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Los civiles de la ciudad ucraniana de Mikoláiv viven aterrorizados a escasos kilómetros del frente

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Por Natalia Liubchenkova
Iglesia destruida este pasado verano durante un ataque en Mikoláiv (Ucrania).
Iglesia destruida este pasado verano durante un ataque en Mikoláiv (Ucrania).   -   Derechos de autor  Evgeniy Maloletka/AP   -  

En la ciudad ucraniana de Mikoláiv, los civiles viven con el miedo en el cuerpo. 

Situada al sur del país, en sus calles se respira la línea del frente, a menos de 100 kilómetros de Jersón, una de las zonas ocupadas por el Ejército ruso.

Acaban de dar las cuatro de la madrugada cuando escuchamos una explosión.

Pocos minutos más tarde, las alarmas antiaéreas, y luego, más explosiones, más cerca. En el hotel, que está cerca del centro, algunos huéspedes deciden ir al refugio

Son apenas unos metros a pie.

En otras ciudades, las sirenas también suenan pero no hay lugar donde esconderse.

Natalia Liubchenkova, euronews:

Se trata básicamente de un almacén subterráneo y del local técnico del restaurante de al lado, transformado en refugio. Diría que su objetivo principal es dar una cierta sensación de seguridad a quienes viven en el hotel situado en las proximidades.

Media hora más tarde llegan noticias, a través de las redes sociales locales, del impacto de un misil en un edificio residencial. 

Son las cinco y media de la mañana. 

Cesan las alarmas antiaéreas, la ciudad está a oscuras, ni coches, ni personas, ni luces en las casas, nada. 

Al alba, la vida fluye, uno puede imaginarse un poco cómo era antes de la guerra. Los servicios de emergencia trabajan en el edificio que sufrió el impacto del misil. Rescatan el cuerpo de una mujer joven entre la ruinas de la parte destruida del inmuelbe.

Dmytro viene a ver el apartamento de su tía, que abandonó Mikolaív hace unos meses.

"El piso está relativamente bien... algunos problemas en el techo, no hay ventanas, las puertas también estallaron"

—¿Cree que podrá ser rehabilitado?

"No, no, para nada. Es imposible vivir aquí ahora", añade.

Illiya es un estudiante que estaba en casa cuando dos proyectiles impactaron en su barrio hace dos noches, uno en el patio, y el otro, en el edificio anexo. Algunos vecinos resultaron gravemente heridos.

"Sí, estaba de pie en la cocina (cuando se produjo el impacto), la onda expansiva me lanzó contra la pared, y la segunda arrancó los marcos de nuestras ventanas. "Si mira por allí... cuatro o seis apartamentos quedaron destruidos, los vecinos han sido desalojados de toda la zona. Por eso tenemos problemas con el suministro de agua, con la electricidad o Internet", explica.

Las autoridades ucranianas aseguran que estos recientes ataques fueron perpetrados con misiles rusos S-300 y drones kamikaze.

Mientras, entre los vecinos de Mikoláiv crece la ira contra los rusos por desatar una guerra que consideran un "sinsentido".