Última hora
This content is not available in your region

TÚNEZ | El país se enfrenta a una nueva crisis política y social 10 años después de la Revolución

Access to the comments Comentarios
Por Anelise Borges  & Voz en off: Yaiza Martín
euronews_icons_loading
TÚNEZ | El país se enfrenta a una nueva crisis política y social 10 años después de la Revolución
Derechos de autor  Euronews - Anelise Borges
Tamaño de texto Aa Aa

Desde que el pasado 25 de julio el presidente tunecino Kais Saied asumiera el control total del Gobierno, Túnez atraviesa otro momento crítico en su historia política. Sin embargo, muchos ciudadanos creen que Saied estaba apostando por el futuro del país, acorralando a los miembros de la élite política tunecina, cuya imagen está ahora dañada por años de inacción y mala gestión.

"Ellos secuestraron la revolución", afirma Abdennaceur Aouini, abogado y uno de los símbolos de la revolución tunecina de 2011, precursora de la Primavera Árabe. La noche en la que el expresidente de Túnez Zine El Abidine Ben Ali huyó del país, Aouini fue el primero en desafiar el toque de queda impuesto por los militares para salir a celebrarlo.

"Me acuerdo de todo", relata Aouini. "Recuerdo todos los detalles, sobre todo el sentimiento de victoria. Yo era un líder del sindicato estudiantil. Me detuvieron dos veces, estuve en la cárcel...me golpearon, pero nunca me rendí. Desde que cumplí 18 años hasta que Ben Ali se fue, nunca abandoné la resistencia y la lucha", concluye.

Tahar Abdessalem, analista político, explica que "Kais Saied afirma no tener intenciones dictatoriales. Insiste en que respetará los derechos y libertades y dice que trabajará para garantizar el bienestar de los tunecinos. Pero esto tiene que traducirse en política pública, y es ahí donde está el problema, porque en la política pública, se necesitan instituciones. Si hablamos de necesidades sanitarias, sociales y financieras...eso exige un gobierno fuerte...que por ahora no tenemos".

En estos diez años, la situación en Túnez ha sido extremadamente difícil debido a una grave crisis económica provocada por una gran inflación y una devaluación del dinar tunecino del 50%. A ello se añade el impacto de la pandemia, que ha puesto a los tunecinos al límite, ya que la tasa de mortalidad del país es la más alta de África.

Asolado por meses de estancamiento político y el nuevo pico de la pandemia, Túnez, en su día pueblo de esperanza, tendrá que aprender de las lecciones del pasado para reconstruirse como un país más fuerte.