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Cómo las Islas Canarias se convirtieron en el nuevo imán para la migración a Europa

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Por Milagros Costabel
Los migrantes malienses hacen un gesto mientras esperan ser transferidos a su alojamiento después de llegar en barco a la isla canaria de Gran Canaria
Los migrantes malienses hacen un gesto mientras esperan ser transferidos a su alojamiento después de llegar en barco a la isla canaria de Gran Canaria   -   Derechos de autor  DESIREE MARTIN/AFP or licensors
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Las Islas Canarias, en España, se encuentran a unos 1.200 kilómetros de la Europa continental.

Pero los migrantes se arriesgan cada vez más a realizar viajes peligrosos desde África occidental para llegar al archipiélago, que en tiempos normales es un centro turístico.

Según datos del Gobierno español, en las dos primeras semanas de noviembre llegaron más migrantes- 5.275- que en los últimos cuatro años juntos. Las islas han acogido 16.950 migrantes este año, la cifra más alta desde 2006.

Se sabe que más de 250 personas han muerto o desaparecido tratando de llegar a las islas en lo que va de año, según la Organización Internacional para las Migraciones.

Los expertos dicen que hay varios factores que impulsan la afluencia de llegadas, en particular las restricciones en otras rutas hacia Europa como las de Marruecos y Libia.

Otros sugieren que el impacto económico del coronavirus, los conflictos y la mejora de las condiciones de navegación están ayudando a aumentar las cifras.

Las Islas Canarias: ¿sólo una escala para los migrantes?

"España está trabajando estrechamente con Marruecos y ha intentado realmente sellar sus fronteras, tratando de evitar las llegadas a su propio territorio [dentro de Marruecos] de Ceuta y Melilla, e impidiendo cualquier tipo de migración en barco a través del Estrecho de Gibraltar por mar desde la costa marroquí a la península española, por lo que muchas de las personas que de otro modo podrían haber ido por esa ruta ahora han dado la vuelta para intentar la ruta de las Islas Canarias", dijo Judith Sunderland, subdirectora en funciones de la división de Europa y Asia Central de Human Rights Watch.

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Las Islas Canarias, tan lejos y tan cerca de EuropaEuronews

"Esto también nos recuerda un axioma de los flujos migratorios, que es que si cierras una ruta, otra se abrirá, porque la gente tratará de moverse pase lo que pase. Y los traficantes de seres humanos y quienes se les paga para ayudar a los candidatos a la migración son gente de negocios, y también buscarán diferentes rutas y las abrirán".

La presencia de migrantes en el archipiélago está causando problemas a los isleños que tratan de recuperarse de una temporada turística desastrosa por el coronavirus.

El dueño de un bar, Miguel González, dijo a la agencia de noticias AFP que uno de sus clientes iba a presentar una queja a su agente de viajes, alegando que no habían mencionado la presencia de migrantes en las playas de la isla.

Sin embargo, para muchos migrantes, el archipiélago servirá como punto de partida para llegar a la España continental o a otras partes de Europa, añadió Sunderland.

"Creo que en este momento no existe un sistema en las Islas Canarias para recibir a las personas y alojarlas y asegurar que, por ejemplo, sus solicitudes de asilo se tramiten de manera eficiente", dijo a Euronews.

'Una situación bastante desastrosa'

Los migrantes que llegan a Gran Canaria son retenidos inicialmente en el muelle de Arguineguín, donde las autoridades instalaron un campamento con capacidad para alojar a 400 personas. En este momento, sin embargo, el muelle alberga a unas 2.000 personas.

"Lo que vi cuando estuve allí, hace más de una semana, fue una situación bastante desastrosa en esta ciudad, en el muelle donde las autoridades han establecido este centro de recepción improvisado desde agosto donde la policía identifica, procesa y registra a todos, y donde también realizan exámenes de salud y pruebas de COVID-19 antes de que la gente sea alojada en otros sitios", dijo Sunderland.

"Cuando lo visité, conocí a tres mujeres que dijeron que estaban allí desde el 22 de octubre, lo que en aquel momento suponía más de dos semanas.

"Fue una mala idea desde el principio establecer ese tipo de centro de recepción y procesamiento en un muelle que, incluso con la mejor de las intenciones, nunca podría realmente proporcionar el tipo de condiciones materiales dignas que las personas merecen."

En otros lugares de las islas, alrededor de 5.000 migrantes se alojan en hoteles y otros alojamientos turísticos que han quedado vacíos debido a las restricciones que conlleva la pandemia de COVID-19.

Alejandro Santana, gerente de Labranda Hotels & Resorts, dijo a Euronews que los cierres por la COVID-19 han provocado que los hoteles estén virtualmente vacíos durante ocho o nueve meses. Con eso en mente, los hoteleros han decidido ayudar al estado a tratar de manejar la afluencia de migrantes.

"Tenemos hoteles que han estado cerrados durante ocho o nueve meses, contamos con camas disponibles, y se utilizan para alojar a estos migrantes", dijo Santana. "Muchas cadenas hoteleras están haciendo esto y se está generando negocio y se están creando puestos de trabajo.

Pero, añadió, la presencia de los migrantes está haciendo que los pocos turistas que vienen a las islas se sientan incómodos.

"Los turistas no están acostumbrados a todo esto, a veces hay 10 o 15 personas en la calle que tal vez les piden dinero a los turistas, tal vez los incomodan o los hacen sentir inseguros", añadió Santana.

Lejos del turismo, los habitantes de las islas, luchando con los efectos de las restricciones de la COVID-19, también han estado protestando por la afluencia de migrantes.

Incluso ha afectado a los pescadores locales, según Javier Garat, secretario general de la Federación Española de Pesca. Dijo: "Ya ha habido muchos casos en los que nuestros pescadores han tenido que dejar de pescar y perder varios días de actividad para ayudar a los cientos de migrantes que se apiñan a bordo de los cayucos [balsas de madera], a menudo a la deriva en el mar en una situación de peligro para la vida de estas personas".

"No hay excusas para no saber que las cifras están aumentando"

Madrid ha prometido ampliar las patrullas navales alrededor de las islas y sus ministros han hablado con Marruecos y Senegal sobre la posibilidad de impedir que los migrantes viajen en primer lugar.

"La COVID-19 está destruyendo las economías africanas, como también ha tenido un gran impacto en las economías europeas, "Sabíamos que una de las consecuencias de esta pandemia iba a ser un aumento de la migración", dijo Arancha González Laya, la ministra de Asuntos Exteriores de España, a principios de este mes.

Rechazó las acusaciones de mala gestión y preparación por parte de España en el tratamiento de las llegadas de los migrantes. Estas acusaciones llovieron en masa cuando trascendió que miles de migrantes durmieron bajo carpas en el muelle de Arguineguín durante días, a veces semanas, en condiciones insalubres.

"Desde ACNUR insistimos en la importancia de identificar rápidamente a los solicitantes de asilo y, sobre todo, lo que exigimos es un trato acorde con los derechos humanos de las libertades fundamentales de todas las personas, independientemente de su estatus migratorio", dijo María Jesús Vega, jefa de comunicaciones de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

"A partir de ahí, y con las cosas bien hechas, proponemos remitir a los solicitantes de asilo que necesiten protección, trabajar con las víctimas de tráfico de personas si las hay, remitir a los menores no acompañados a las autoridades, y si hay personas que puedan regresar y que no les pase nada se deben organizar vuelos de regreso, pero con la seguridad de que no están devolviendo a los refugiados, con todas las garantías y respetando el principio de no devolución establecido por el derecho internacional".

Sunderland, por su parte, dijo que esperaba más de España.

"Son tiempos difíciles, y ciertamente quiero reconocer el increíble trabajo de las personas que salen a rescatarlos (a los migrantes) por lo que están haciendo, pero España es más que capaz de organizar mejor las cosas, de planearlo todo mejor. Las señales ya estaban ahí", dijo.

"No hay excusas para no saber que las cifras estaban aumentando y para no hacer una sólida planificación de contingencia para que puedan responder de una manera que respete la dignidad de las personas y sus derechos", añadió Sunderland.