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Los manglares de Panamá, un entorno único en peligro

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Por Carmen Menéndez
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Manglares a pocos kilómetros de los rascacielos de Ciudad de Panamá
Manglares a pocos kilómetros de los rascacielos de Ciudad de Panamá   -   Derechos de autor  AFP

A pocos kilómetros de los rascacielos de Ciudad de Panamá, en la penumbra de la densa vegetación del manglar de Juan Díaz, miles de aves encuentran cobijo en su camino migratorio por el continente americano. Viajan desde el Ártico, Alaska o Canadá a los bosques del Amazonas o las costas de Chile y Argentina y a la inversa, según el momento del año.

¿Por qué se detienen aquí? Porque es un entorno único, donde abunda el alimento. Aunque hoy es también un entorno que se encuentra en peligro.

"Tú necesitas a hábitats saludables en la medida en que tanto los fangos como los manglares sigan proporcionando ese alimento a las aves, tú vas a tener esa constancia de aves migratorias visitándonos o haciendo una parada estratégica aquí, o manteniendo Panamá como su sitio de destino migratorio", dice Rosabel Miro, de la Sociedad Audubon, una organización sin ánimo de lucro que protege las aves y sus hábitats. 

¿Cómo le podemos decir a los tomadores de decisiones que protejan los manglares?
Natalia Tejedor
Investigadora de la Universidad Tecnológica de Panamá

Sin embargo, las aves conviven en el manglar junto a latas vacías, botellas de plástico, restos de neumáticos y suelas de calzado, que han llegado hasta aquí arrastrados por la marea.

A la basura y la contaminación se suman la presión urbanística, con la construcción de faraónicas obras de infraestructura y la actividad agrícola y ganadera.

"El problema de la basura no solo afecta a los manglares, a los sistemas marinos costeros, sino también a los ríos, todo lo que arrastra el río también llega al mar. Todo lo que llega al mar, por las mareas y las crecientes, también llega al manglar", afirma Natalia Tejedor, investigadora de la Universidad Tecnológica de Panamá. 

Protegen la costa, alimentan a aves y peces y capturan el carbono

El resultado es que hoy Panamá cuenta con 165.000 hectáreas de manglares, menos de la mitad de las que tenía hace solo 50 años. Y las consecuencias podrían ser muy significativas porque estos entornos naturales protegen las costas de los embates del clima y alimentan a numerosas especies marinas de importancia comercial.

"¿Cómo le podemos decir a los tomadores de decisiones que protejan los manglares? A través de todos los beneficios que nos brindan entre ellos la captura de carbono, y ahora con los acuerdos de París, es un tema muy importante en los que todos los países están involucrados", clama Natalia Tejedor. 

En definitiva, un futuro mejor para Panamá pasa por aprender a convivir y proteger sus manglares.