¿Es el Gobierno de Meloni eurófobo y neofascista? Un balance de los primeros seis meses de mandato

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, hace una pausa tras dirigirse al Senado italiano en Roma el martes 21 de marzo de 2023.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, hace una pausa tras dirigirse al Senado italiano en Roma el martes 21 de marzo de 2023. Derechos de autor AP Photo/Gregorio Borgia
Por Marta Rodriguez Martinez
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Giorgia Meloni llegó al poder en Italia con un partido político de raíces neo fascistas y con la promesa de dinamitar la Unión Europea mientras cantaba alabanzas a Dios, a la patria y a la familia. ¿En qué han quedado sus promesas electorales 6 meses después?

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"Porque Europa, que en estos últimos años se ha metido en todo, incluso en cómo se cocinan los insectos", exclamaba Giorgia Meloni, antes de lanzar un dardo directo a la Unión Europea, frente a una audiencia entregada que agitaba banderas de Italia y cantaba el himno.

Se trataba de uno de los últimos mítines de la campaña electoral de esta política de Roma, de 46 años, antes de hacer historia: el pasado 22 de octubre se convirtió en la primera mujer en conquistar el Gobierno de Italia - aunque ella prefiere que se siga usando la denominación en masculino del cargo - y se fraguó la llegada al poder de un partido, Hermanos de Italia, de orígenes neofascistas, un siglo después de la Marcha sobre Roma.

"¿Qué mano es? Tengo que estar atenta", bromeaba Meloni en aquel mítin electoral, al levantar una mano en lo que podía interpretarse como un saludo fascista. "¡Qué ansia!", añadía ante las risas del público.

Ahora que Meloni lleva seis meses al mando del Gobierno, ¿qué ha sido de las promesas antieuropeas y nacionalistas?

"Las manos atadas" a nivel internacional

"Evidentemente llegó con un bagaje y un currículum que, en cierto sentido, asustó a muchos observadores internacionales porque se hablaba de postfascismo", explica Cecilia Sottilotta, profesora adjunta de Ciencias Políticas en la Universidad para Extranjeros de Perugia. "Así que Meloni comenzó inmediatamente un trabajo muy cuidadoso de comunicación y mantuvo un perfil muy bajo, muy tranquilizador a nivel internacional". 

Meloni se situó entonces muy en continuidad con su predecesor, el ex primer ministro Mario Draghi, entonces líder del Partido Democrático (PD) italiano de centro-izquierda, al reafirmar las alianzas con Estados Unidos, la OTAN y el compromiso de Italia con la UE.

"Desde el punto de vista de la política exterior y de la política económica, el Gobierno Meloni, como cualquier otro Gobierno italiano, independientemente del color del partido político, tiene las manos atadas", añade Sottilotta.

De la relación con la Unión Europea, por ejemplo, depende que Italia siga recibiendo subvenciones. 

El tercero de los pagos previstos de Bruselas, que asciende a unos 19 000 millones de euros está suspendido desde finales de marzo. La Comisión Europea ha pedido más tiempo para revisar algunas de las inversiones financiadas con el pago anterior.

AP Photo/Olivier Matthys
Mesa redonda durante una cumbre de la UE en Bruselas, el jueves 23 de marzo de 2023.AP Photo/Olivier Matthys

Otras de las medidas prometidas que no acaban de cuajar en el plano internacional, es el bloqueo naval en el Mediterráneo que Meloni había prometido implantar para evitar la llegada de migrantes a las costas europeas. 

"Es interesante ver cómo se está chocando con la realidad", señala Sottilotta. "El Gobierno se enfrenta a lo que realmente se puede hacer y la retórica a nivel europeo ha cambiado mucho. Ahora consiste mucho más en buscar la solidaridad de Europa. Lo cual es interesante, viniendo de un partido fundamentalmente euroescéptico".

A por las batallas culturales, en medio de la deuda y el invierno demográfico

Una de las promesas electorales que Meloni sí ha podido cumplir ha sido eliminar la renta mínima universal, impulsado por el Movimiento 5 Estrellas en 2019. Tal y como está ahora, terminará este verano, aunque será sustituida por otras ayudas.

Es precisamente en el plano doméstico donde Meloni ha conseguido ser más fiel a las expectativas electorales y a su perfil de extrema derecha con medidas como el primer decreto-ley contra los organizadores de fiestas rave, la penalización del uso de anglicismos, el bloqueo de las inscripciones de hijos de parejas homosexuales en el registro civil o el ataque a las ONG que asisten a los inmigrantes.

"Por lo tanto, al no poder realizar plenamente estas promesas electorales, el Gobierno se desplaza un poco hacia batallas culturales un poco gratuitas que, de alguna manera, hacen guiños al electorado", indica Sottilotta. 

En estos seis meses, Meloni ha comprobado que sus principales enemigos no vienen de la oposición sino de sus propios aliados en el Gobierno de coalición, la Lega de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi con los que obtuvo el 44 % de los votos.

"Digamos que claramente tanto Berlusconi como Salvini no son aliados fáciles. En cierto modo para manejarse, la cuestión de género también cuenta mucho, es decir, el hecho de ser mujer también cuenta mucho", explica Cecilia Sottilotta.

AP Photo/Gregorio Borgia
De izquierda a derecha, Matteo Salvini, de La Liga, Silvio Berlusconi, de Forza Italia, y Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia.AP Photo/Gregorio Borgia

Pero, actualmente, a ninguno de los dos les interesa debilitar al Gobierno. Berlusconi, de 86 años, tiene problemas graves de salud. Mientras que Salvini, con el escenario presente, no obtendría rédito electoral.

"Si nos fijamos también en las encuestas y en la tendencia del consenso, no hay ningún incentivo, francamente ni para Forza Italia ni para la Liga para poner en peligro la solidez de la coalición".

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Una situación bastante poco habitual para la voluble política italiana que ha conocido siete primer ministros en menos de diez años, con mandatos que no llegaban al tercer año.

Los vientos económicos también soplan a favor de Meloni. Italia ha reducido su déficit al 4,3 % y elevado su crecimiento en 2023 al 0,9 %.

Pero ahora tiene pendiente el reto de la deuda: la tercera mayor economía de la Eurozona y tiene la mayor deuda tras Grecia. El objetivo de Meloni es reducirla al 140 % del Producto Interior Bruto en 2026.

En el frente interno, otro de sus grandes desafíos es el denominado invierno demográfico. En 2022, Italia registró su mínimo histórico de nacimientos: por cada 1 000 habitantes nacieron 7 personas y murieron 12.

“Nada de impuestos a los que tengan hijos”, acaba de prometer su Gobierno. Una promesa a revisar, dentro de, al menos, otros 6 meses.

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