Detenidos en Irán : Ojos vendados, largas condenas y pena de muerte

Protesta de mujeres iraníes
Protesta de mujeres iraníes Derechos de autor Martial Trezzini/AP2011
Por Estelle Nilsson-Julien, Eva Kandoul
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Europeos de quince nacionalidades están detenidos en Irán. Sus familiares apenas si pueden imaginar los abusos que padecen... Para algunos, sin embargo, hay luz al final del túnel. Dos ciudadanos franceses, Benjamin Brière y Bernard Phelan, fueron liberados el pasado 12 de mayo.

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"Toda mi vida cambió cuando detuvieron a mi madre". Nahid Taghavi, la madre de Mariam Claren, de 68 años, fue detenida en octubre de 2020 por la Guardia Revolucionaria Islámica.

Condenada a diez años de prisión, Taghavi fue acusada de perturbar la seguridad nacional y difundir propaganda contra el Estado. Taghavi era una activista irano-alemana que había dedicado su vida a los derechos de las mujeres y los trabajadores en Irán.

A pesar de tener doble nacionalidad, Taghavi no estaba protegida por su pasaporte alemán. Irán no respeta el derecho internacional y no reconoce la doble nacionalidad", afirma Raphaël Chenuil-Hazan, presidente de la ONG francesa Ensemble Contre la Peine de Mort, que lucha contra la pena de muerte.

"Debería darme vergüenza, no me preocupaban las violaciones de los derechos humanos en Irán antes de la detención de mi madre".

Taghavi, cuyo estado de salud es delicado, ha soportado periodos de varios meses en régimen de aislamiento. El verano pasado se le permitió salir de la prisión de Evin para recibir tratamiento médico. Sin embargo, el permiso se vio interrumpido.

Perjudicar a los presos como represalia

Las autoridades se la llevaron del hospital justo después del discurso del canciller alemán condenando los abusos contra los derechos humanos en la República Islámica de Irán", afirma su hija. "Como ves, siempre hay un vínculo entre las acciones de Irán y Alemania. La reacción es siempre perjudicar a los presos".

"Qué vergüenza, no me preocupaban los abusos contra los derechos humanos en Irán antes de la detención de mi madre. Mi burbuja estalló de repente". Claren, que creció en Alemania, se ha convertido en toda una activista que lucha por la justicia en Irán desde la detención de su madre.

Según el experto en relaciones internacionales Thierry Coville, Irán utiliza habitualmente a los ciudadanos con doble nacionalidad y a los europeos como moneda de cambio. "Están convencidos de que no sirve de nada negociar de igual a igual. No les interesa la diplomacia tradicional con Occidente, la Unión Europea o Estados Unidos".

Las familias de los condenados a muerte

El marido de Vida Mehrannia, Ahmad Reza Jalali, con doble nacionalidad sueca e iraní, fue detenido por las autoridades iraníes en 2016.

Acusado de espionaje y condenado a muerte por la República Islámica de Irán, Jalali viajó a Teherán para asistir a una conferencia académica.

Los hijos de la pareja tenían cuatro y 13 años en el momento de su detención. Ahora tienen 20 y 11 años, respectivamente. Para nuestra familia es una pesadilla y no sabemos cuándo va a terminar".

Jalali no es el primer sueco-iraní que espera una condena a muerte. A principios de mayo Habib Chaab, también sueco-iraní con doble nacionalidad, fue ejecutado. Acusado de organizar presuntamente un crimen contra un desfile militar en 2018, Chaab llevaba más de una década viviendo en Suecia cuando fue secuestrado por agentes iraníes en Turquía en 2020. Su ejecución fue "condenada enérgicamente" por Josep Borrell, Alto Representante de la UE, en una declaración publicada el 6 de mayo.

El temor, siempre

Una condena que, sin embargo, no satisfizo a la familia de Jalali, cuya angustia se vio enormemente amplificada por la noticia.

"Ha sido horrible enterarnos de su ejecución. Estamos muy nerviosos y estresados por lo que le pueda pasar a mi marido. Ya le han dado fecha para la sentencia cuatro veces, pero aún no se ha llevado a cabo".

Aunque muchos presos políticos europeos fueron detenidos antes de la última oleada de disturbios políticos en Irán, desencadenada por la muerte de Mahsa Amini el pasado septiembre, esto ha influido en los índices de ejecución. Según la ONG francesa Ensemble Contre la Peine de Mort (ECPM), en 2022 se incrementó en un 75% el número de ejecuciones.

"Al principio tenía muchas esperanzas. No puedo creer que tengamos que pasar por esto todos los días".

Vida no habló con su marido durante dos años y medio, mientras él pasaba largas temporadas en régimen de aislamiento. Sin embargo, ahora puede ponerse en contacto con él periódicamente a través de breves llamadas telefónicas.

Confesión en televisión a cambio de la libertad

Según Vida, a su marido le prometieron la liberación a cambio de confesar el delito en la televisión estatal iraní: "Le dijeron que si no confesaba, su familia correría peligro en Suecia. Le dijeron lo que tenía que decir".

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A medida que pasan los años, su esperanza se marchita, "al principio tenía esperanzas. Pero ha pasado mucho tiempo y tengo altibajos porque es muy duro. No puedo creer que tengamos que seguir así todos los días".

Muchos de los presos políticos iraníes, así como europeos, están alojados en la prisión de Evin, situada en el barrio de Evin, en Teherán.

Mehrannia explica que la comunicación con otras familias de rehenes ha sido clave para sobrellevar la situación: "formamos parte de un grupo de Whatsapp, en el que compartimos información sobre cómo nos va".

Sin embargo, hablar con otras familias es también un duro recordatorio de la gravedad de la situación de su marido "no podemos comparar, cada caso es diferente. Algunos son condenados a cinco o diez años, pero la condena de mi marido es a muerte".

Los que escaparon

Sin embargo, para algunos iraníes exiliados, Europa es ahora su hogar. Es el caso de Massoumeh Raouf.

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Raouf sólo tenía 20 años cuando fue detenida en la calle en septiembre de 1981. Acusada de colaborar con las organizaciones muyahidines de la población iraní, contó a Euronews que fue condenada a "20 años de cárcel, durante una farsa de juicio de diez minutos, por un juez que seguía la sharía".

Tras ocho meses en prisión, logró escapar, buscando asilo político en Francia en la década de 1980. Ha continuado su batalla por la justicia iraní desde el extranjero, con el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní. "Estoy agradecida a Francia por haberme dado la oportunidad de venir aquí".

Fuentes adicionales • Escarlata Sánchez (Voz y texto en español)

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