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El oligarca Abramóvich asiste a las conversaciones entre Rusia y Ucrania en Estambul

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Por Reuters
Yacht linked to Russian oligarch Abramovich docks in Turkey's Bodrum -shipping data
Yacht linked to Russian oligarch Abramovich docks in Turkey's Bodrum -shipping data   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Yesim Dikmen y Daren Butler

ESTAMBUL, 29 mar -Los negociadores rusos y ucranianos iniciaron el martes en Estambul las primeras conversaciones de paz directas en más de dos semanas, con la asistencia inesperada del multimillonario ruso Roman Abramóvich, sancionado por Occidente a causa de la invasión de Ucrania por parte de Moscú.

Los dos equipos se sentaron frente a frente en una larga mesa del despacho presidencial, con el oligarca ruso situado en la primera fila de observadores vestido con un traje azul, según mostró un vídeo de la presidencia turca.

Tres fuentes confirmaron la presencia imprevista de Abramóvich, que ya había visitado el país desde el inicio de la guerra y tiene dos de sus superyates atracados en complejos turísticos turcos.

En un discurso previo a las conversaciones en el estrecho del Bósforo, el presidente turco Tayyip Erdogan dijo a las delegaciones que había llegado el momento de obtener resultados concretos y que los avances allanarían el camino para una reunión de los dos líderes de los países.

“Depende de las partes poner fin a esta tragedia. Lograr un alto el fuego y la paz lo antes posible beneficia a todos. Creemos que hemos entrado en un periodo en el que se necesitan resultados concretos de las conversaciones”, dijo.

“El proceso de negociación, que han llevado a cabo bajo las órdenes de sus dirigentes, ha suscitado esperanzas de paz”.

La televisión ucraniana dijo que la reunión comenzó con “una fría bienvenida” y sin un apretón de manos entre las delegaciones.

Ucrania dijo el lunes que su objetivo más ambicioso en la reunión era acordar un alto el fuego, mientras que un alto cargo estadounidense dijo que el presidente ruso, Vladimir Putin, no parecía dispuesto a hacer concesiones para poner fin a la guerra.

Turquía, miembro de la OTAN, comparte frontera marítima con Ucrania y Rusia en el mar Negro, mantiene buenos lazos con ambas y se ha ofrecido a mediar en el conflicto. Aunque califica de inaceptable la invasión de Moscú, Ankara también se ha opuesto a las sanciones occidentales.

Las fuerzas rusas invadieron Ucrania el 24 de febrero. Putin describió la medida como una “operación militar especial” para desmilitarizar Ucrania. Ucrania y Occidente dicen que Putin lanzó una guerra de agresión no provocada.

SUPERYATES EN TURQUÍA

El Kremlin ha dicho que Abramóvich desempeñó un papel inicial en las conversaciones de paz, pero que el proceso depende ahora de los equipos negociadores. Sentado junto al portavoz de Erdogan en las conversaciones, Abramóvich se ajustó los auriculares para escuchar el discurso del presidente, según mostró la televisión.

Según el Wall Street Journal y el medio de investigación Bellingcat, que citaron a personas familiarizadas con el asunto, Abramóvich y los negociadores de paz ucranianos sufrieron síntomas de un supuesto envenenamiento a principios de este mes tras una reunión en Kiev.

Los responsables ucranianos refutaron el informe.

Occidente ha impuesto fuertes sanciones a Abramóvich y otros multimillonarios rusos, así como a empresas y altos cargos rusos, en un intento de obligar a Putin a retirarse de Ucrania.

Abramóvich había intentado vender su club de fútbol inglés, el Chelsea, un proceso que el Gobierno británico interrumpió al incluirlo en la lista negra.

Los superyates a los que está vinculado, valorados en conjunto en 1.200 millones de dólares, están atracados en Bodrum y Marmaris, en el suroeste de Turquía, desde la semana pasada. Algunas fuentes han afirmado que tanto él como otros rusos acaudalados querían invertir en Turquía, dadas las sanciones impuestas en otros lugares.

Aunque considera que la invasión rusa no ha sido provocada, Turquía ha dicho que se opone por principio a las sanciones impuestas por sus aliados de la OTAN.

Su potencial como refugio seguro para las inversiones rusas plantea riesgos para el Gobierno, los bancos y las empresas de Turquía, que podrían enfrentarse a decisiones difíciles y sanciones si Estados Unidos y otros países aumentan la presión sobre Moscú con sanciones “secundarias” más amplias.