Las revelaciones sobre las acciones de un coronel griego y las detenciones en Francia el mismo día ponen de relieve un campo de espionaje europeo centrado en las comunicaciones militares, la infraestructura de satélites y los datos clasificados de la OTAN.
A medida que las autoridades griegas van desentrañando el caso del coronel detenido por espiar para China, el panorama que se perfila va más allá de los límites de un solo caso. El jueves, en Francia, las autoridades llevaban a cabo detenciones por interceptar datos militares sensibles destinados a Pekín.
Se trata de dos operaciones diferentes que tienen un hilo conductor común: China. Afecta a las comunicaciones militares, información por satélite y datos clasificados, que se están convirtiendo en un campo de competencia indisimulada en una Europa que está comprobando que el espionaje evoluciona con la tecnología.
En el caso griego, según ha trascendido, las autoridades habían puesto bajo vigilancia al alto oficial a través del Servicio Nacional de Inteligencia, con indicios de que estaba facilitando información clasificada y secreta a Pekín.
El oficial fue detenido dentro del campamento en el que estaba destinado, ya que supuestamente tenía acceso a información relativa a nuevas tecnologías de las Fuerzas Armadas en fase de desarrollo. Al parecer,enviaba información clasificada por vía electrónica desde su unidad y hay indicios de que intentaba reclutar a otras personas.
El espionaje está relacionado con proyectos de la OTAN
En un comunicado, el Estado Mayor de la Defensa Nacional confirmó que el jueves 5 de febrero de 2026, a primera hora de la mañana, "las autoridades militares competentes procedieron a la detención de un oficial de las Fuerzas Armadas" dentro de instalaciones militares, en cooperación con otros organismos estatales y en presencia de un fiscal autorizado.
El Ministerio de Defensa griego alude a "claros indicios de la comisión de delitos penales tipificados en el Código Penal Militar", es decir, "la recogida y transmisión de información secreta de importancia militar a terceros, con el riesgo de causar daños a los intereses nacionales".
Según el medio digital griego 'Ertnews', el oficial está siendo interrogado por el departamento competente de las Fuerzas Armadas y el NIS y habría confesado la ilegalidad de sus acciones. También se está examinando su entorno de servicio, ya que hay indicios de que intentó "crear una red de inteligencia".
Se ha informado de que gran parte del material está relacionado con proyectos de la OTAN, lo que al parecer aumenta significativamente el perfil del caso y ha atraído el interés de la OTAN, en particular de los estadounidenses.
La red utilizaba un software especial clasificado
Según el medio digital griego 'Kathimerini', el oficial supuestamente transfirió información de alto secreto al destinatario final utilizando un software especial clasificado.
En su poder se encontró una "máquina especial con software" que, según fuentes gubernamentales, le habían suministrado las autoridades chinas para fotografiar documentos clasificados y enviarlos a los destinatarios finales.
'Kathimerini' reporta que el caso empezó a fraguarse hace unos dos meses, cuando la CIA informó a la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de que un miembro de las Fuerzas Armadas griegas estaba filtrando a China información sensible relativa a asuntos de la OTAN.
Los movimientos sospechosos de un coronel griego
Debido a la especificidad del caso, se informa de que la NIA informó directamente a la dirección del Estado Mayor y siguió los movimientos del sospechoso, cuya detención se aceleró cuando se determinó que pretendía enviar cada vez más datos sensibles.
La misma fuente señaló que el oficial, que al parecer es comandante de un batallón de entrenamiento especializado en telecomunicaciones y sistemas electrónicos, estaba destinado en una unidad de las Fuerzas Aéreas en Kavouri y tenía acceso a información clasificada no sólo de las Fuerzas Aéreas, sino también de otras ramas, así como de naciones aliadas.
Tras su detención, al parecer describió haber sido reclutado por un funcionario chino, posiblemente en una conferencia en el extranjero, y admitió haber enviado información a cambio de una comisión a su "reclutador-operador".
Los informes hablan de indicios de que el oficial intentó reclutar a otras personas, mientras que el Estado Mayor, por su parte, califica las acciones de recogida y transmisión de información secreta a terceros con riesgo de perjuicio para los intereses nacionales.
Detenciones de presuntos espías en Francia
Al mismo tiempo, en Francia, la Agencia Francesa de Noticias (AFP) describe un caso de naturaleza técnica diferente, pero con un núcleo similar: la interceptación de datos críticos por cuenta de Pekín. Las autoridades francesas han acusado a cuatro personas, entre ellas dos ciudadanos chinos, de presunta interceptación de datos militares sensibles.
Los cuatro fueron detenidos durante el fin de semana en la región suroccidental de Gironda, donde los dos sospechosos chinos supuestamente habían alquilado apartamentos de Airbnb como parte de un plan para recopilar información sensible, incluida inteligencia militar.
Según informa AFP, el caso se desencadenó cuando el 30 de enero los vecinos vieron la instalación de una antena parabólica de unos dos metros de diámetro, que coincidió con un corte local de internet.
El espionaje es un delito castigado con hasta 15 años de cárcel
Una investigación realizada al día siguiente permitió identificar un "sistema de ordenadores conectados a las antenas parabólicas" que permitía registrar datos de satélites, y las autoridades creen que la instalación podría haber interceptado "intercambios entre entidades militares".
La agencia AFP añade que los dos ciudadanos chinos habían viajado a Francia con el objetivo de recoger datos del sistema de internet por satélite Starlink y de otras "entidades vitales" y transmitirlos a China.
La investigación en Francia se centra en la "entrega de información a una potencia extranjera" que podría perjudicar intereses nacionales clave, un delito castigado con hasta 15 años de cárcel.
Dos personas fueron detenidas y otras dos pasaron a disposición judicial, sin dar detalles sobre sus identidades. Añadió que los otros dos sospechosos fueron detenidos por la presunta importación ilegal de los equipos.
De momento se está investigando cuánto material se ha filtrado, quiénes eran los destinatarios y si existe una red. El segundo es institucional y estratégico: hasta qué punto están blindados los procedimientos de protección de la información clasificada y con qué rapidez pueden actualizarse.