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Análisis | Las razones de la tibieza de Olaf Scholz ante la guerra en Ucrania

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Por Beatriz Beiras
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Beatriz Beiras, Euronews / Olaf Scholz, canciller de Alemania, Davos, Suiza 26/5/2022
Beatriz Beiras, Euronews / Olaf Scholz, canciller de Alemania, Davos, Suiza 26/5/2022   -   Derechos de autor  Davos via AFP

“Rusia no puede ganar esta guerra y Ucrania debe persistir”, así se expresaba ante el Parlamento alemán el 19 de mayo el canciller Olaf Scholz. Una frase que sus críticos interpretan como que no haya ni vencedores ni vencidos, en línea con su discreción a lo largo de estos meses de conflicto. Ambigüedad, lentitud, indecisión, tibieza; son algunos de los reproches que le han lanzado, desde dentro y fuera de Alemania. Scholz, lo niega todo y esgrime la prudencia y el sentido de la responsabilidad.

¿Cuáles son las razones que pesan sobre los hombros del canciller?

La más evidente, la economía. Alemania, depende de la energía que importa de Rusia. Al inicio de la guerra el 55% del gas que consumía era ruso, ahora lo ha reducido al 35%. Las importaciones de petróleo ruso bajaron del 35% al 12%.

Pero la industria alemana tiembla. Según el gigante químico BASF bastaría dividir por dos el aprovisionamiento en gas ruso para cerrar su planta de Ludwigshafen que emplea a 30 000 personas.

Igual inquietud en la refinería de Schwedt conectada directamente al oleoducto ruso Droujb. Proporciona el 90% del combustible consumido en Berlín y su región, y el keroseno de su aeropuerto internacional. Además la rusa Rosneft es la accionista mayoritaria de la refinería.

Entre reticencias y trompicones, Alemania se avino a cancelar el gasoducto Nord Stream 2 y a excluir algunos bancos rusos del sistema SWIFT. Pero es sobretodo en el suministro de armas a Ucrania donde ha sido más reacia.

Scholz insistió en que no hará nada que pueda arrastrar a la OTAN en este conflicto, porque sería una confrontación entre dos potencias nucleares.

Scholz se amparó en la costumbre alemana de no vender armas a los países en conflicto, pese a ser uno de los mayores exportadores del mundo. Una política llevada hasta el ridículo cuando se limitó a enviar a Ucrania cinco mil cascos para defenderse de la invasión rusa.

En su discurso ante el Bundestag el 17 de marzo, Volodímir Zelenski elogió el papel de Alemania durante la Guerra Fría para acto seguido, verter una serie de reproches por sus persistentes lazos con Rusia.

El curso de la guerra en Ucrania y las presiones de dentro y fuera, provocaron un giro, y el 26 de abril la ministra de Defensa Christine Lambrecht anunció el envío de 50 tanques anti-aéreos Gepard, pero que están obsoletos por falta de munición. En mayo la ministra volvió a anunciar el envío de tanques a través de un complicado sistema circular pensado para no provocar al Kremlin.

Y en su esperado discurso en Davos, el canciller Olaf Scholz insistió en que no hará nada que pueda arrastrar a la OTAN en este conflicto, porque sería una confrontación entre dos potencias nucleares, y volvió a repetir lo que había afirmado ante el Bundestag unos días antes, cuando dijo:

“Putin todavía sigue pensando que puede dictar la paz a bombazos, pero se equivoca (…) No habrá paz dictada, porque los ucranianos no lo aceptan y nosotros tampoco.”

Ayudar a Ucrania sin humillar a Putin, un difícil equilibrio para Olaf Scholz, obsesionado con que Alemania no se vea envuelta en decisiones que puedan desencadenar un conflicto mayor. La culpa histórica de los alemanes en las dos guerras mundiales, planea todavía.