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¿Por qué es el presidente una figura tan poderosa en el sistema francés?

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Por Lauren Chadwick  & Euronews
El presidente francés Emmanuel Macron y candidato centrista a la reelección gesticula mientras pronuncia su discurso durante un mitin en París, el 2 de abril de 2022
El presidente francés Emmanuel Macron y candidato centrista a la reelección gesticula mientras pronuncia su discurso durante un mitin en París, el 2 de abril de 2022   -   Derechos de autor  Francois Mori/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

Antes de tomar las riendas de la jefatura del Estado, Emmanuel Macron sugirió que Francia necesitaba un presidente "jupiteriano", asegurando que una persona "normal" sería desestabilizadora.

La comparación de un cargo elegido democráticamente con el rey de todos los dioses de la mitología romana puede parecer hipócrita en un país que derrocó violentamente su monarquía hace siglos. Sin embargo, en los últimos 50 años, la Constitución francesa ha evolucionado, consolidando más poder en el presidente.

"Tenemos un presidente en Francia que preside la República, que controla el Gobierno, que controla el Parlamento, que controla el Tribunal Constitucional. Hace de súper presidente, como el mismo Júpiter, como llamamos a Macron", aseguraba a Euronews Christophe Chabrot, profesor titular de derecho público en la Universidad Lumière Lyon 2.

"Es un poco como si volviéramos a 1830, cuando en las monarquías europeas el rey empezaba a perder sus poderes en favor del primer ministro, pero seguía conservando mucho poder", añadía Chabrot. Los críticos afirman que el Parlamento francés se está convirtiendo en una cámara que solo acata las órdenes del presidente, y algunos políticos piden una nueva Constitución que aporte más equilibrio a las instituciones.

"El Presidente de la República en Francia tiene, por ley, mucho más poder que cualquier otro presidente en Europa", dijo Delphine Dulong, profesora de ciencias políticas en la Universidad de París 1 Panteón-Sorbona.

"Y en la práctica, los sucesivos presidentes también han hecho un uso muy amplio, muy extenso, de sus derechos constitucionales".

Los inicios de la Quinta República de Francia

La Constitución actual de Francia se remonta a 1958, cuando el célebre general Charles de Gaulle formó una nueva república tras una sublevación en Argelia.

El Presidente René Coty dijo que Francia estaba al borde de la guerra civil en medio de los disturbios y que designaría al "más ilustre de los franceses... que, en los años más oscuros de nuestra historia, fue nuestro líder" para dirigir el Gobierno.

Ese mismo año, De Gaulle fue elegido por los políticos como primer presidente de la Quinta República.

La anterior república se remontaba al final de la Segunda Guerra Mundial y otorgaba más poder al parlamento, creando inestabilidad y competencia entre los partidos políticos, según los expertos. La visión de Charles De Gaulle para la nueva república era principalmente reforzar los poderes del ejecutivo.

"De Gaulle quería un presidente que no estuviera limitado
Christophe Dulong, profesor de Derecho Político en la Universidad Lumière Lyon 2

"De Gaulle quería un presidente que no estuviera limitado", contaba a Euronews Dulong, para quien "en la mente de Charles De Gaulle, el presidente estaba por encima de los partidos políticos y tenía que ser políticamente neutral".

Los cambios que siguieron reforzaron y a la vez se apartaron de esa visión original, creando el régimen presidencialista actual.

Sufragio universal

Uno de los principales cambios que contribuyeron a la actual presidencia francesa fue el referéndum constitucional de 1962.

En un esfuerzo por reforzar su legitimidad como presidente, De Gaulle convocó un referéndum sobre la forma de elegir al presidente.

La población apoyó el referéndum, votando en un 62% a favor de elegir ellos mismos al presidente en lugar de los políticos. Según los expertos, esta medida reforzó el poder y la legitimidad del presidente, al tiempo que politizó su función.

"(El presidente se convierte) necesariamente en el líder o defensor de un bando político. Así que hay una politización del papel presidencial", dijo Dulong.

De Gaulle siguió el movimiento disolviendo el parlamento y celebrando nuevas elecciones, recuperando la mayoría.

Mandato presidencial

Surgió un problema llamado cohabitación, que consistía en que el presidente y el parlamento procedían de partidos políticos opuestos.

Desde el inicio de la V República, la cohabitación se produjo tres veces, en 1986, 1993 y 1997.

La última vez, el presidente conservador Jacques Chirac se vio obligado a nombrar al socialista Lionel Jospin como primer ministro tras convocar elecciones anticipadas.

Chirac presentó entonces una ley para cambiar la Constitución en 2000, limitando el mandato presidencial a cinco años en lugar de siete. La cuestión se sometió a la población en referéndum, con un 73% de votos a favor.

"El presidente encarna el interés general y la continuidad de la república. Los elegirá más a menudo. Su voz, su decisión, importará más. Vuestro deber democrático se verá reforzado", dijo Chirac.

El referéndum significaba que las elecciones presidenciales se celebrarán al mismo tiempo que las parlamentarias, con un mes de diferencia, lo que garantiza que quien gane la presidencia obtendrá una mayoría parlamentaria.

"No se cambia de opinión política en un mes. Así que, la elección de la legislatura suele dar la misma mayoría que la del presidente
Christophe Chabrot, profesor de Derecho Público de la Universidad Lumière Lyon 2

"No se cambia de opinión política en un mes. Así que la elección de la legislatura suele dar la misma mayoría que la del presidente", dijo Chabrot.

Esto ha sido así para todos los presidentes desde entonces, incluido Macron, que ganó la mayoría parlamentaria un mes después de su elección con un partido político totalmente nuevo y con diputados que hasta entonces eran desconocidos para los votantes.

¿Podría cambiar el sistema?

Los críticos afirman que el sistema debe cambiar para reequilibrar las instituciones, de modo que no sea una sola persona la que tome todas las grandes decisiones sin tener que rendir cuentas de ellas.

"Hace muy poco vimos en Francia que era principalmente el presidente, apoyado por un consejo, quien tomaba las decisiones durante la pandemia", dijo Dulong. "Pero como el presidente no puede ser atacado, es el primer ministro Édouard Philippe quien está siendo llevado por algunos ante los tribunales".

El candidato presidencial de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon está entre los que piden una Sexta República para "abolir la monarquía presidencial" en una nueva Constitución.

Pero Chabrot, de la Universidad de Lyon, afirma que la eliminación del artículo 9 de la Constitución, que designa al presidente como jefe del Consejo de Ministros, o gabinete, también podría añadir equilibrio al sistema.

Otro cambio podría ser la supresión de la elección presidencial para que el presidente sea designado por los diputados, los senadores y los concejales, tal y como estaba escrito originalmente en la Constitución de 1958.

"Todo el mundo dice que los franceses están apegados a la elección presidencial, que es un derecho democrático del que no se puede dar marcha atrás. Eso está por ver", aseguraba Dulong.

"Si observamos la tasa de abstención y los votos en blanco desde los años 80, vemos que las elecciones presidenciales son unas elecciones que están en crisis", añadió.

Muchos de los cambios que condujeron al sistema actual recibieron el apoyo de la población, y De Gaulle consolidó su poder a través de referendos.

"Cada vez que el presidente pulsaba un botón, ganaba. En 1962, por ejemplo, De Gaulle pulsó el botón del referéndum y ganó. Apretó el botón de la disolución del parlamento y ganó. Así que, cada vez, el presidente francés reforzaba su propio poder", explicaba Christophe Chabrot.

Entretanto, los votantes estaban llamados a las urnas en este mes de abril de 2022, para elegir a su próximo presidente.