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El papel de los medios de comunicación en las pandemias, ¿información, miedo o prevención?

Militares en camilla durante la pandemia de 1957
Militares en camilla durante la pandemia de 1957   -   Derechos de autor  ASSOCIATED PRESS/ASSOCIATED PRESS
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En febrero de 1957, la “gripe asiática” (Influenza H2N2) mató en dos años a más de un millón de personas en todo el mundo. Se reportó el primer caso en China y el verano de ese mismo año apareció en la costa de Estados Unidos: se había desecadenado una pandemia. Pocos conocen esta crisis sanitaria que tuvo lugar hace poco más de 50 años. Años después, en 1968, otra pandemia, la del influenza H3N2 mató entre uno y cuatro millones de personas en todo el mundo, según la Encyclopaedia Britannica. La memoria colectiva también ha olvidado esta crisis sanitaria. Ninguna de las dos tuvo una cobertura mediática masiva, ¿por qué?

Sin restricciones ni distanciamiento social

Como explica el historiador Mark Honigsbaum, en la revista especializada The Lancet, pese a que el número de muertes aumentaba en el Reino Unido (llegando a 600 durante la semana del 17 de octubre de 1957), no se llamó entonces a un distanciamiento social ni hubo en el país apenas titulares alarmistas. Tampoco los hubo, diez años después, durante la pandemia de 1968.

Esta relativa despreocupación y la falta de presencia en la prensa, explica Honigsbau, ha servido a algunos detractores para criticar la respuesta de los distintos Gobiernos y la actividad de los medios durante esta pandemia. Hay quien asegura que, la mejor forma de afrontar las crisis, es siguiendo el ejemplo de los Gobiernos durante anteriores pandemias. Según algunos críticos, la prueba de la inefectividad de las medidas está en otra gripe, la de 1918, que mató al menos a 50 millones de personas en todo el mundo, mientras la población demostraba un implacable estoicismo.

Mantener el ánimo en las tropas

Sin embargo, varios expertos discrepan en este punto. Las hermanas María y Laura Lara Martinez, doctoras en historia y profesoras de la Udima, afirman que la gripe de 1918 sí tuvo presencia en los medios. “La mal llamada “gripe española” sí fue una enfermedad mediática, de ella se habló en todo el mundo, pero sobre todo en España, de ahí que se achacara a nuestro país”, explica María Lara. Tanto ella como Ricardo Campos, presidente de la Sociedad Española de Historia de la Medicina, explican que en los países involucrados en la Primera Guerra Mundial, no se hizo énfasis en la pandemia porque eso podría minar los ánimos de las tropas.

Poniéndose en la piel de los más críticos, Honigsbau se hace la siguiente pregunta: “Si no cundió el pánico en las pandemias de 1918, 1957 y 1968, ¿por qué tendría que cundir ahora?”

El historiador atribuye la falta de medidas al poco desarrollo que tenía entonces la estadística aplicada a la medicina, que no podía alertar de la gravedad de una enfermedad. Además, dice, “al darse cuenta de que la gripe solía estar asociada a infecciones leves o inaparentes y que las cuarentenas no eran prácticas, las autoridades de salud pública de los Estados Unidos y el Reino Unido no hicieron ningún esfuerzo por mitigar la propagación de la infección mediante, por ejemplo, la introducción de controles fronterizos o medidas de aislamiento estrictas”.

Pero incluso en 1957 hubo voces críticas con la pasividad de las instituciones. Citando el artículo: "El público parece tener la impresión de que no se puede hacer nada para prevenir la calamidad que amenaza el avance de la gripe en el Lejano Oriente", argumentaba el Dr. Kitching en una carta al BMJ en junio de 1957. "Por el contrario, hay mucho que el Gobierno puede hacer; actuando de inmediato pueden salvar cientos de miles de vidas".

Los medios y la Guerra Fría

Había otro motivo por el que no se dio prensa a la pandemia. “Los editores también se mostraron reacios a que se les viera avivando los temores del público, lo que tal vez reflejaba una mayor ansiedad debido a la Guerra Fría y al lanzamiento del Sputnik, así como un mayor respeto por los expertos médicos y una mayor deferencia a la autoridad”, explica Honigsbau. Un punto en el que también coinciden las hermanas Lara: “La coyuntura del momento, con la Guerra Fría por medio, quizá hizo que se considerara que hablar de una pandemia que estaba afectando a todo el mundo podría ser un síntoma de hermanamiento mundial, pese a ser algo malo”.

Esto es aplicable también al caso del 68, cuando, explica Campos, hubo que instalar una morgue provisional en el metro de Berlín y, sin embargo, no hubo una cobertura mediática: “El mundo estaba ocupado en otras cuestiones como mayo del 68 o la primavera de Praga. Hay bastantes movimientos revolucionarios y estaba todo el mundo pendiente de lo que sucedía”. Y es que para Campos: “La gran diferencia quizá sea que esta pandemia está siendo retransmitida a tiempo real, mientras estas otras transcurren en un mundo distinto y preocupadas de otros problemas del momento”.