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México | Vendidas como esposas: el drama de las niñas mixtecas

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Por Isidro Murga con AFP
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Imagen de una calle de la localidad de Juquila Yuvinani, en el estado de Guerrero, en el sur de México
Imagen de una calle de la localidad de Juquila Yuvinani, en el estado de Guerrero, en el sur de México   -   Derechos de autor  AFPTV
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Fue vendida como esposa cuando apenas era una niña. Era lo normal en la comunidad de Juquila Yuvinani, en el estado de Guerrero, en el sur de México. Como decenas de miles de menores indígenas mixtecas, Maurilia Julio tuvo un matrimonio forzado. La dote que pagó por ella la familia de su esposo pesó como una losa sobre el resto de su vida:

- "La niñas que son vendidas, cuando llegan a la casa de sus suegras, las hacen sufrir, les dicen 'ponte a moler, haz todo el trabajo del hogar, porque nosotros te compramos... Me da tristeza, porque también pasé por lo mismo. Por eso pensé que cuando tuviera mis hijas no las iba a vender, por si sufren maltrato donde van con sus suegras que vuelvan a mi lado", explica Maurilia.

A sus 61 años, Maurilia quiere acabar con una tradición ancestral que sume en la pobreza a la familia compradora y condena a la servidumbre a las niñas compradas. Las menores son vendidas a otras familias mixtecas por cantidades que oscilan entre los 2 000 y los 18 000 dólares.

- "Normalmente aquí dicen que cuando pagan a las mujeres es para que la mujer trabaje para el hombre y para sus papás y no, porque es como si fuéramos esclavizadas", comenta Ita Yuyu Ortiz, una estudiante de 18 años.

Eloína Feliciano fue vendida a los 14 años. Ahora tiene 23 y vive en el municipio de Metlatonoc, una de las zonas más pobres de México:

- "Que cobren yo digo que no está bien porque eso... obviamente son los animales los que se venden, vas y lo compras, y llega y tú ves si lo tratas bien o mal, pero es como si decir 'ay ya te pagué' y eso no está bien", lamenta.

Cada vez son más las voces que exigen en México poner fin a esta tradición. Unas 300 familias de la zona han accedido a no vender a sus hijas y permitir que se casen con quienes quieran, pero son apenas una gota de agua. Se estima que en México hay unos 12 millones de indígenas y casi el 70% vive por debajo el umbral de la pobreza. Según datos oficiales, el año pasado más de 3 000 niñas y adolescentes de entre 9 y 17 años dieron a luz en el estado de Guerrero tras ser vendidas como esposas.