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Machado vs Plasencia: Trump se reunirá con las dos Venezuelas en la Casa Blanca

Félix Plasencia y María Corina Machado se reúnen hoy con Donald Trump, en el centro de la imagen, en reuniones separadas
Félix Plasencia y María Corina Machado se reúnen hoy con Donald Trump, en el centro de la imagen, en reuniones separadas Derechos de autor  'Euronews' y AP
Derechos de autor 'Euronews' y AP
Por Javier Iniguez De Onzono
Publicado Ultima actualización
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La líder de la oposición en el exilio y el principal diplomático de Delcy Rodríguez acuden a la Casa Blanca el mismo día. Mientras Félix Plasencia aspira a afianzar el reaperturismo de Washington para con el chavismo, Machado luchará por no quedar relegada en la nueva reconfiguración de Venezuela.

23 de septiembre de 2006. Un desconocido Nicolás Maduro, recién nombrado ministro de Exteriores de Venezuela bajo la segunda Administración Chávez, es retenido durante hora y media en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York tras encararse con el personal de seguridad por la retirada de un objeto desconocido de su equipaje de mano.

El joven Maduro había acudido a Estados Unidos apenas un mes después de su nombramiento para asistir a una reunión de Naciones Unidas, en la que Hugo Chávez aspiraba a conseguir un puesto bienal no permanente en el Consejo de Seguridad del organismo multilateral.

Los esfuerzos de su delfín político fracasaron: la ONU no fue capaz de decidirse entre los dos principales contendientes latinoamericanos (Guatemala y Venezuela), y finalmente se optó por Panamá como candidato de compromiso.

Hoy, 20 años más tarde, un nuevo ministro de Exteriores chavista, Félix Plasencia, emulará los pasos de Maduro (nuevamente retenido, aunque de forma más permanente, en suelo neoyorkino) bajo el aparente entusiasmo del presidente a los mandos de la Casa Blanca, Donald Trump, con la nueva cúpula chavista.

El motivo oficial del viaje de Plasencia sería la posible reapertura de la embajada de Venezuela en Washington, según fuentes anónimas consultadas por 'The New York Times'. Trump, que no ha dudado en elogiar el colaboracionismo de Delcy Rodríguez con Estados Unidos, se ha mostrado públicamente complacido con la llamada que mantuvo con la presidenta interina el miércoles, donde negociaron sobre comercio petrolífero y mineral, según el mandatario. "Es una persona increíble", proclamó sobre su homóloga.

Pero Trump, en un nuevo bandazo sobre sus decisiones internacionales, ha optado por reunirse con la competencia el jueves. El presidente ha invitado a María Corina Machado, la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, a otra reunión que se concatenará con la de Plasencia. Es decir, tanto el chavismo como el movimiento opositor pisarán la Casa Blanca durante la misma tarde.

Está por ver qué obtendrá cada uno -y que se compartirá con la opinión pública- durante sus respectivas reuniones con Trump. María Corina Machado, cuyo rol en Venezuela ha quedado descolocado después de que la Administración republicana optase por colaborar con la cúpula posmadurista, tratará de ganarse de nuevo el favor del presidente, tras una semana asegurando en medios que está dispuesta a entregarle su Nobel de ser necesario.

La oposición venezolana en el exilio esperaba que Trump acabase con el chavismo mediante un golpe militar (alentado por la propia Machado en 'Fox News' el pasado mes de agosto) y colocase en el Gobierno a esta o al candidato de la plataforma opositora en las elecciones de 2024, Edmundo González Urrutia. Esta bicefalia de la oposición complica las cosas para Machado ya que, técnicamente, fue el primero quien concurrió a las elecciones venezolanas, tras ser descalificada de la carrera electoral por el régimen.

Trump descolocó a la oposición con sus declaraciones tras la operación militar que acabó con el secuestro de Maduro. "No tiene el respeto ni el apoyo para gobernar", aunque ya entonces dejó caer que se reuniría con ella. "Podría estar involucrada en algún aspecto, tendré que hablar con ella". Una parte considerable del ala republicana, especialmente los representantes del estado de Florida (repleto de latinoamericanos conservadores o exiliados de países como Cuba), ha criticado abiertamente a Trump por ello.

Los analistas discrepan sobre la relevancia de Machado en el posmadurismo, pero un consenso pervive: Estados Unidos cree que las filas militares del chavismo, controladas por las figuras de Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, están bien atadas, y creen incapaz a la oposición de generar estabilidad o de conducir una transición sin provocar una guerra civil. Resta por ver si Trump pretende negociar una transición política hacia unas elecciones verificables en las que Machado pueda concurrir o si, por el contrario, solo le interesa que fluya el petróleo venezolano, esté en las manos que esté.

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