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La pesadilla de los migrantes 'bloqueados' en Bosnia-Herzegovina

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La pesadilla de los migrantes 'bloqueados' en Bosnia-Herzegovina
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Bosnia-Herzegovina es, en la actualidad, una nación de paso para los migrantes que transitan la llamada "Ruta de los Balcanes". La frontera exterior de la Unión Europea está cerrada y miles de ellos no pueden seguir adelante. Muchos duermen en edificios abandonados, tiendas de campaña improvisadas o, como ocurre en las afueras de la ciudad de Tuzla, en vagones de carga, abandonados.

"Las temperaturas están muy por debajo de los cero grados centígrados. Cientos de personas, como Salman y sus hermanos, tienen que dormir a la intemperie, sin calefacción, en pleno invierno... ¿Por qué no se traslada a esta gente a refugios de emergencia? Lo investigamos en Bosnia-Herzegovina", señala Hans von der Brelie, reportero de Euronews.

"Dormimos en el interior de un viejo vagón. ¿De acuerdo? La vida, aquí, no es buena. Cometimos un gran error al venir a Bosnia-Herzegovina. Fue nuestro gran error", se lamenta Salman, migrante que procede de Pakistán.

La amistosa conversación se ve interrumpida por un migrante alterado que se acerca blandiendo un cuchillo. El equipo de rodaje decide abandonar el lugar.

Por la mañana, Salman explica que algunos de sus compañeros han desarrollado problemas de salud mental durante su viaje desde Pakistán. Las familias de clase media reúnen miles de euros para enviar a sus hijos hacia Europa. Ahora, muchos, están bloqueados a mitad de camino. No hay manera de avanzar, ni de retroceder.

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"Hace mucho frío aquí. Nieva. Todos los días nieva. ¿Lo ves? Todo resulta demasiado difícil. Aquí la vida no es buena porque... ya ves, en qué condiciones vivimos", añade Salman.

Las autoridades locales se negaron a abrir un campamento de migrantes en la región de Tuzla, aunque sigue siendo una importante estación de tránsito entre Serbia y Croacia. Las oenegés, como Emaús, intervienen y ofrecen a los migrantes un lugar para cobijarse. Muchos son 'migrantes económicos' procedentes de Pakistán o del norte de África, como ocurre con un grupo de argelinos. Brahim Radi y sus amigos ya intentaron, antes, llegar a la Unión Europea.

"Un guardia fronterizo croata me rompió un diente con su porra. Me golpeó en la boca y me rompió el diente. Otras personas perdieron un ojo. A algunos les rompieron varias costillas. Mira las fotos. A este, le dieron varios porrazos a la altura de las orejas", declara Brahim Radi, migrante procedente de Argelia.

En un centro de Emaús, los migrantes pueden ducharse y vestirse con ropa limpia. Una joven abogada llamada Dženeta Delić-Sadiković, gestiona el lugar.

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"Hay que resolver el problema de la violencia en la frontera con Croacia. Los migrantes no quieren quedarse en Bosnia-Herzegovina. Hay que encontrar la manera de que puedan salir hacia territorio comunitario", declara Dženeta Delić-Sadiković.

En Navidad, parte del campamento de Lipa, en el oeste del territorio bosnio, quedó arrasado por un incendio. ¿Quién lo provocó? La investigación sigue en curso. Instalado como campamento de verano, no estaba acondicionado para el invierno.

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La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), dio la voz de alarma y se retiró. El Gobierno bosnio encontró otra ubicación, cerca de Sarajevo. Pero, las protestas locales, hicieron imposible el traslado. Para evitar que la gente muriera congelada, el Ministerio del Interior se hizo cargo e instaló tiendas de campaña con calefacción.

"Tenemos que desplazarnos a unos dos kilómetros de distancia para buscar agua porque nos dan tres garrafas de agua por día para un grupo de alrededor de 40 personas", relata Suleman Shahid, migrante que procede de Pakistán.

Actualmente, hay unos 9 000 migrantes en Bosnia-Herzegovina. El embajador de la UE en Sarajevo ha declarado a Euronews que no debería resultar extremadamente complicado, dar cobijo a todos ellos, según las normas internacionales. Así, instó a las autoridades a acelerar los procesos.

"Todo el mundo viene del campamento a esta fuente para ducharse. No hay agua caliente. Como puedes ver allí, ¿es esto un alojamiento adecuado? Todos esos inmigrantes se tienen que duchar en este sitio", explica Ziaullah Zaheer, migrante procedente de Afganistán. "Pido a la UE que adopte medidas serias con respecto a estos inmigrantes y que haga algo por ellos", añade.

En Bihać, cerca de la frontera con Croacia, hay unas 60 viviendas ocupadas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), reparte alimentos y material sanitario. Aunque la UE canaliza, cada año, el envío de unos veinte millones de euros al país, destinados a la gestión de la migración, uno de los principales problemas lo representa la disfunción de las estructuras estatales.

Las decisiones del Gobierno federal son bloqueadas por las autoridades locales. Algunas regiones bosnias, como la "Republika Srpska", se niegan a cualquier tipo de reparto de responsabilidades cuando se trata de albergar a los inmigrantes.

"La situación es nefasta, grave. Estas personas necesitan unas condiciones de vida básicas, como se puede ver. Aquí, tenemos a 120 personas pero hay unas 1 000 personas, en toda la región, ocupando lugares y edificios como este que se encuentra a mis espaldas", declara Nataša Omerovič, delegada de la OIM en Bosnia-Herzegovina.

Anoosh se autodenomina azerí e iraní y afirma que es víctima de persecución política en su país de origen, Irán. Junto con su compañero Milad, tras un largo viaje, acaba de llegar al edificio abandonado, diseñado para ser la residencia de ancianos de Bihać.

"Hace tres años comencé mi viaje desde Irán hasta aquí. La frontera está cerrada pero, ¿qué podemos hacer? Quizá buscar la ayuda de algunos amigos, de contrabandistas, no sé... quizá tengamos que arreglarlo con dinero...", explica el inmigrante azerí, Anoosh Mostafaei.

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Hasta septiembre del año pasado, la fábrica de Bira, en el centro de Bihać, era una fábrica de frigoríficos. Se utilizaba como campamento temporal que acogía a unos 2 000 migrantes. Los vecinos están irritados por el aumento vertiginoso de robos, cuenta Seid Šehić. Pero eso no es todo. Cuando cultivaba sus patatas en su patio trasero, adyacente al antiguo campamento de Bira, vivió un momento bastante desagradable.

"Cinco inmigrantes entraron en mi jardín. Uno de ellos llevaba un cuchillo y trató de atacarme pero, por suerte, no consiguió clavármelo en el estómago. Retrocedí unos pasos, cogí un bieldo y le golpeé con él, al tiempo que le pedía, a gritos, que soltara el cuchillo", relata Seid Šehić.

Un alto diplomático avisa, extraoficialmente, del carácter de Mustafa Ružnić, primer ministro del cantón de Una-Sana. Lo define como un hombre que estaba dispuesto a dejar, morir de frío, a los migrantes. Ružnić justifica su ruda postura antimigrantes, alegando problemas de seguridad y el elevado número de delitos cometidos por estos en su cantón.

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"¿A qué se refiere usted cuando dice: hay 3 000 delitos?", pregunta el reportero de Euronews, Hans von der Brelie.

"En el cantón de Una-Sana hay peleas permanentes entre pastunes y hazaras, entre chiíes y suníes... Desde hace tres años, los migrantes han cometido más de 3 200 delitos. Hay violaciones, asesinatos entre migrantes y varios intentos de asesinato contra nuestros ciudadanos. Provocan incendios y entran en domicilios particulares... Todos los migrantes que deambulan por nuestra ciudad deberían ser deportados, están aquí de manera ilegal", declara Mustafa Ružnić.

En la entrada del campamento de Bira varios carteles muestran el rechazo de los habitantes de la localidad; se oponen a la reapertura del recinto, que está totalmente equipado.

En abril del año pasado, Bihać experimentó un gran enfrentamiento entre grupos rivales de migrantes, en el que se vieron implicadas unas 450 personas. En septiembre, se cerró el campamento. Pero toda la infraestructura sigue allí. Para resolver el urgente problema de los migrantes que duermen a la intemperie en pleno invierno, la UE sugirió reabrir las instalaciones. Las autoridades locales lo impidieron. Decisión que lamentan en el seno de la Organización Internacional para las Migraciones.

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"Este lugar puede ser utilizado de forma urgente, si es necesario. Está preparado para ello. Contamos con un total de 250 unidades de alojamiento y, en cada una de estas unidades, se pueden acomodar seis personas. Así que, esto, nos lleva a un número de 1 500 personas que pueden ser alojadas en este campamento", concluye Nataša Omerovič, delegada de la OIM en Bihać.

Al salir de Bosnia-Herzegovina el reportero de Euronews hace escala en Estambul. Allí, en el aeropuerto, algunos pasajeros son acompañados por personal de la OIM, que ayuda a los repatriados voluntarios con la logística y los billetes de avión. El año pasado, el organismo ayudó a 303 migrantes 'bloqueados', a encontrar el camino de vuelta a casa.