EE.UU. promete represalias por el ataque en Jordania mientras intenta contener una escalada regional

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, ofrece declaraciones a la prensa el lunes 29 de enero en la Casa Blanca, en Washington
El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, ofrece declaraciones a la prensa el lunes 29 de enero en la Casa Blanca, en Washington Derechos de autor Andrew Harnik/AP
Por Euronews con AP
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El Gobierno de Biden sopesa una respuesta "apropiada" por el ataque con dron a una base en Jordania, mientras asegura que no busca una guerra con Irán y trata de evitar una escalada regional. Estados Unidos ve además indicios de progreso en las negociaciones para liberar rehenes en Gaza.

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El Gobierno de Biden enfrenta un delicado equilibrio al señalar a Irán por el ataque con dron que mató a tres soldados estadounidenses e hirió a decenas más en una base militar en el noreste de Jordania, mientras sopesa un contraataque contundente y trata de contener una mayor escalada regional del conflicto en Gaza.

Fuentes de la Administración estadounidense citadas por AP, que insistieron en su anonimato al no estar autorizadas para comentar el tema, señalaron que es probable que las fuerzas de EE.UU. confundieran un dron enemigo con uno propio que regresaba a la zona al mismo tiempo, y lo dejaran pasar sin oposición a la base en el desierto de Jordania, conocida como Torre 22.

La explicación de cómo el dron enemigo evadió las defensas aéreas estadounidenses se produjo cuando la Casa Blanca aseguró el lunes que no busca una guerra con Irán, incluso mientras Biden promete tomar represalias. La Administración demócrata cree que Teherán estuvo detrás del ataque. El lunes, Biden se reunió con asesores de seguridad nacional en la Casa Blanca para discutir los últimos acontecimientos y posibles represalias.

"Aquí no hay una respuesta fácil", dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby a los periodistas. "Y es por eso que el presidente se reúne con su equipo de seguridad nacional para sopesar las opciones que tiene ante sí".

Kirby también dejó claro que la paciencia estadounidense se ha agotado después de más de dos meses de ataques de grupos con respaldo iraní contra tropas estadounidenses en Irak, Siria y Jordania y contra la Armada y buques comerciales de Estados Unidos en el mar Rojo.  "No buscamos una guerra con Irán", dijo Kirby ante la prensa. "Dicho esto, este fue un ataque muy serio. Tuvo consecuencias letales. Responderemos, y responderemos apropiadamente".

Irán, por su parte, negó el lunes estar detrás del ataque en Jordania. Kirby indicó que EE.UU. aún trata de determinar qué grupo concreto lo perpetró, y señaló que Irán lleva mucho tiempo equipando y entrenando diversas facciones milicianas.

Signos de progreso en las negociaciones para liberar rehenes de Hamás

El ataque se produjo mientras EE.UU. veía signos de progreso en las negociaciones para ultimar un acuerdo entre Israel y Hamás a fin de liberar a los más de 100 rehenes que permanecen retenidos en Gaza, a cambio de una pausa prolongada en los combates. Si bien el tipo de acuerdo bajo consideración no pondría fin a la guerra, EE.UU. cree que podría sentar las bases para una resolución duradera del conflicto.

El primer ministro de Catar señaló el lunes que los mediadores de EE.UU. y Oriente Medio habían logrado una propuesta marco para presentarla a Hamás. Los comentarios del primer ministro catarí, Mohamed bin Abderrahman Al Thani, en el 'think tank' Consejo Atlántico en Washington, se produjeron después de las conversaciones del domingo en París entre funcionarios estadounidenses, israelíes, cataríes y egipcios en busca de una nueva ronda de liberaciones de rehenes y un alto el fuego en Gaza.

Una operación militar israelí destruye un cementerio de Gaza, mientras Israel señala que Hamás lo utilizaba para ocultar un túnel

El Ejército de Israel guió el sábado a la prensa por el barrio de Bani Suheila, en la ciudad de Jan Yunis, en el sur de Gaza, que fue destruido por las tropas israelíes en su búsqueda de túneles subterráneos de Hamás. Durante el recorrido, un periodista de la agencia AP observó una mezquita destruida y, donde antes se erigía el cementerio islámico, un pozo de 140 metros de ancho que daba paso a lo que el Ejército israelí describió como un túnel de ataque de Hamás.

Mientras Israel avanza con una ofensiva militar por vía terrestre y aérea en Gaza que, según el Ministerio de Salud en el enclave asediado, se ha cobrado más de 26.000 vidas palestinas, la destrucción de lugares sagrados por parte del Ejército ha generado críticas de defensores de los derechos humanos por suponer un asalto al patrimonio cultural. Según el Estatuto de Roma, el tratado de 1998 que estableció la Corte Penal Internacional, los cementerios y mezquitas reciben protección especial como “bienes civiles”. Su destrucción puede considerarse un crimen de guerra, según la Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional.

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