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Debate crítico sobre la separación de poderes en Turquía

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Por Stefan Grobe  & Ana Lázaro
Debate crítico sobre la separación de poderes en Turquía
Derechos de autor  AP/Turkish Presidency
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La situación de los derechos humanos en Turquía será analizada y debatida este martes en el Parlamento Europeo. Y se espera que los eurodiputados adopten una postura mucho más crítica que el Consejo o la Comisión, que recientemente expresaron su voluntad de seguir cooperando con Ankara, siempre y cuando avance en materia de derechos humanos.

Pero según la organización Human Rights Watch, tanto el Estado de derecho cómo la democracia están sufriendo una dramática erosión. La separación de poderes está en peligro.

"Lo que importa es la visión del presidente [Recep Tayyip Erdogan]. Los fiscales no sólo aplican lo que ha dicho el presidente con un intervalo de apenas unos días, además se convierten en sus promotores. Los ciudadanos están preocupados porque cualquiera puede ir a la cárcel por cualquier cosa", explica Marc Pierini, analista político de Carnegie Europa.

El control del ejecutivo sobre el poder judicial ha llevado a que los tribunales acepten sistemáticamente acusaciones falsas, condenando a personas sin pruebas convincentes. Y entre estas personas se cuentan periodistas, políticos de la oposición y defensores de los derechos humanos.

"Muchos de ellos han desaparecido en el sistema penitenciario. Hay informes de abusos y de torturas en la cárcel. Es un gran motivo de preocupación en Turquía", afirma Paul Levin, de la Universidad de Estocolmo.

A pesar de este pésimo historial, los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo visitaron recientemente Ankara. Bruselas defiende el viaje diciendo que la cuestión fue abordada con el presidente Erdogan a quien dejaron claro que los derechos humanos no son negociables.

"Hasta cierto punto, es casi una broma cuando los líderes de la UE repiten que están seriamente preocupados", comenta Levin. "Pero también es cierto que lo que dice o piensa la UE importa".

De hecho, la UE todavía ejerce una enorme influencia sobre Turquía ya que es, con mucho, el mayor socio comercial de Ankara. Por lo tanto, a Erdogan le interesa evitar cualquier sanción económica, incluso si se mira desde un punto de vista electoral.

"El punto débil del lado turco es la economía. La economía se está yendo por el desagüe. Al principio fue el gran éxito de Erdogan ya que creo una especie de clase media baja entre su electorado mejorando su nivel de vida. Pero ya no es así", dice Marc Pierini.

¿Podría esto significar que la generosidad económica europea se condicionará a la introducción de reformas democráticas? Los expertos están divididos, y los gobiernos de los Estados miembros de la UE también.

Pero la respuesta podría llegar con las próximas elecciones generales turcas previstas para 2023.