra la pandemia: se avecina un mes de octubre muy duro. Por el momento, se ha descartado recurrir a la declaración del estado de alarma, una facultad en manos del Ejecutivo.