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Análisis | La rebelión de Wagner evidencia la debilidad de Putin pero no amenaza su poder militar

Máscaras con la imagen del presidente ruso Vladimir Putin, a la derecha, y Yevgeny Prigozhin, en San Petersburgo, Rusia, el domingo 4 de junio de 2023.
Máscaras con la imagen del presidente ruso Vladimir Putin, a la derecha, y Yevgeny Prigozhin, en San Petersburgo, Rusia, el domingo 4 de junio de 2023. Derechos de autor AP/Copyright 2023 The AP. All rights reserved
Derechos de autor AP/Copyright 2023 The AP. All rights reserved
Por Lucia Riera Bosqued
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La imagen interna del presidente ruso ha quedado dañada ante las élites y la cúpula militar. Su estrategia de crear divisiones para erigirse como mediador y adalid de la estabilidad se le ha venido en contra.

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La obra de un monstruo vuelto contra su creador. Así definió el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell lo sucedido en Rusia el sábado. La rebelión armada de apenas 24 horas del grupo privado de mercenarios Wagner puso en jaque a Moscú y en entredicho el liderazgo del presidente Vladímir Putin. El primer ministro ruso Mijaíl Mishustin reconoció "un desafío a la estabilidad" del país.

Todo acabó rápido, con la mediación del bielorruso Alexandr Lukashenko, quien logró calmar las aguas entre su homólogo ruso y el jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin.

Prigozhin renunció a su rebelión cuando había tomado la ciudad sureña de Rostov del Don y se encontraba a solo 200 kilómetros de la capital rusa, en favor de "evitar un derramamiento de sangre" como él mismo explicó en una grabación. A cambio, sus hombres y él serían perdonados por su traición.

Desde entonces, todo fueron dudas sobre el paradero de los mercenarios y el de su líder, finalmente aterrizado en Bielorrusia bajo la promesa de no ser perseguido penalmente, aunque la experta Mira Milosevich cree que tarde o temprano terminara pagando. 

"Hasta ahora Putin no le ha perdonado a nadie una traición. Por lo tanto, este acuerdo también es sospechoso en este sentido" opina la investigadora principal para Rusia, Eurasia y los Balcanes del Real Instituto Elcano.

Putin, por su parte, ha mantenido un perfil público bajo desde su alocución del sábado en la que definía el motín de Wagner como una "puñalada por la espalda". 

Putin debilitado internamente

La imagen del presidente ruso ante las élites y la cúpula militar ha sufrido un duro revés. Su estrategia de crear divisiones para erigirse como adalid de la estabilidad se le ha venido en contra. 

"Esta aura del gran mediador y del pilar de la estabilidad de Rusia en este momento está muy dañada. Pero ahora bien, una cosa es dañar la imagen y otra cosa es dañar su poder, su verdadero poder", puntualiza Milosevich.

"Formalmente, el poder de Putin no se ha visto amenazado, pero su autoridad ha sido explícita y radicalmente cuestionada", añade Marie Dumoulin, directora del Wider Europe programme del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).

Para Dumoulin, la rebelión de Wagner también ha puesto en cuestión uno de los elementos centrales de la narrativa de Putin desde que está en el poder. "Ha construido su Gobierno sobre la idea de que estaba aportando estabilidad y orden al país tras el caos de la década de 1990. Mientras la guerra permaneciera distante para la mayoría de los rusos, esta narrativa podía mantenerse. Sin embargo, la rebelión de un grupo paramilitar no encaja bien con esta narrativa".

Las críticas de Prigozhin durante su intento de golpe, con un discurso que desmonta las falsedades del Kremlin para justificar la guerra, dejan al presidente ruso en una situación de mayor vulnerabilidad, según Milosevich. "Hay suficiente gente en Rusia que tiene muchas dudas sobre el éxito de esta guerra, pero también sobre el sentido de la invasión de Ucrania. Por eso creo que Putin tiene muchísimo interés en emprender negociaciones de poner fin a la guerra y de hecho hay intentos de hacerlo."

Pero la investigadora no ve ningún indicio de que este motín pueda suponer el principio del fin de Putin, y cree que su vulnerabilidad política es mayor que la militar. En este sentido, Milosevich explica que, al haberse realizado de manera inmediata el traspaso de poderes de Wagner a las Fuerzas Armadas rusas, la crisis no ha supuesto una amenaza importante para la coordinación de la respuesta militar en Ucrania.

Además, en este punto de la guerra, en la que Rusia se centra en defender sus posiciones, el Grupo Wagner es prescindible. "En este momento Rusia no lo necesita, porque Wagner es un grupo ofensivo". 

¿Está Ucrania más cerca de ganar la guerra?

El lunes, la viceministra de Defensa de Ucrania, Hanna Maliar, decía que Ucrania ha logrado recuperar unos 130 kilómetros cuadrados de territorio del frente sur desde el inicio de la contraofensiva. Pero no parece probable que la crisis en las fuerzas rusas vaya a causar un gran impacto en el terreno

"Sigue siendo una guerra severa. El Ejército ruso sigue teniendo muchos problemas allí, y el Ejército ucraniano también. Yo no esperaría consecuencias inmediatas allí", insiste Oleg Ignatov, analista sénior del International Crisis Group.

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Marie Dumoulin tampoco espera que estos acontecimientos tengan un impacto directo en las operaciones en Ucrania, "pero es probable que afecten a la moral del ejército ruso", asegura. 

Los expertos coinciden en esta idea de que en el terreno en Ucrania, la crisis mina los ánimos de las tropas porque "nunca comprendieron los objetivos de la operación militar". A esto se suma que hay facciones internas más beligerantes que otras que no se conforman con la defensa de los territorios invadidos a Ucrania sino que quieren pasar a la ofensiva con objetivos más ambiciosos. 

Vladímir Putin tampoco está satisfecho con sus militares, según Ignatov. "Parece que no confía mucho en el Ejército ruso porque Prigozhin criticó directamente a los militares en público y Putin lo permitió. Y Putin, por supuesto, lo sabía. Y parece que todo ocurrió porque Putin no confiaba ni confía mucho en sus militares".

Aunque, dice Ignatov, Putin no suele tomar medidas en caliente, puede haber consecuencias más adelante. Se especula con que haga cambios en la cúpula militar y del Gobierno aprovechando las elecciones presidenciales rusas de 2024.

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