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¿Y si la clave para detectar la COVID-19 estuviera en las aguas fecales?

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¿Y si la clave para detectar la COVID-19 estuviera en las aguas fecales?
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El mundo entero ha vivido pendiente de los altos y bajos de la COVID durante el último año. ¿Y si la respuesta hubiera estado siempre bajo nuestros pies, en los miles de metros cúbicos de agua residual procedente de hogares y empresas?

El virus se transmite a través del sistema respiratorio, pero también es posible detectar su genoma en las heces de las personas infectadas y, por tanto, en el agua de alcantarilla.

Los análisis diarios de las aguas residuales en Francia

En esta planta de tratamiento cerca de la ciudad francesa de Lyon, se toman muestras a dario para medir la cantidad de genoma de COVID-19 que contiene.

"Todos los días tomamos muestras que representan la cantidad de agua residual que entra en la planta cada 24 horas", cuenta Baptiste Julien, director de la planta de Pierre-Bénite.

Las muestras son enviadas a laboratorios especializados que las analizan escrupulosamente.

"Como esta, 150 plantas de tratamiento de aguas residuales participan en el programa nacional de investigación. Puede ayudar a entender mejor la dinámica de la pandemia e incluso podría anticipar los próximos picos de contagio", explica el reportero de Euronews Guillaume Petit.

La anticipación del análisis

Los científicos creen que este indicador puede predecir la evolución de la pandemia con una semana de antelación.

Veamos el ejemplo de una estación de Marsella. Arriba, la curva que representa la presencia de COVID en el agua residual. Al comienzo de la segunda ola, aumentaba rápidamente. Sin embargo, la curva de las personas que dieron positivo en las pruebas tardaría mucho más tiempo en señalar el nuevo brote.

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Como para Lyon, en diciembre el gráfico muestra el aumento de la presencia del coronavirus en estas aguas, mientras el número de individuos con test positivos permanecía estable.

Las nuevas cepas también aparecen

Ahora los investigadores también utilizan las aguas negras para detectar las variantes del virus.

"En las aguas de la región de Ile de France-París, a principios de enero la llamada cepa británica no estaba presente, o al menos no había sido detectada", explica Vincent Maréchal,virólogo y cofundador de la red Obépine. "Ahora, en los últimos días o semanas, la proporción de variantes ha aumentado. Hoy del 25 al 30% de las cepas analizadas en las aguas residuales presenta una mutación específica".

España también realiza estos análisis

Otros países europeos, como España, Italia, Países Bajos, Luxemburgo y Suiza realizan programas de control similares. Las aguas residuales podrían haber anticipado incluso la aparición de la propia pandemia.

En Barcelona, Milán o Turín los cientificos descubrieron más tarde que el genoma del SARS-COV2 había estado presente en las aguas negras varias semanas antes de que fueran detectados los primeros casos.