El Comité Consultivo sobre Minorías señala deficiencias en la protección práctica de las minorías, especialmente en relación con las familias romaníes. Persisten los problemas de discriminación en el empleo y la vivienda, el nomadismo forzoso y el aumento de la incitación al odio.
Portugal conoce la teoría, pero falla en la práctica a la hora de proteger los derechos de las minorías, especialmente los gitanos, una comunidad que "sigue siendo objeto de discriminación, sobre todo en materia de empleo y vivienda".
Esta es una de las principales conclusiones del dictamen del Comité Consultivo que supervisa la aplicación del Convenio Marco para la Protección de las Minorías Nacionales (CMMN) del Consejo de Europa, hecho público este jueves. El documento especifica cómo el país se reconoce como una sociedad cada vez más diversa y multicultural, con un enfoque institucional considerado "abierto y flexible" para gestionar esta diversidad.
Sin embargo, las conclusiones del dictamen apuntan a un escaso conocimiento público del Convenio Marco y de los derechos de las minorías, que se aplica formalmente en Portugal a los ciudadanos portugueses de etnia gitana, la comunidad en la que se centran las mayores preocupaciones. Según el documento, a pesar de "estar presentes en el país desde hace siglos", los gitanos **"**siguen teniendo dificultades para ser aceptados como parte integrante de la sociedad portuguesa".
El informe enumera varios contratiempos institucionales, como la finalización de la Estrategia Nacional para la Integración de las Comunidades Gitanas (2013-2022), sin una evaluación pública adecuada, o la introducción de una nueva directiva, la financiación insuficiente para las asociaciones gitanas y el bajo número de mediadores interculturales, lo que requiere "apoyo adicional para la contratación de gitanos, en particular mujeres y jóvenes".
En cuanto a la discriminación de género, el informe menciona que el número de mediadoras gitanas es insuficiente "y que se necesitan mayores esfuerzos para combatir el matrimonio precoz y los roles tradicionales de género".Aún así, el informe destaca medidas positivas, comola prohibición del matrimonio de menores de 18 años, aunque el Comité Consultivo subraya "que su aplicación en las comunidades romaníes requiere una mayor evaluación".
La discriminación en el acceso a la vivienda es uno de los problemas más graves, y el Comité señala que algunos gitanos siguen "viviendo al margen de la sociedad, enfrentándose en algunos casos a condiciones precarias de nomadismo forzoso".
El aumento de la incitación al odio y los estereotipos, especialmente en las redes sociales, también es motivo de preocupación, y el documento señala la necesidad de una mayor "concienciación pública para combatir la intolerancia y promover la aceptación de los romaníes".
En respuesta a los problemas detectados, el Comité aboga por la adopción de medidas más inmediatas,como "una nueva estrategia nacional para la inclusión de las comunidades gitanas" y el refuerzo de la figura de los mediadores interculturales gitanos municipales y la revitalización del programa de Equipos Municipales de Mediación Intercultural.
El informe también insta a las autoridades portuguesas a "corregir la falta de funcionalidad de la Comisión para la Igualdad y contra la Discriminación Racial adoptando, sin demora, una legislación reguladora que prevea servicios de apoyo y permita a la comisión utilizar los recursos humanos necesarios".
Entre las medidas adicionalessugeridas figuran la lucha contra la incitación al odio y los delitos racistas, así como la investigación y sanción de casos en los que estén implicadas personalidades públicas, el fomento de la educación inclusiva, la lucha contra el absentismo y la segregación escolar. Incluir obligatoriamente la historia y la cultura gitanas en los programas escolares nacionales e invertir en la formación intercultural del profesorado son otras de las sugerencias del documento.