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La dimensión social de la transición energética

Por Christopher Pitchers
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A digital display of a petrol station is seen in Iserlohn, western Germany
A digital display of a petrol station is seen in Iserlohn, western Germany   -   Derechos de autor  INA FASSBENDER/AFP
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La Comisión Europea ha presentado su paquete de propuestas climaticas para intentar cumplir su objetivo de reducir las emisiones en un 55% para 2030. La piedra angular de este plan es hacer que casi todos los sectores paguen por contaminar.

El sector de la energía ya lo hace, y pagará cada vez más, pero Bruselas ahora quiere aplicar lo mismo a las industrias del transporte y la construcción. Lo que significa que los ciudadanos, especialmente los más pobres, serán los que más sentirán la presión.

"Definitivamente se tiene que hacer algo con respecto al 75% de la energía de combustibles fósiles que todavía se consume en calefacción o edificios residenciales, pero estamos viendo que, de hecho, la respuesta es apostar por ponerle un precio al carbono. Y el problema con el precio del carbono es que afectará de manera desproporcionada a algunos grupos de personas. Será el consumidor quien pague la factura final. Serán los consumidores vulnerables", explica Alix Bolle de Energy Cities.

Francia ya ha mostrado su descontento, por temor a que se repitan las protestas de los chalecos amarillos que afectaron al país en 2018 tras el aumento de los precios de la gasolina. “En los próximos meses nos vamos a enfrentar a mucho más que a los chalecos amarillos. La gente se vestirá completamente de amarillo cuando vean cuál es el precio, no solo el chaleco.... Estan pensando presentar un impuesto sobre el CO2 que se usa al calentar las casas. Hay muchas personas en pobreza energética en Europa que no pueden pagar la calefacción de su casa y ahora quieren introducir más impuestos", lamenta el profesor de Política energética de la Universidad Libre de Bruselas, Samuel Furfari.

Pero según un experto, algunas de las propuestas de la Comisión Europea podrían ayudar a reducir el impacto que tendrá la transición verde en los ciudadanos. "Algunas medidas que propone la Comisión tienen el riesgo de aumentar la pobreza energética. Otras medidas tienen el potencial de aliviar la pobreza energética ... Como rehabilitar edificios; ayudar a la gente a comprar vehículos eléctricos", cree el director del Instituto Jacques Delors, Thomas Pellerin-Carlin.

Es por eso que la Comisión quiere crear un fondo social climático para ayudar a los más afectados. La mayor parte de los fondos provendrá del 25% del dinero recaudado gracias a los contaminadores en los sectores del transporte y la construcción.Sin embargo, una de las principales preocupaciones de los ciudadanos será el aumento del coste de la gasolina y de las facturas de la luz.

"Somos conscientes que hoy en día ya es difícil para algunas personas pagar sus facturas de la luz o sus facturas de movilidad, por ejemplo, para conducir y que, en primer lugar, damos una respuesta a esa pregunta abierta poniendo en marcha el Fondo Social para el Clima", apunta la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen.

El fondo social climático podría ayudar a los ciudadanos a comprar coches eléctricos. Lo que haría que se redujera la pobreza energética por el bajo coste de la recarga de los coches eléctricos.