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Empeora el conflicto bélico en Etiopía con miles de muertos y desplazados a Sudán

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Cristianos ortodoxos etíopes rezan por la paz en la catedral de Medhane Alem, en la zona de Bole Medhanealem de la capital Addis Abeba, Etiopía, el  5 de noviembre de 2020.
Cristianos ortodoxos etíopes rezan por la paz en la catedral de Medhane Alem, en la zona de Bole Medhanealem de la capital Addis Abeba, Etiopía, el 5 de noviembre de 2020.   -   Derechos de autor  AP / Mulugeta Ayene
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Etiopía experimenta una peligrosa escalada del conflicto armado. La noche del sábado dos aeropuertos fueron atacados con cohetes, sufriendo daños parciales.

El Gobierno etiope culpan al Frente de Liberación de la región de Tigray (TPLF) de llevar a cabo el ataque. Pero la agrupación no ha confirmado su autoría.

"En las últimas horas del 13 de noviembre de 2020 se disparó un cohete hacia las ciudades de Bahir Dar y Gondar" en el estado de Amhara, informó hoy en Twitter el grupo de trabajo de emergencia de la Administración etíope.

Desde hace dos semanas, las autoridades etiopes y los rebeldes están inmersos en un fuerte conflicto bélico en Tigray, ubicada al norte del país. Se denuncia masacres de civiles y el desplazamiento forzado de miles de etíopes que buscan refugio en el vecino Sudán.

Más de 14.500 personas han huido de la violencia en los últimos diez días al vecino Sudán, según los últimos datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR); mientras que muchas carreteras y vías de transporte en la zona permanecen cerradas, dificultando el acceso de personal y ayuda humanitaria.

Sudán teme que al menos 100.000 refugiados etíopes crucen a este país "si el ritmo de los enfrentamientos militares no disminuye", reveló el pasado día 12 a la Agencia Efe, Abdulá Suleiman, director de la Comisión de Asuntos de Refugiados sudanesa.

El contencioso entre Tigray y el Gobierno federal venía agravándose desde hace meses, con el retraso indefinido de las elecciones generales que se debían celebrar el pasado agosto en Etiopía como punto de inflexión.

Tras la demora de las elecciones por la COVID-19, el TPLF celebró el pasado septiembre sus propios comicios parlamentarios, que el Gobierno central tachó de ilegales, de ahí que ahora invoque la necesidad de restablecer en Tigray el "orden constitucional".

Además, desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce autoridad alguna del Ejecutivo federal.

Abiy ha impulsado importantes reformas en Etiopía, segundo país más poblado de África con unos 109 millones de habitantes, como la amnistía a miles de presos políticos, la legalización de partidos opositores y el compromiso de celebrar elecciones democráticas.

Sin embargo, el gobernante también ha soportado críticas por no resolver algunos problemas perentorios, como las tensiones étnicas que han provocado recurrentes olas de violencia en el marco de un sistema federal basado en las etnias que conviven en el país.

Durante casi tres décadas, el TPLF lideró la coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) hasta la llegada al poder en 2018 de Abiy, un joven político que tiene hoy 44 años de origen ahmárico y oromo.

Abiy forzó la dimisión de muchos altos cargos tigriñas y comenzó un intento de extirpar el etnicismo de la política reformando el EPRDF en el Partido de la Prosperidad (PP), con el que busca postularse a las elecciones y del que se desvinculó el TPLF.