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Así ha sido el día 1 del Brexit para los trabajadores españoles cruzando la frontera de Gibraltar

El español Alfredo Valencia junto a la estatua a los trabajadores transfronterizos en la frontera entre España y Gibraltar.
El español Alfredo Valencia junto a la estatua a los trabajadores transfronterizos en la frontera entre España y Gibraltar.   -   Derechos de autor  Jorge Gutiérrez
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Hay una estrecha línea que separa dos mundos diversos y, al mismo tiempo simbióticos, en el itsmo más al sur de la Península Ibérica, se trata de la frontera que divide las localidades de La Línea de la Concepción, España, y Gibraltar, Reino Unido.

Económicamente, la primera cuenta con unos 60.000 habitantes y un tasa de desempleo que roza el 40%, la segunda tiene la mitad de habitantes y un 1% de paro. Geográficamente, la primera puede aislar - o dar acceso - a la segunda al resto del continente.

Unas 30.000 personas cruzan cada día esta frontera, más de la mitad por motivos laborales como el linense Alfredo Valencia. El lunes 4 de enero no era un día como otro cualquiera, era el primer día laboral con el Brexit en vigor.

Valencia lleva 12 años trabajando como repartidor en Gibraltar y estos días celebra con prudencia el preacuerdo que va a "levantar la verja" entre ambas localidades, según anunciaba la ministra de Exteriores española Arancha González Laya, el pasado jueves.

“Esperemos que también tumbe los conflictos diplomáticos con Gibraltar que, desafortunadamente, abundan y mucho, entre Gibraltar, España e Inglaterra”, señala Valencia a Euronews minutos antes de cruzar la verja simplemente enseñando su DNI a los agentes de una y otra parte del puesto fronterizo.

Una transacción rápida, cotidiana e incierta hasta la rueda de prensa de González Laya, cuatro días antes.

A escasos metros de él, un grupo de media docena de periodistas aguarda la irrupción de trabajadores que entrevistar, los cuales llegan con cuentagotas.

“Esperamos que se maticen las cosas que quedan por aclarar, como quién controla el paso”, añade el trabajador, originario de La Línea.

Los trabajadores transfronterizos como él defienden que la relación entre ambas localidades transciende la geopolítica y se retrotrae a una larga historia en común.

Como ejemplo, la estatua inaugurada en 2003 que representa a un hombre que camina con una bicicleta camino de la frontera, un homenaje "a los miles de campogibraltareños" que se fueron a ganar sustento al Peñón, dice el Ayuntamiento de La Línea.

Es también la historia de la familia de Valencia. Antes de él, su padre trabajó en el Peñón, al igual que un hermano suyo que ya acumula más de tres décadas con contrato en el lado gibraltareño.

Por ello, resalta los “miles de puestos de trabajo directos e indirectos creados gracias a Gibraltar”: “hemos tenido, tenemos y tendremos lazos de amistad con los gibraltareños porque en estos casos las situaciones emocionales no tienen frontera. Lo malo que les ocurra a ellos repercute en nosotros y viceversa”, apunta.

AP Photo/Emilio Morenatti
Con el telón del Peñón de Gibraltar, transeúntes a lo largo de los puestos de un mercado semanal en la ciudad española de La Línea el lunes 4 de enero de 2021.AP Photo/Emilio Morenatti

Más medidas para mejorar la vida en La Línea

A pesar del resultado del referéndum británico en 2016, el número de españoles y europeos con contrato en el Peñón de Gibraltar no ha cesado de aumentar, es más ha pasado de 12.000 a 14.000 en los últimos cuatro años de incertidumbre.

La zona vuelve a retomar el pulso y respirar -tras ver alejarse la amenaza de turbulencias en forma de Brexit duro- con el preacuerdo logrado in extremis el 31 de diciembre entre Reino Unido, España y Gibraltar y que sitúa a este último dentro del espacio Schengen.

Pero trabajadores transfronterizos y sindicatos piden ahora que se concreten medidas para facilitar el paso y ventajas fiscales especiales para atraer inversiones y más empleo.

Para Valencia, “ningún Gobierno hasta la fecha ha sabido dar respuesta a La Línea y a un Campo de Gibraltar con un 35% de paro técnico”.

“Así que ahora el Gobierno de España se tiene que poner las pilas y activar ingresos bajo presupuesto para mejorar la calidad de vida de los habitantes de La Línea y del resto del Campo de Gibraltar”, comenta, en relación a las promesas de establecer una “zona de prosperidad compartida” con la nueva zona Schengen.

“Estamos sufriendo ya no solo por el conflicto con Gibraltar sino también por la situación de la COVID-19 que tenemos que también, desgraciadamente está afectando a todos los sectores”, incide.

Tanto el Peñón como la comarca aledaña del Campo de Gibraltar -en la que viven 300.000 personas- se encuentran bajo confinamiento estos días por el empeoramiento de las cifras de contagio y la aparición de la cepa británica.

El cierre obligatorio para muchos establecimientos y la restricción de movimientos por motivos sanitarios ha provocado que la afluencia por la verja esté siendo mínima.

El trabajador afirma que la población de la zona está harta de promesas incumplidas.

“Se hablaba de crear una zona fiscal especial para nuestra zona. Nada de eso se ha hecho. Se podría activar a través de ayudas económicas, o de rebajas de impuestos, algo que pueda aliviar la presión que están sufriendo los empresarios del Campo de Gibraltar”, concluyó.

“150 años de abandono”

“Nuestros miembros han recibido el acuerdo bastante bien”, dice Salvador Molina, presidente de la Asociación Socio-Cultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar, con sede en La Línea. Su primera reacción es acordarse de “las grandes colas sufridas durante muchos años” en la verja.

Molina espera así que se resuelva este problema de fluidez gracias a la incorporación de Gibraltar al espacio Schengen. “Es estupendo para entrada y salida del Peñón y para que La Línea y Gibraltar sigamos siendo, como siempre hemos sido, pueblos hermanos”, comenta.

Moreno espera que estas nuevas circunstancias creen oportunidades comerciales e industriales para La Línea, sobre todo si vienen acompañadas de medidas fiscales. Añade al respecto que “en Gibraltar el espacio es mínimo, aquí sí tenemos para que se puedan llevar a cabo proyectos”.

Uno de los aspectos más importantes en la letra pequeña del futuro acuerdo por desarrollar es que se resuelva la cotización en España y la pensión por jubilación. “Tengo compañeros jubilados que empezaron a trabajar en Gibraltar en el 1986 y cobran 400 o 500 libras, que al cambio son 600 euros. Un pensionista en España cobra mínimo 1.200 euros”, subraya Molina.

El representante define a La Línea como una ciudad de servicios “abandonada desde su creación hace 150 años” por los distintos Gobiernos: “no solo vale trabajar en Gibraltar, tenemos que buscar maneras de que los gibraltareños inviertan aquí y facilidades para los españoles que tienen negocios en el Peñón a medias con los gibraltareños”.

“El acuerdo en principio proporciona un respiro crucial"

Organizaciones sindicales de ambos lados de la frontera han recibido favorablemente el acuerdo. Eso sí, con cautela a la espera de conocer más detalles.

Para Manuel Triano, secretario en el Campo de Gibraltar del sindicato español Comisiones Obreras, se hubiera producido “un auténtico drama económico” para esta comarca en caso de que no se hubiera llegado al acercamiento del día de Nochevieja.

“Se abre un nuevo escenario en el que pueden caber muchas posibilidades de desarrollo complementario”, expone.

Triano se muestra de acuerdo con que el Peñón se integre en territorio Schengen y la unión aduanera, ya que argumenta que la eventual desaparición de esa frontera física puede potenciar “una seguridad jurídica que atraiga a muchos inversores”.

A este respecto, el sindicato español de Comisiones Obreas (CCOO) se muestra además a favor del establecimiento de un régimen fiscal especial para el Campo de Gibraltar “para competir de manera equilibrada en la zona geográfica en la que nos movemos, en la que hay cuatro sistemas fiscales distintos”. Triano indica que “nuestro sistema es el que presenta más desventajas con respecto a Ceuta, Marruecos y Gibraltar”.

AP Photo/Javier Fergo
Un hombre baja las escaleras en las que se ha pintado los colores de la Union Jack en el territorio británico de Gibraltar, el viernes 31 de enero de 2020.AP Photo/Javier FergoJavier Fergo

En el lado llanito -como se conoce popularmente a los habitantes de Gibraltar-, el sindicato Unite ha acogido también favorablemente el preacuerdo. No obstante, señalan que estudiarán todos los detalles finales para una postura definitiva. “El acuerdo en principio proporciona un respiro crucial para negociar en su totalidad la futura relación entre Gibraltar y la UE, al mismo tiempo que evita la catástrofe que habría sido un no acuerdo y un Brexit duro”, señalaron en un comunicado.

Alza en el empleo

A pesar del resultado del referéndum sobre el Brexit en junio de 2016, el número de trabajadores transfronterizos de Gibraltar ha seguido creciendo. De hecho, de los 12.361 empleados (de los cuales 7.153 son españoles) que cruzaban la verja cada día en aquel mes se ha pasado a 14.402 (9.248 españoles), según los últimos datos publicados por el Gobierno de Gibraltar.

Ahora, los agentes sociales y económicos de la zona piden que España, Reino Unido y Gibraltar sigan aumentando estas cifras a uno y otro lado a través de la anunciada zona de prosperidad compartida para alejar del todo cualquier nuevo nubarrón económico.