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Colombia | Manglares como fosas comunes: el destino trágico de muchos desaparecidos en Buenaventura

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Muchas de las viviendas del barrio de La Playita de Buenaventura son palafitos
Muchas de las viviendas del barrio de La Playita de Buenaventura son palafitos   -   Derechos de autor  AFPTV
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Es un espacio de paz, pero parece un penal a cielo abierto. Estamos en Puente Nayero, un sector protegido por el Ejército colombiano en el barrio de La Playita, en la ciudad portuaria de Buenaventura.

"Es una calle, pero nos sentimos encarcelados, porque para nosotros, salir a un lado, izquierdo, derecho, o como sea, siempre vamos a afrontar un riesgo. Entonces, nos sentimos confinados, encarcelados en nuestro propio territorio, eso es grave", explica Jhony Viveros, líder comunitario.

Unas 2.000 personas viven en esta zona pobre y marginal condenadas a no salir de sus límites si no quieren vérselas con las pandillas, que mantienen aterrorizada a buena parte de la población de esta localidad de 300 000 habitantes habitada mayoritariamente por afrocolombianos. La miseria y la falta de oportunidades se han cebado con los más jóvenes:

"En Buenaventura, los jóvenes somos víctimas, pero también somos victimarios. Los jóvenes no podemos desconocer que son los jóvenes por la falta de oportunidades quienes hoy están engrosando las filas de muchos grupos de delincuentes", añade Yudi Angulo, también líder vecinal.

Durante los años de la guerra civil, Buenaventura sufrió los zarpazos de la guerrilla y de los grupos paramilitares. Entonces eran frecuentes las ejecuciones salvajes y los descuartizamientos en vivo de las víctimas. Cuando llegó la paz, los narcotraficantes, que también se dedican al secuestro y a la extorsión, tomaron el relevo, aunque ahora sus víctimas desaparecen en silencio. En ambos periodos, los cadáveres acababan en el mar:

- "La gente veía flotar en el mar, en la zona costera, las cabezas, las manos o tiradas en bolsas de basura. Ya no volvieron a utilizar práctica, ni a enterrarlos. Ya los están totalmente desapareciendo en zonas a muchos kilómetros para que nadie mas vuelva a saber de ellos", explica el obispo de Buenaventura, Ruben Darío Jaramillo

Una disputa entre bandas ha dejado casi medio centenar de muertos en lo que va de año. Otras 13 personas han desaparecido, sumándose a una lista de casi 800 personas en los últimos 20 años. Todos intuyen que están en los manglares o esteros, una zona alejada y de difícil acceso. Una pequeña capilla honra su memoria para que no caigan en el olvido. La coordina el exsacerdote Adriel Ruiz:

- "El estero sigue siendo un lugar macabro para asesinar, para desaparecer personas, hay desapariciones actuales de este año. Muchas de ellas se cometen aquí en los barrios , muchas de ellas cuentan que se los llevan los grupos en lanchas y se presume que son hacia estos esteros (manglares)", confirma Adriel Ruiz.

Los líderes sociales, civiles y religiosos de la zona creen que los manglares son una gigantesca fosa común de las víctimas de la violencia que azota la región. Paradójicamente, Buenaventura, que lleva semanas sufriendo los bloqueos de los activistas del movimiento antigubernamental, es un puerto próspero, por el que transita el 35% del comercio exterior de Colombia. Sin embargo, la riqueza que genera no repercute en el bienestar de su población. Antes de la pandemia, la mitad de sus habitantes vivían ya bajo el umbral de la pobreza.