En plena ofensiva para recuperar el control del relato, el régimen convocó manifestaciones progubernamentales en todo el país, mientras el ayatolá Alí Jamenei aseguró que la movilización popular era una "advertencia" a Estados Unidos.
Irán convocó el lunes en Teherán a diplomáticos representantes de Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido para protestar por lo que calificó como el apoyo de esos países a las manifestaciones que han sacudido a la República Islámica, según informó su Ministerio de Asuntos Exteriores.
A los diplomáticos se les mostró un vídeo de los daños causados por los "alborotadores" y se les indicó que sus Gobiernos debían "retirar las declaraciones oficiales de apoyo a los manifestantes", señaló el Ministerio en un comunicado citado por la televisión estatal.
La oleada de condenas de los Gobiernos occidentales se produjo después de que la organización Derechos Humanos de Irán (IHR), con sede en Noruega, afirmara el lunes que al menos 648 manifestantes han muerto en la represión del movimiento de protesta por parte de las fuerzas de seguridad iraníes.
El grupo advirtió de que la cifra real podría ser mucho mayor. "La comunidad internacional tiene el deber de proteger a los manifestantes civiles frente a los asesinatos masivos cometidos por la República Islámica", declaró Mahmood Amiry-Moghaddam, director del IHR, al comentar el nuevo recuento de muertes verificado por la ONG.
IHR afirmó que "según algunas estimaciones, más de 6.000 pueden haber sido asesinados", aunque advirtió de que el apagón de internet de casi cuatro días impuesto por las autoridades iraníes hace "extremadamente difícil verificar de forma independiente dichos informes".
Condena occidental
El presidente francés, Emmanuel Macron, denunció lo que calificó como "violencia de Estado" contra los manifestantes iraníes. "Condeno la violencia de Estado que apunta indiscriminadamente contra las mujeres y los hombres iraníes que exigen valientemente el respeto de sus derechos", escribió Macron en X. "El respeto de las libertades fundamentales es una exigencia universal, y estamos al lado de quienes las defienden".
El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó que el uso por parte de Irán de una "violencia desproporcionada y brutal" contra los manifestantes era "un signo de debilidad". "Condenamos esta violencia en los términos más enérgicos posibles", declaró Merz durante una visita a India. "Esta violencia no es una expresión de fuerza, sino más bien un signo de debilidad".
En Berlín, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que Alemania sigue presionando para que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán "sea incluido en la lista del régimen de sanciones antiterroristas de la UE". Según explicó, el Gobierno alemán está "trabajando en el seno de la UE para lograr un consenso" sobre la imposición de sanciones al CGRI, brazo ideológico del Ejército iraní.
Por su parte, la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, pidió el fin de la violenta represión por parte de las autoridades iraníes. "La matanza y brutal represión de manifestantes pacíficos en Irán es horrible", afirmó Cooper en una publicación en X.
"He hablado con el ministro (iraní) de Asuntos Exteriores (Abbas) Aragchi y se lo he dicho directamente: el Gobierno iraní debe poner fin inmediatamente a la violencia, defender los derechos y libertades fundamentales y garantizar la seguridad de los ciudadanos británicos".
La Unión Europea indicó en un comunicado que está "estudiando" la imposición de sanciones adicionales a Irán por la represión de las protestas. "Estamos dispuestos a proponer nuevas sanciones más severas tras la violenta represión de los manifestantes", declaró Anouar El Anouni, portavoz de la UE.
Colapso monetario
Las protestas se originaron con el cierre del bazar de Teherán el 28 de diciembre, en protesta por la maltrecha situación económica tras la caída del rial a mínimos históricos. Pronto se extendieron fuera de la capital a otras regiones del país, con manifestantes que exigían un cambio de régimen, en uno de los desafíos más graves a la teocracia desde la Revolución Islámica de 1979.
Algunos manifestantes coreaban "¡Muerte al dictador!" y "¡Muerte a la República Islámica!¡", mientras otros quemaban fotografías del ayatolá Alí Jamenei. El acceso a internet y a las líneas telefónicas fue cortado casi de inmediato tras el inicio de las protestas. La empresa de redes Cloudflare y el grupo de defensa NetBlocks informaron del apagón, que ambos atribuyeron a la interferencia del Gobierno iraní.
Recuperación de la narrativa
En un intento por recuperar la iniciativa, el Gobierno convocó el lunes concentraciones en todo el país en apoyo a la República Islámica. Miles de personas llenaron la plaza Enghelab (Revolución) de la capital, ondeando banderas nacionales mientras se recitaban oraciones por las víctimas de lo que el Gobierno ha calificado como "disturbios", según mostró la televisión estatal.
El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, elogió las manifestaciones progubernamentales y afirmó que la participación popular constituía una "advertencia" a Estados Unidos.
"Esto fue una advertencia a los políticos estadounidenses para que pongan fin a sus engaños y no confíen en mercenarios traidores", dijo, según la televisión estatal iraní, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara reiteradamente con intervenir militarmente si Teherán mataba a los manifestantes.
"Estas concentraciones masivas, llenas de determinación, han frustrado el plan de los enemigos extranjeros que se suponía iban a llevar a cabo mercenarios nacionales", añadió. El presidente del Parlamento iraní describió la respuesta del Estado a la ola de protestas como una "guerra contra los terroristas", al dirigirse a un mitin en Teherán.
Irán está librando una "guerra en cuatro frentes", afirmó Mohammad Bagher Ghalibaf, al enumerar la guerra económica, la guerra psicológica, la "guerra militar" con Estados Unidos e Israel y "hoy una guerra contra los terroristas".
"La gran nación iraní nunca ha permitido que el enemigo logre sus objetivos", declaró, flanqueado por consignas de "Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos" en persa, y prometió que el Ejército iraní daría al presidente estadounidense, Donald Trump, "una lección inolvidable" en caso de un nuevo ataque.