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Teresa Perales o la ejemplar deportista paralímpica de eterna sonrisa

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Por Andrew Robini  & Euronews
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Teresa Perales o la ejemplar deportista paralímpica de eterna sonrisa
Derechos de autor  euronews

Quienes hayan seguido los Juegos Paralímpicos de verano en los últimos años, seguro que han oído hablar de Teresa Perales, la deportista paralímpica española más laureada, con la friolera de 27 medallas en su carrera deportiva. Desde que perdió la movilidad en las piernas, a los 19 años, hasta que se convirtió en una leyenda de la natación, Teresa ha inspirado a muchas personas a lo largo del camino. El periodista Andrew Robini conversa con la flamante vencedora del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021, en The Global Conversation.

Agradeciéndole su presencia en el programa de Euronews, el periodista pregunta a la excelente nadadora de dónde procede la fortaleza que la caracteriza.

"Esa fuerza me viene de dentro. Es la motivación. Está muy bien que te motiven desde fuera, que te digan: ¡vamos Teresa, que tú puedes! Pero, si cuando estás entrenando, estás sola, y no tienes a la gente que animándote, entonces, es importante que cada uno de nosotros encontremos la fuerza interior, el porqué hacemos las cosas. Y, en mi caso, ese porqué es que entreno porque me gusta, porque me apasiona, porque me encanta competir, porque me encanta ganar y sueño, siempre, con la posibilidad de subir al podio", declara Teresa Perales.

Hace unos años escribió un libro titulado 'La fuerza de un sueño' en el que habla, no solamente de entrenarse físicamente sino, también, emocionalmente.¿Se pueden entrenar las emociones?, interroga Andy Robini.

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Teresa Perales, flamante ganadora del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021©

"Por supuesto. Y, de hecho, es fundamental. Y, todavía más, en los deportistas. Hay que pensar que dedicamos 4 años de nuestra vida a una prueba que se resuelve, a veces, en 30 segundos; el tiempo que puede tardar en completarse una de nuestras competiciones. Ser capaz de gestionar las emociones, especialmente la del miedo, la emoción del estrés, la del pánico... es muy difícil. Este es un trabajo que hay que hacer a diario, durante muchos años. Para ello, hay muchas herramientas, muchas técnicas. Cada uno utiliza las que le vienen bien, pero yo llevo trabajando con esto desde Atenas. La verdad es que me ha ido bastante bien hasta ahora, a juzgar por los resultados", afirma Perales.

A los 19 años su vida cambió por completo, pero lo superó. ¿Qué le diría a un joven que se enfrenta al mismo obstáculo?, quiere saber el reportero.

"Bueno... le diría que tiene la vida por delante... que, afortunadamente, tiene toda la vida por delante. Le diría que tiene que aprender a hacer las cosas de una manera diferente. Eso a veces es muy complicado y piensas que se ha acabado el mundo y que es imposible pero... con mi experiencia, lo que puedo decir es que no hay nada imposible en esta vida, ¿no? Puedo decir que es cuestión de voluntad, de tener una voluntad férrea que es la que siempre he dicho que la voluntad mueve montañas, y es cierto. Mi experiencia me ha llevado a hacer cosas que, si ahora mismo salgo a la calle y pregunto a la gente sobre ello, seguramente nadie se habría planteado hacer en una situación parecida. Yo las he hecho porque he querido hacerlas. La silla de ruedas me ha acompañado pero nunca me ha determinado como persona. Ni la silla de ruedas ni mi discapacidad lo han hecho. Simplemente, es como una compañera que llevo en el camino y que me acompaña en todo momento", la notable campeona paralímpica.

¿Por qué eligió la natación?, pregunta Andrew Robini.

"¡Porque era un deporte más barato que el atletismo! Me gustaba mucho el atletismo, la velocidad y verles a los atletas con unas sillas de ruedas especiales para correr, pero era un deporte mucho más caro. En el verano, además, había estado nadando con un chaleco salvavidas y dando mis primeras brazadas y me gustó la sensación de flotar. Me gustó la libertad que sentía en el agua cuando me movía. Cuando me metí a la piscina dije: ¡Yo quiero hacer esto, quiero aprender a nadar! Solamente quería aprender a nadar. No pretendía competir, pero una cosa llevo a la otra y, al final, vi que el cronómetro se paraba cada vez antes, que mejoraba mis tiempos y que me gustaba mucho la experiencia. Y, así, empecé a competir", señala Teresa Perales.

¿Alguna vez ha pensado en dejar la natación?, interroga el periodista.

"Sí, sí... muchas veces, muchas veces. Son muchos años los que llevo ene sto. Ya llevo 24 años compitiendo. Es una carrera deportiva muy larga. Es normal, en todo este tiempo, haber tenido momentos en los que uno tiene ganas de dejarlo porque piensa: ¡no puedo, no soy capaz, esto me está sobrepasando, me está costando demasiado esfuerzo! Cuando, además, eres madre, pesa mucho también la vida familiar si, encima, tienes una vida profesional paralela. A veces, la vida profesional también te absorbe demasiado, y ha habido momentos en los que he tenido la tentación de dejarlo. Pero, en esos momentos, he echado la vista atrás, me he apoyado mucho en el recuerdo de los momentos bonitos que he vivido compitiendo y he dicho: ¡nada, que no lo dejo, que sigo!", explica Perales.

¿Cómo compagina su vida familiar con el deporte?, quiere saber el reportero.

¡Con Google calendar! Lo compagino, teniendo en cuenta siempre los calendarios. Teniendo en cuenta el 'calendario familiar', el de actividades extraescolares, el del colegio, el del trabajo de mi marido, el de mis competiciones y entrenamientos, el calendario de mi trabajo... A veces resulta un poquito complicado y es casi como completar un rompecabezas. Pero, con buena organización, se puede hacer. Al final, da tiempo a todo", declara la nadadora paralímpica.

Este año ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. ¿Es, este, un sueño cumplido?, pregunta el periodista.

"¡Un sueño cumplido! ¡Parecía que era la eterna candidata! Durante muchos años, mi candidatura había estado encima de la mesa y nunca había ganado el premio. Y, este año, por fin, me lo han concedido. La verdad es que fue una gran sorpresa. Para que nos riamos un rato, voy a contar cómo me enteré de que había sido premiada. No sabía que mi candidatura estaba encima de la mesa. Recibí una llamada de teléfono y vi un número desconocido en la pantalla del móvil. Yo sabía que el jurado se había reunido y que era el día en el que tomaba su decisión con respecto al premio. En ese momento pensé: ¡fíjate, a estas horas tienen que estar llamando a los premiados! Entonces, cogí el teléfono y escuché: 'Teresa le llamo de la Fundación Princesa de Asturias'. Bueno... en ese momento... bufff, el corazón se me salía por la boca", señala la sobresaliente deportista.

¿No pierde nunca la sonrisa?, interroga Robini.

"Hombre, algunas veces... en poquitas ocasiones. ¡A lo mejor cuando duermo! No merece la pena perder la sonrisa. Es bonito sonreír y, además, se contagia. Cuando tú sonríes, la persona que tienes delante te la devuelve. Y, al final, eso es un regalo", concluye perales antes de sugerir que, en su horizonte deportivo, tiene ahora como meta disputar los Juegos Paralímpicos de París en 2024.