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Sube la tensión entre Turquía y Francia a raíz de las caricaturas de Mahoma

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Sube la tensión entre Turquía y Francia a raíz de las caricaturas de Mahoma
Derechos de autor  Emrah Gurel/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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En Turquía, la campaña contra Francia gana terreno. Grupos de manifestantes han salido a la calle para exigir al presidente francés que detenga lo que definen cómo” ataques contra el islam”. Y también se alienta un boicot contra los productos franceses que han empezado a ser retirados de las tiendas.

Todo ello alentado por las soflamas del presidente turco. “Le pido a mi nación aquí y ahora que dejen de lado los productos etiquetados en Francia. No los compren", ha dicho Recep Tayyip Erdogan.

El tono empezó a subir a raíz de las palabras del presidente Emmanuel Macron afirmando que Francia “nunca renunciará a las caricaturas”. Reivindicaba así el derecho a la libertad de expresión, tras el asesinato de un profesor que murió decapitado por haber enseñado las viñetas de Mahoma en clase.

Y la espiral ha seguido creciendo, con Erdogan afirmando que el presidente francés “tiene problemas mentales”, y Paris llamando a consultas a su embajador.

Bruselas cierra filas con Francia

El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha enviado un tuit diciendo que las palabras del presidente tuco "son inaceptables” y pidiendo que detenga “esta peligrosa espiral de confrontación”.

Su portavoz, Peter Stano, ha añadido que ahora es más necesario que nunca buscar la cooperación y el diálogo. “De lo contrario, simplemente descenderemos por la espiral de las acusaciones mutuas y el no respeto, alimentando las tensiones y los malentendidos”, ha dicho.

También Alemania se ha pronunciado en este sentido. “Nos solidarizamos con Francia, en lo que respecta a los ataques personales del presidente Erdogan contra el presidente Macron, que encuentro muy bajos e inaceptables”, ha declarado Heiko Maas, su ministro de Exteriores. “Pero sobre todo nos solidarizamos con Francia en la lucha contra los extremistas islámicos, especialmente después del abominable acto de terrorismo que tuvo lugar la semana pasada".

Pero ¿a quien perjudica más esta espiral de tensión?

“Creo que Turquía debe tener mucho cuidado cuando habla de boicotear el comercio, dada la situación económica por la que pasa el país. Además Francia es uno de los países donde Turquía tiene superávit comercial”, explica Amanda Paul, analista del Centro de Políticas Europeas. Pero recuerda que para el presidente Erdogan, la defensa del islam es un tema crucial, que siempre ha defendido, y que ahora necesita para recuperar popularidad.

Las relaciones entre Turquía y parte de la UE llevan tiempo deteriorándose . Pero está vez varios países árabes se están sumando a su indignation y a su boicot.