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Protocolo de Irlanda del Norte: el mayor dilema del Brexit sigue trayendo de cabeza a la UE

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Por Richard Good  & Euronews
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Manifestantes protestan frente al castillo de Hillsborough, antes de una visita del primer ministro británico Boris Johnson, Irlanda del Norte, el 16 de mayo de 2022
Manifestantes protestan frente al castillo de Hillsborough, antes de una visita del primer ministro británico Boris Johnson, Irlanda del Norte, el 16 de mayo de 2022   -   Derechos de autor  Peter Morrison/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.

Durante cuatro largos años, un dilema ha perseguido las negociaciones sobre la retirada de Reino Unido de la Unión Europea: ¿cómo podría la población de Irlanda seguir disfrutando de la libre circulación entre el Norte y el Sur, si estas vías se consideraban ahora la frontera del mercado único europeo?

Y aunque finalmente se llegó a un acuerdo, la cuestión sigue sin desaparecer.

Una opción podría haber sido que Reino Unido permaneciera en el mercado único sin dejar de salir de la UE, pero el Gobierno de Boris Johnson quería salir, y por ello, para evitar fronteras duras en el territorio continental irlandés, aceptó los controles aduaneros sobre las mercancías que viajan desde el territorio continental británico a Irlanda del Norte.

Pero esta solución resultó profundamente impopular entre los líderes unionistas de Irlanda del Norte. Los unionistas se definen por su lealtad a Gran Bretaña, y los controles aduaneros en el Mar de Irlanda del Norte se consideraron un acto de traición.

Para hacer frente a estas preocupaciones, el vicepresidente de la UE, Maros Sefcovic, propuso en octubre una serie de medidas para reducir los controles aduaneros en un 80%.

Pero la ministra de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Liz Truss, rechazó la oferta y propuso, en su lugar, que no se realizasen controles a las mercancías cuyo destino final fuese Irlanda del Norte, dejando los controles sólo para las mercancías con destino al país de Irlanda.

El arbitraje de disputas es otra de las principales fuentes de conflicto. Reino Unido ya no acepta que el Tribunal de Justicia Europeo tenga jurisdicción, y quiere ahora un panel de arbitraje conjunto. Esta es una demanda que Bruselas encontraría muy difícil de aceptar.

Además de las cuestiones de contenido, ahora también hay una cuestión de confianza. El gobierno de Reino Unido ha presentado un proyecto de ley parlamentario para cambiar unilateralmente un tratado internacional que él mismo firmó hace menos de dos años.

Así, mientras Bruselas ha reiterado su voluntad de buscar una solución negociada, también ha iniciado un proceso judicial contra Reino Unido por incumplimiento del derecho internacional.