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Perú paga un alto precio por usar test rápidos para detectar la COVID-19

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Responsables de salud realizan test rápidos en Lima, Perú
Responsables de salud realizan test rápidos en Lima, Perú   -   Derechos de autor  AP Photo
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Perú empieza a tomar conciencia del tremendo error que supuso apostar por los test rápidos de anticuerpos para detectar la COVID-19.

Estos análisis, llegados en su mayoría de China, daban el resultado en pocos minutos con un simple pinchazo en el dedo. Eran además más baratos, más fáciles de adquirir y una alternativa para un país sin medios para realizar otros test. Sin embargo, a la larga, debido su falta de fiabilidad, Perú parece que ha pagado un alto precio tanto en vidas humanas como en contagios.

"Me dijo 'tengo fiebre, pero di negativo'. Un semana después estaba muerto"

Ernesto Canayo, un hombre de 44 años, dio negativo en una de estas pruebas. Tenía fiebre y se encontraba mal, pero siguió yendo a trabajar y usando el transporte público. Su esposa cuenta que el primer análisis que dio positivo fue el día de su muerte. Sus conocidos siguieron en contacto con él.

"Me dijo 'yo tengo fiebre, pero me salió negativo'. Y después de una semana escuché que ya estaba muerto", cuenta Olinda Silvano, responsable de cultura de la comunidad Shipiba.

Test negativo en un dedo y positivo en otro

En marzo, el presidente Martín Vizcarra anunció la compra de 1,6 millones de pruebas, casi todas para anticuerpos. Personas sin síntomas daban positivo y otras, convencidas de estar enfermas, daban negativo

"Me hicieron dos pruebas rápidas en una misma mano, en dos dedos diferentes y con una hora de diferencia. Un dedo salió negativo con un tipo de kit y otro dedo salió positivo con otro tipo de kit", cuenta un joven.

"Las pruebas rápidas me las hacían y salían negativo. Me decían que no era COVID, que eran unos bronquios normales, que era una gripe normal", dice Janina Huallpa, una enfermera que arrastra graves secuelas de la COVID-19.

Víctor Suárez, un alto responsable del Instituto Nacional de Salud, defiende la decisión de las autoridades. "El 77 % de los casos los hemos logrado identificar con pruebas rápidas -asegura-. Pudo haber sido mejor la situación, sí. Deberíamos haber utilizado más pruebas moleculares, sí".

La falta de test suficientemente fiables, junto a la falta de medios, pudo contribuir a la extensión del virus en el país con la tasa de mortalidad más elevada del mundo. Perú ha registrado hasta ahora más de 830.000 contagios y cerca de 33.000 muertos.