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Primera jornada de tensión en el juicio del 13N debido a las provocaciones de Salah Abdeslam

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Por Juan Carlos De Santos Pascual con AFP
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Boceto de Salah Abdeslam en el juicio del 13N
Boceto de Salah Abdeslam en el juicio del 13N   -   Derechos de autor  Noelle Herrenschmidt/Noelle Herrenschmidt
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La primera jornada del esperado juicio histórico por los atentados terroristas organizados en París en 2015 fue tensa.

El principal sospechoso, Salah Abdeslam enfadó a los supervivientes y familiares de las víctimas al gritar que las autoridades francesas le estaban tratando _"como a un perro" _y cuando le preguntaron a qué se dedicaba dijo que era "combatiente del Estado Islámico".

El joven franco-marroquí de 31 años, que habló de forma atropellada, vestía una camiseta negra y se ha dejado una barba salafista, es el único que sigue vivo de los diez miembros de los comandos que asesinaron a 130 personas e hirieron a más de 400 en París y Saint-Denis.

Las víctimas supervivientes y sus familias estaban prevenidas de que este tipo de salidas podían producirse, como lo había señalado minutos antes de iniciarse el proceso Arthur Dénouveaux, presidente de Life for Peace, una de las asociaciones que se constituyeron para defender sus intereses.

Dénouveaux, que sobrevivió a la masacre del Bataclan, declaró a la prensa antes de entrar a la sala que "la Justicia francesa está acostumbrada a las provocaciones de los terroristas desde hace décadas. Es una forma (que tienen) de eludir sus responsabilidades".

El abogado de la parte civil, Méhana Mouhou ha apuntado: "Abdeslam ha hablado y creo que todavía sigue provocando. El silencio fue una provocación, sus palabras ahora son una provocación. Sobre todo, porque ha dicho "soy el luchador de Alá", no ha dicho que luche por Alá. Alá no le pidió nada. Tenemos que tener cuidado con una cosa en este juicio, y es que el tribunal de justicia no debe ser una tribuna para que exprese sus ideas terroristas".

A pesar de la tensión que se ha vivido en el tribunal, algunos supervivientes están confiados en que mejorará su funcionamiento en los próximos meses.

Thierry, es uno de los supervivientes de los atentados de Bataclan y señala: "El presidente (del juicio) está tomando medidas, es firme, es bueno, parece que es bueno, así que ya está, enseguida se marca el camino. No se va a enredar en las cosas, así que en ese sentido confío".

Los primeros días serán principalmente de carácter procesal.

A finales de septiembre se llamará a declarar a los supervivientes. Se espera que el veredicto del juicio llegue en mayo del año que viene.

Medidas de seguridad excepcionales

El viejo Palacio de Justicia, que está a pocos cientos de metros de la catedral Notre Dame, ha sido acondicionado y se ha construido en su interior una nueva sala de audiencias temporal con capacidad para 550 plazas, a la que se añaden otras diez salas de retransmisión adicionales para acoger en total a 2.000 personas.

Las fuerzas del orden han establecido un perímetro de seguridad en toda la manzana en la que la circulación está prohibida y solo pueden acceder a su interior aquellos que tiene autorización, como los cientos de periodistas franceses y extranjeros de los 141 medios que se han acreditado.

En las entradas se han instalado una docena de pórticos de seguridad, que se suman a los habituales del Palacio de Justicia, y que ilustran la atención que se presta a la seguridad porque, como señaló hoy el mismo ministro francés de Interior, Gérald Darmanin, el riesgo terrorista ya es "particularmente elevado" en el país en tiempo normal, Y aumenta más con acontecimientos como este.

Según el programa del proceso, las audiencias de esta semana se van a dedicar a cuestiones de procedimiento (básicamente la constitución como acusación particular de víctimas que no lo hubieran hecho hasta ahora) y a la lectura de un resumen del sumario, que consta de cerca de un millón de páginas.

A partir de la semana próxima intervendrán investigadores que contarán el desarrollo de los hechos. Uno de los puntos fuertes será la intervención de responsables políticos, empezando en noviembre por los que eran en el momento de la matanza el presidente de Francia, François Hollande, y su ministro de Interior, Bernard Cazeneuve