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El dramático descenso de la vacunación rutinaria podría originar brotes de otras enfermedades

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Por Emma Beswick  & Lillo Montalto Monella, Natalia Liubchenkova
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Imagen de ilustración   -   Derechos de autor  AP vía Shawn Rocco / Centro de Salud Duke
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Recordemos cómo fue la primavera de 2020. Los países europeos comenzaron a decretar cierres generales uno tras otro. Estábamos confinados sin saber nada sobre la COVID-19. Muchos de nosotros limpiábamos -todavía resisten los más meticulosos- de forma metódica y casi compulsivamente los alimentos y nuestras pertenencias al llegar a casa. Pero, sobre todo, desconocíamos hasta qué punto el virus podía afectar a los niños.

El miedo hizo que la vida escolar y el ritmo general de vida de los menores quedara en pausa. Ante lo desconocido o cualquier suceso caótico, nuestros padres siempre nos han aconsejado de resguardarnos en casa. Los padres de las nuevas generaciones no fueron la excepción.

Teniendo esto en cuenta, ¿llevarías a tu hijo a la consulta del médico para vacunarlo contra el sarampión, la meningitis o la hepatitis B?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado a Euronews su preocupación por el hecho de que muchos no lo hayan hecho durante el último año, y "teme" que menos europeos se hayan vacunado de forma rutinaria contra enfermedades graves debido a la pandemia.

"Por los datos preliminares que estamos viendo y la información que estamos recibiendo de las autoridades públicas nacionales, tememos que la cobertura de inmunización rutinaria haya disminuido en 2020", dijo Dragan Jankovic, oficial técnico de la oficina europea de la OMS para enfermedades prevenibles por vacunación e inmunización.

Inmunidad de rebaño: no es sólo una protección relacionada con el coronavirus

"Inmunidad de rebaño" se convirtió en la palabra de moda cuando la pandemia llegó a las costas de Europa, pero no sólo se aplica a la COVID-19, ni necesariamente significa que amplios sectores de la población deban enfermarse: también puede lograrse mediante la vacunación.

Este concepto, también conocido como "inmunidad colectiva", describe la protección indirecta frente a una enfermedad infecciosa que se produce cuando una población es inmune, ya sea por la vacunación o por una infección previa, y es esencial para prevenir brotes de enfermedades altamente contagiosas como el sarampión.

Para lograr con seguridad la inmunidad de rebaño contra las enfermedades, incluida la COVID-19, es necesario que una proporción sustancial de la población esté vacunada, lo que reduce la cantidad total de virus capaz de propagarse en el conjunto de la población.

AP / Olimpiu Gheorghiu
(Archivo): Un niño recibe una dosis de vacuna en Chitila, Rumanía. 6 de junio de 2018.AP / Olimpiu Gheorghiu

El porcentaje de personas que deben ser inmunes para lograr la inmunidad de grupo varía con cada enfermedad y para que funcione contra el sarampión, por ejemplo, es necesario que el 95% de una población esté vacunada, según los umbrales de la OMS.

El 5% restante de las personas estará protegido porque el sarampión no se propagará entre los vacunados.

Nuestras tasas de vacunación cayeron en picado. La gente no venía y no puedo culparles porque el consejo era que se quedaran en casa. Así que fue una verdadera preocupación.

El descenso en el número de personas que se vacunan es exactamente lo que la doctora Farzana Hussain, médico de cabecera del Project Surgery en el este de Londres, observó en los pacientes de su consulta.

"Cuando se produjo el primer cierre el 23 de marzo, pude ver que los índices de niños que acudían a vacunarse en la infancia disminuían rápidamente", dijo a Euronews, y los índices de vacunación de los niños mayores cayeron en picado por debajo del 50%.

"Esto era preocupante, ya que en los últimos años el sarampión había resurgido en algunas zonas de Londres", añadió Hussain.

Así que tomó medidas. Como había recibido información de que los padres, en concreto los que tenían bebés pequeños, estaban preocupados por llevar a sus hijos a su consulta, creó un servicio de atención al público delante del edificio.

Los padres llevaban a sus bebés en el coche o simplemente pasaban con sus cochecitos por debajo del porche de la consulta y una enfermera salía para vacunarles. El tiempo de atención presencial se reducía a dos minutos, y el resto de la cita se realizaba por teléfono, y los padres no tenían que pisar el hospital.

A finales de junio, la consulta había vuelto a alcanzar una tasa superior al 90% para los niños de 2 años y algo inferior al 90% para los de 5 años, lo que está justo por debajo del objetivo de la OMS.

"Nunca ha habido tantas oportunidades de innovar como durante la pandemia", dijo Hussain. "En el pasado habría habido burocracia, pero todo el mundo estaba dispuesto a reducir la burocracia y decir 'sí'".

¿Qué está en juego?

Aunque en los últimos años se han producido algunos casos de otras enfermedades en Europa, como la difteria y la tos ferina, el sarampión es el que quita el sueño a los médicos.

La vacuna DPT (contra las tres enfermedades infecciosas: difteria, tos ferina y tétanos) se utiliza desde hace mucho tiempo y está bien establecida en todos los países de la región, según Jankovic.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo, hasta el punto de que alrededor de 9 de cada 10 personas que no estén protegidas se infectarán tras la exposición al virus.

Esta grave enfermedad, causada por un virus, puede provocar secreción nasal, tos, ojos rojos y llorosos, pequeñas manchas blancas en el interior de las mejillas y sarpullido.

La mayoría de las muertes relacionadas con el sarampión se deben a complicaciones asociadas a la enfermedad, pero las complicaciones graves son más frecuentes en los niños menores de 5 años, o en los adultos mayores de 30 años, por lo que se suelen administrar dos dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola) al año de edad y alrededor de los tres años.

El sarampión puede provocar infecciones de oído y diarrea, mientras que las complicaciones graves son la neumonía y la encefalitis, una inflamación del tejido cerebral.

Los brotes se declaran cuando el número de casos de una enfermedad notificados en una zona es superior al esperado.Y la amenaza de un brote de sarampión en Europa no es imaginaria: en 2017 comenzó un repunte de casos de sarampión que alcanzó su punto máximo en 2019, cuando se registraron más de 100.000 casos, según la OMS.

Los casos en el continente se triplicaron entre 2017 y 2018, disparándose a 82.596.

La OMS señaló que el principal impulsor del aumento de los casos de sarampión a partir de 2016, que también se observó en los datos de las instancias en todo el mundo, a la falta de vacunación de los niños a tiempo con dos dosis de vacunas que contienen sarampión (MCV1 y MCV2).

AP / Elaine Thompson
Una dosis de la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubeola.AP / Elaine Thompson

"Hay una gran historia de éxito en torno al sarampión: muchas más personas que nunca están inmunizadas, pero de vez en cuando tenemos brotes que alcanzan el nivel de miles de casos, que son inesperados y también inaceptables", dijo Jankovic.

En 2018 se registraron brotes en Ucrania (53.218), Serbia (5.076), Francia (2.913), Italia (2.517), Rusia (2.256), Georgia (2.203), Grecia (2.193), Albania (1.466) y Rumanía (1.087).

Ucrania: algunas vacunaciones siguen adelante, pero ¿a qué coste para los padres?

Con el peor brote de sarampión de los últimos tiempos en Europa, en Ucrania se ha visto que los padres obtienen certificados de vacunación falsos para evitar que sus hijos sean inmunizados.

Pero aunque Fedir Lapiy, inmunólogo pediátrico de Kiev, dijo a Euronews en 2019 que los temores y la desconfianza en los médicos fueron uno de los impulsores de la medida, los estudios han demostrado que la mayoría de los padres ucranianos apoyan las vacunas.

El país también se enfrentó a una escasez crítica de vacunas en 2010 y, a pesar de que la situación ha mejorado, la mayoría de los padres con los que Euronews se comunicó habían vacunado a sus hijos en centros privados durante la pandemia.

"Una clínica privada dedicó una de sus unidades específicamente a la vacunación durante el primer cierre y fue una buena oportunidad para vacunar a los niños que estaban en casa en ese momento", detalló a Euronews Roksolana Avramenko, madre de un niño que está en la escuela primaria de Kiev.

Pero ahora que su hijo ha vuelto a las aulas, confiesa estar desconcertada sobre cómo se supone que las vacunaciones se están llevando a cabo en medio de los "constantes casos de contacto de COVID o portadores del virus en las aulas de clase".

AP / Sergei Chuzavkov
(Archivo): Un pediatra examina a un niño antes de administrarle la vacuna DPT en un hospital infantil de Kiev, Ucrania. 23 de abril de 2013.AP / Sergei Chuzavkov

Vadym Kulichenko, profesor asociado de la Universidad Nacional de Construcción y Arquitectura de Kiev, declaró a Euronews que vacunó a sus hijos con la triple vírica prevista tras una llamada de su médico de cabecera y no tuvo "ningún problema".

Sin embargo, este padre de gemelos de 6 años y de un hijo mayor de 11, hizo hincapié de que no fue el caso de la vacuna contra la gripe: "queríamos vacunarnos contra la gripe en octubre de 2020, pero no pudimos comprar la vacuna, hay un déficit".

La falta de vacunas no se sintió, pero la mayoría fueron compradas a mi cargo.
Iryna Znas, madre de un niño de 2 años.
En Kiev, Ucrania.

"Mi bebé tenía 13 meses al comienzo de la pandemia y la mayoría de las visitas al médico fueron canceladas, pero para las vacunas teníamos luz verde", dijo Iryna Znas, una editora que reside en la ciudad de Kiev.

"Todas las vacunas estatales obligatorias y todas las adicionales a cargo de los padres las hicieron sin problemas: La falta de vacunas no se sintió, pero la mayoría fueron compradas a mi cargo para poder hacer una sola inyección combinada para el bebé y no tres o cinco separadas a la vez".

Olesia Maliuvanchuk, madre de dos hijos de Leópolis, expresó que no sintió los efectos de la pandemia ni las barreras preexistentes a la vacunación en Ucrania.

"No siento que me haya afectado realmente", dijo. "Para las vacunas, tuvimos una entrada separada al centro médico durante este periodo".

Desde el comienzo de la pandemia, Maliuvanchuk ha vacunado a sus dos hijos contra al menos nueve enfermedades, algunas de las cuales son inyecciones combinadas o necesitan varias dosis, y su zona está considerada como "zona roja" por las tasas de COVID-19.

Italia: 1 de cada 3 padres pospuso la vacunación de sus hijos durante el cierre

La Academia Italiana de Pediatría, que también ha sufrido un brote de sarampión en los últimos años, ha estudiado los efectos de la COVID-19 en la vacunación infantil con una encuesta, según explica a Euronews Aurea Oradini, médico residente especializada en escepticismo de la inoculación en la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán.

Entre el 28 de abril y el 8 de junio de 2020, preguntaron a 1.500 padres de niños de entre 0 y 11 años si habían pospuesto una vacuna rutinaria debido al Coronavirus y uno de cada tres dijo que sí.

Las razones más comunes por las que los padres decidieron posponer las vacunas fueron la falta de seguridad debido a la pandemia (44%), que el centro de vacunación estuviera cerrado (13%) y que el centro de vacunación pospusiera la cita (43%).

Casi la mitad de los padres entrevistados (46%) dijeron que no habían recibido nuevas directrices sobre cómo vacunar a sus hijos de forma segura durante la pandemia.

¿Cuánto daño ha causado la pandemia en las inmunizaciones?

Los informes mensuales de la OMS sobre los casos de sarampión en Europa durante el primer semestre del año pasado muestran una disminución significativa de la transmisión en comparación con 2018 y 2019, con 12.028 casos notificados entre enero y junio de 2020.

Pero Jankovic advierte que esta cifra podría ser una subestimación y estar influenciada por una serie de factores relacionados con la pandemia, incluidos los niños que no van a la escuela para no infectarse y las interrupciones en la vigilancia de laboratorio para el sarampión durante los momentos más críticos de la pandemia.

"Los niños se quedaron en casa y sólo los humanos son portadores del virus, o podríamos haber tenido enormes brotes y no haber informado de los casos", dijo.

La cifra de principios de 2020 también sigue siendo superior a la del mismo periodo de 2016 y 2017. Y el hecho es que si los niños no se vacunan de forma rutinaria contra cualquiera de las enfermedades contra las que Europa vacuna, el impacto se sentirá en el futuro y no inmediatamente.

Una asociación médica italiana también llevó a cabo una campaña en la que se animaba a los adultos a vacunarse contra la gripe, la neumonía o la DTPa (Difteria-Tétanos-Pertussis acelular) cuando visitaban a su médico de cabecera. La motivación de la iniciativa era optimizar las citas con el médico durante la pandemia y reducir el diagnóstico diferencial de la COVID-19 con otras enfermedades.

La Sociedad Italiana de Medicina General y Atención Primaria (SIMG) utilizó el eslogan "pon el otro hombro", en lugar de que el paciente ponga la otra mejilla, para animar a los pacientes a no ignorar sus vacunas.

¿Cuál es el nivel de daños? Todavía no lo sabemos y creo que la mayoría de los países todavía no lo saben.
Dragan Jankovic
Oficial técnico de la oficina europea de la OMS para enfermedades prevenibles por vacunación e inmunización.

Los datos preliminares que ha recibido la OMS y la información que ha obtenido de las autoridades públicas nacionales apuntan a que la cobertura de la inmunización sistemática disminuyó en general en 2020 debido a las interrupciones relacionadas con la pandemia.

Jankovic dijo que su entidad y la mayoría de los países europeos aún no conocen el verdadero nivel de daño que la pandemia ha causado en las inmunizaciones para otras enfermedades.

La agencia no dispone de conjuntos de datos completos para 2020 que haya podido analizar para los 53 países de la región europea de la OMS.

Hay grandes diferencias entre los países a nivel administrativo sobre cómo se recoge la información y lagunas en los datos para, a menudo, las poblaciones de mayor riesgo que no tienen acceso a las vacunas por razones que son diferentes en cada país.

Es más, incluso si los países seguían realizando vacunaciones rutinarias durante la pandemia, informar sobre ello puede no haber sido su máxima prioridad, concluyó Jankovic.

Casi 41 países de todo el mundo ya han aplazado o corren el riesgo de aplazar sus campañas contra el sarampión para 2020 o 2021, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan brotes mayores en todo el mundo que podrían llegar a Europa.

El departamento de Jankovic pide a los países que se mantengan al día con las inmunizaciones y que "sopesen constantemente cuál es el riesgo de la pandemia y el riesgo de otras enfermedades, que mantengan todos los servicios como una prioridad y que, si tienen brotes de enfermedades prevenibles por vacunación, reaccionen ante ellos inmediatamente".

El mensaje principal es que los países deben hacer un balance y ponerse al día con todas las vacunas que se retrasaron o cancelaron, en todas las áreas de sus poblaciones, ya que "la mayoría tiene lagunas" en su cobertura.

En lo que respecta al sarampión, el objetivo de la OMS es erradicar completamente la enfermedad, y estamos "corriendo los últimos 100 metros del maratón", dijo Jankovic.

"La COVID-19 nos ha mostrado lo que ocurre si no nos vacunamos contra una enfermedad", añadió. "Esto puede ocurrir con cualquier enfermedad, si no se vacuna y se produce un brote, estaremos en una situación similar".

Del 29 de marzo al 2 de abril es la #HealthcareWeek en Euronews. Se trata de una semana de cobertura especial centrada en las lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19 y en las tendencias que van a marcar la asistencia sanitaria en Europa en los próximos años.

Fuentes adicionales • Este articulo fue escrito con la colaboración de Farah Gomaa y adaptado al español por Blanca Castro