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Gales se confina de nuevo y Bélgica cierra bares y restaurantes

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Un grupo de personas protestan contra las restricciones en Cardiff, capital de Gales, el pasado 11 de octubre
Un grupo de personas protestan contra las restricciones en Cardiff, capital de Gales, el pasado 11 de octubre   -   Derechos de autor  Ben Birchall/AP
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Gales ha echado el candado a su economía para frenar la segunda ola de la pandemia. El Gobierno local (Gales es uno de los cuatro estados del Reino Unido) ha decretado un confinamiento de dos semanas a partir del próximo viernes: todos los comercios no esenciales, incluidos todos los relacionados con el ocio, el turismo y la hostelería, deberán cerrar al igual que lo hicieron el pasado mes de marzo. También en el Reino Unido y también ante el alarmante aumento del número de infecciones, Irlanda del Norte ha ordenado el cierre de las escuelas durante dos semanas.

A nivel mundial, son ya más de 40 millones las personas que se han infectado por COVID-19 desde que estalló la pandemia, más de dos millones de ese total se han contagiado en los últimos días.

Con la excepción de China, la segunda ola de la pandemia está siendo mucho más rápida en la mayoría de los países que, en esta ocasión, se resisten a decretar más confinamientos. En Bélgica, las medidas más restrictivas se están aplicando a negocios como bares y restaurantes, que deberán cerrar sus puertas durante un mes, una decisión que no todos encajan por igual. Henrique Martins, propietario del restaurante Gout et Saveur de Bruselas, lamenta la actitud de la gente:

"La gente aquí no es disciplinada. En otros países la gente se comporta bien y ven la luz al final del túnel, pero aquí la gente es indisciplinada", afirma.

Mientras las autoridades sanitarias belgas advierten de que se acerca un tsunami de casos, las de Serbia han decidido reabrir un hospital de campaña que ya sirvió para atender a enfermos durante la primera ola de contagios que, por cierto, el país sorteó con notable éxito.

Polonia tampoco quiere tentar la suerte y estudia levantar un hospital de campaña en el estadio nacional de Varsovia con una capacidad para atender 1.500 enfermos. El Gobierno ha impuesto nuevas restricciones y trata de evitar un nuevo confinamiento, aunque los expertos alertan de que no las tiene todas consigo.