Última hora
This content is not available in your region

El descubrimiento de esta molécula podría ser la clave para encontrar una "segunda Tierra"

El descubrimiento podría ayudar a encontrar pequeños planetas rocosos similares a la Tierra.
El descubrimiento podría ayudar a encontrar pequeños planetas rocosos similares a la Tierra.   -   Derechos de autor  Getty Images via Canva
Tamaño de texto Aa Aa

¿Hay vida más allá de nuestro sistema solar? Un equipo internacional de astrónomos ha dado un paso más hacia la respuesta a esta eterna pregunta.

Una nueva investigación publicada el martes ha descubierto lo que podría ser una pista importante para entender si existen otros planetas desconocidos que podrían ser habitables para las generaciones futuras.

El equipo, dirigido por científicos de la Universidad Queen's de Belfast, descubrió la presencia de una molécula portadora de oxígeno en la atmósfera de WASP-33b, un gran exoplaneta que orbita alrededor de una estrella en lugar de un sol.

Los hallazgos del estudio podrían resultar muy valiosos para futuros científicos que exploren las atmósferas de otros planetas pequeños y rocosos no detectados, como la Tierra.

Nos gustaría seguir desarrollando instrumentos y técnicas que nos permitan aplicar estos métodos a planetas más fríos y, en última instancia, a una segunda Tierra.
Dr Hajime Kawahara
Profesor adjunto de la Universidad de Tokio

"Aunque WASP-33b puede ser un planeta gigante, estas observaciones son el banco de pruebas para las instalaciones de próxima generación, como el Telescopio de Treinta Metros y el Telescopio Europeo Extremadamente Grande, en la búsqueda de biofirmas en mundos más pequeños y potencialmente rocosos, que podrían dar pistas a una de las preguntas más antiguas de la humanidad: "¿Estamos solos?", explicó el profesor Chris Watson, jefe del Grupo de Exoplanetas del Centro de Investigación de Astrofísica de la Universidad Queen's de Belfast y coautor del estudio.

El Telescopio de Treinta Metros y el Telescopio Europeo Extremadamente Grande son las nuevas instalaciones propuestas en Hawái y en el desierto de Atacama, en Chile, donde podrían realizarse pruebas similares más allá de nuestro sistema solar en el futuro.

Para este estudio, el equipo utilizó el Telescopio Subaru de alta potencia existente en Hawái y un nuevo instrumento llamado Doppler Infrarrojo (IRD) para localizar las "huellas espectrales" de los átomos y moléculas emitidos por WASP-33b.

Getty Images via Canva
Telescopio Subaru en Hawái.Getty Images via Canva

Una segunda Tierra

El equipo pudo detectar por primera vez en la atmósfera de un exoplaneta el radical hidroxilo (OH), una de las moléculas de oxígeno más dominantes a altas temperaturas.

Esta molécula concreta se encuentra en la atmósfera terrestre cuando el vapor de agua reacciona con el oxígeno atómico, una forma mucho más pura y volátil del gas que respiramos y que constituye el 96% de la órbita inferior de la Tierra.

En la Tierra, el OH desempeña un papel crucial en la minimización del cambio climático, actuando como "detergente" al descomponer la acumulación de gases nocivos de efecto invernadero en la atmósfera.

Aunque WASP-33b es mucho más grande que la Tierra y tiene una atmósfera mucho más caliente, el descubrimiento ayudará a perfeccionar las técnicas que permiten detectar el OH en la atmósfera de planetas mucho más pequeños y similares al nuestro.

"La ciencia de los planetas extrasolares es relativamente nueva, y un objetivo clave de la astronomía moderna es explorar en detalle las atmósferas de estos planetas y, con el tiempo, buscar exoplanetas 'similares a la Tierra', es decir, planetas parecidos al nuestro", declaró el Dr. Neale Gibson, profesor adjunto del Trinity College de Dublín y coautor de la investigación.

"Cada nueva especie atmosférica descubierta mejora nuestra comprensión de los exoplanetas y de las técnicas necesarias para estudiar sus atmósferas y nos acerca a este objetivo".

"Estas técnicas de caracterización atmosférica de los exoplanetas aún sólo son aplicables a los planetas muy calientes, pero nos gustaría seguir desarrollando instrumentos y técnicas que nos permitan aplicar estos métodos a planetas más fríos y, en última instancia, a una segunda Tierra", afirmó el doctor Hajime Kawahara, profesor adjunto de la Universidad de Tokio y coautor de la investigación.