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La retirada de las FARC y la deforestación en la Amazonia colombiana

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Por Euronews en español
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Un puesto de venta de plátanos en el río Amazonas cerca de Leticia
Un puesto de venta de plátanos en el río Amazonas cerca de Leticia   -   Derechos de autor  Fernando Vergara/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.

**Paradójicamente, el acuerdo de paz con las FARC que acabó con casi sesenta años de guerra civil, ha sido nefasto para la Amazonia colombiana. En 2016 los guerrilleros abandonaron las armas y la selva en la que se refugiaban. **

Y enseguida fueron sustituidos por ladrones de tierras, taladores y cultivadores ilegales que están causando graves daños a zonas únicas por su biodiversidad.

"A nosotros nos contrataban para tumbar el bosque y para hacer potreros y hay veces para sembrar cultivos", comenta un jornalero.

"En este momento lo más rentable es sembrar coca, debido a que es algo que nos está produciendo mensualmente y es lo que en este momento nos está sosteniendo a nuestras familias", asegura otro.

Casi un millón de hectáreas destruidas

El panorama es devastador. Según datos del Gobierno colombiano, unas 925.000 hectáreas de selva han sido destruidas desde entonces, una superficie equivalente a Chipre.

Las autoridades dirigen operaciones antideforestación, pero el área es tan enorme y remota que resulta muy complicado.

Albeiro Pachón es representante medioambiental del Gobierno de Guaviare.

"El tema de la deforestación está siendo catalogado como una mafia por algunos sectores del nivel nacional, porque está generando unas actividades económicas bien importantes para algunos inversionistas".

Inversionistas que compraron tierras por muy poco dinero. Delimitaron grandes extensiones a su antojo, cercándolas con los troncos cortados. El ganado también se ha incrementado en al menos un 60%.

Peleas de gallos y apuestas

Los fines de semana, los campesinos se reúnen en torno al baile, mesas de billar y peleas de gallos, que en épocas de bonanza movían millones en apuestas.

La justicia castiga hasta con quince años de cárcel a quienes sean sorprendido talando o impulsando la tala. Desde 2019 han sido detenidas unas cien personas.