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No de los empresarios norirlandeses a la guerra comercial pos-Brexit

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Por Shona Murray  & Ana Lázaro
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No de los empresarios norirlandeses a la guerra comercial pos-Brexit
Derechos de autor  AFPTV

La UE y Reino Unido siguen atrapados en unas conversaciones pos-Brexit que, si no se resuelven, pueden conducir a una guerra comercial.

Las empresas de Irlanda del Norte se sienten atrapadas en medio de esta batalla, y el sector agrario cree que en caso de guerra comercial, todos saldrían perdiendo.

"No veo ningún ganador para la guerra comercial", explica Victor Chestnutt, secretario general del sindicato de Agricultores. "Esto no quiere decir que no vaya a suceder, pero quien inicie esta guerra comercial será muy mal visto. Sobretodo el hecho de utilizar al sector agrícola o cualquier otra industria como el peón de un juego más grande. Creo que sería un gran error, espcialmente en nuestra época. Y no creo que a la gente le vaya a gustar."

Londres amenaza con suspender el Protocolo de Irlanda del Norte que ha permitido evitar una frontera dura entre las dos Irlandas. Argumenta que implica un exceso de burocracia para las empresas británicas. Pero en Bruselas se dicen dispuestos a responder con sanciones comerciales.

Y en medio de esta tensión, muchas empresas de Irlanda del Norte afirman que su posición única representa una gran oportunidad.

"Hemos mantenido reuniones con los gobiernos canadiense y estadounidense", afirma Seamus Leheny, empresario de Logistic UK. "Dicen que Irlanda del Norte tiene un gran potencial, ya que disfruta de un doble acceso a la UE y a Reino Unido. Y esto es único en el mundo. Por eso, como empresarios, lo que le decimos es: alcancemos un acuerdo con la UE y hagamos que funcione".

Irlanda del Norte está a duras penas emergiendo de un conflicto de 30 años que terminó con el Acuerdo del Viernes Santo. Un proceso de Paz que el Protoco trata de proteger.

Pero muchos miembros de la comunidad unionista creen que lo acordado entre Londres y Bruselas daña su identidad británica. Y como resultado se han recrudecido las tensiones comunitarias entre católicos y protestantes.

"La gente ha tomado medidas bastante drásticas para mostrar su frustración y su enojo por el Protocolo de Irlanda del Norte. No creo que sea el camino correcto. Ya hemos visto cómo pueden termina estas historias. Y terminan mal cuando hay quien opta por tomar armas", se lamenta Winston Irvine, portavoz de la comunidad Unionista.

Bruselas ha aceptado reducir la burocracia, pero se niega a renunciar al papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea como árbrito de los conflictos. Una exigencia de Londres que no pasa en la capital comunitaria.

Mientras, las empresas de Irlanda del Norte siguen operando en medio de una gran incertidumbre que les impide proyectarse en el largo plazo.