El partido de izquierdas Francia Insumisa, blanco de las críticas por lo condenar de forma tajante los actos vandálicos.
Nueva noche de violencia y caos en Francia, donde la muerte el pasado martes del joven Nahel en Nanterre, París, por el disparo de un policía, ha desencadenado una ola de indignación ahora mismo muy difícil de frenar.
La de este sábado ha sido la quinta noche de disturbios en el país y el número de detenidos aumenta según pasan las horas. Los últimos datos hablan de 719 detenidos, además de 45 agentes heridos, 577 vehículos incendiados y un sinfín de daños más.
Más de 45 000 agentes se movilizaron un día más para sofocar los actos vandálicos. En la capital fueron desplegados 7.000 miembros de las fuerzas del orden.
El Gobierno ha hecho un llamamiento a las compañías de seguros para que faciliten toda la ayuda posible a los comercios afectados por estas revueltas, a la vez que trata, en vano, de frenar la violencia.
El presidente Emmanuel Macron ha cancelado su visita de Estado a Alemania, mientras la oposición empieza a dividirse y crecen las críticas contra el partido de izquierdas "Francia Insumisa" por no condenar de manera tajnte los disturbios.
Nahel, enterrado el sábado en Nanterre a los 17 años de edad, ya descansa en paz.