Una semana después de la tragedia, Adamuz ha dado el último adiós a las 45 personas que murieron en el accidente de tren. La Caseta Municipal, que sirvió de refugio aquella noche, acogió una misa con 700 asistentes. Aún hay 22 heridos hospitalizados.
La Caseta Municipal de Adamuz se quedó pequeña. 700 personas llegaron para despedir a quienes no volvieron de aquel viaje. El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ofició la ceremonia junto a una veintena de sacerdotes. En el mismo lugar donde una semana antes atendieron a los primeros heridos, ahora ardían 45 velas.
Rafael Ángel Moreno, alcalde del pueblo, abrió el acto reconociendo que tienen "el corazón herido". La imagen de la Virgen de Sol, patrona local, presidía la ceremonia con un crespón negro. Durante más de una hora se recordó a los fallecidos y se arropó a las familias. De los 126 heridos que dejó el accidente, 22 siguen ingresados.
El momento más duro llegó durante la purificación del altar. Sonó una versión del Ave María y nadie pudo contener las lágrimas. El obispo había dicho antes que los españoles tendrían que hacer un esfuerzo por apartar los pensamientos de lo trágico. "Necesitamos fe y esperanza para levantarnos", añadió.
Homenaje a quienes estuvieron allí aquella noche
Entre los asistentes estaban algunos de los que acudieron la noche del siniestro. Julio, un chaval de 16 años, fue uno de los primeros en llegar al lugar del choque. Durante las lecturas de la Biblia recordó que solo querían ayudar: "Se nos olvidó todo lo demás".
La ceremonia reservó espacio para los servicios de emergencias y los voluntarios que trabajaron en el rescate. También acudieron representantes de la Guardia Civil, Protección Civil y policías locales de varios municipios. El presidente del Parlamento de Andalucía, Jesús Aguirre, estuvo presente junto a varios consejeros autonómicos y el alcalde de Córdoba.
Aguirre habló del sufrimiento continuo que ha vivido la provincia: "Todos nos hemos implicado de una forma directa con ellos". Tras la misa, el obispo y el alcalde depositaron una corona en el lugar exacto donde ocurrió el accidente.
La Diócesis de Córdoba difundió un cartel para anunciar el funeral, es la imagen que abre esta noticia. En él aparece la Virgen de Sol caminando por las vías hacia el pueblo. Lleva de la mano a una niña, en recuerdo de la pequeña de seis años que perdió a su familia, y al otro lado camina un Guardia Civil. También se ven sanitarios y vecinos atendiendo a los heridos.