La Moncloa acogió este sábado un acto de homenaje al pueblo gitano con el que España cierra las conmemoraciones del 600 aniversario de su llegada al país. Sánchez presidió el acto junto a activistas, artistas y representantes de la comunidad.
La ceremonia arrancó con la interpretación del himno gitano 'Gelem, gelem' a cargo de la cantaora Lela Soto y el guitarrista Diego del Morao. Desde ese momento, el tono del acto combinó la reivindicación con el reconocimiento cultural.
Carmen Santiago, vicepresidenta del Consejo Estatal del Pueblo Gitano, fue una de las voces más directas de la tarde. "Nuestra historia no está escrita en los libros de texto", dijo, y describió la trayectoria de su pueblo como un relato de persecución y resistencia que se ha transmitido de generación en generación sin apenas presencia institucional.
Santiago reclamó el acto no solo como celebración, sino como recordatorio de derechos que todavía están pendientes. Israel Fernández homenajeó a Camarón de la Isla acompañado de Del Morao al toque, Ane Carrasco al cajón y las palmas de Marcos Carpio y Ángel Moreno 'Pirulo'.
Condecoraciones para figuras del flamenco y el activismo
El acto incluyó la entrega de las órdenes de Alfonso X el Sabio y del Mérito Civil a cinco personas cuya trayectoria ha marcado tanto la cultura como la lucha por los derechos de la comunidad gitana. La escritora Noelia Cortés, conductora del homenaje, presentó a cada uno de ellos como figuras que "han hecho historia social y culturalmente".
Entre los galardonados estaban el guitarrista Pepe Habichuela, la diseñadora Juana Martín y Lolita Flores, cuya medalla recogió su hija Elena Furiase. También fue reconocido Juan de Dios Ramírez Heredia, primer diputado gitano en el Congreso de los Diputados, una figura clave en la historia política de la minoría en España.
Completaron la lista de reconocimientos Emilio Fernández de los Santos, conocido como Caracafé, guitarrista e impulsor de la Fundación Alalá, que trabaja con menores en riesgo de exclusión social; y Teresa Peña, La Lebrijana, comunicadora que dedicó años a difundir el flamenco y hermana del músico El Lebrijano.
Un cierre institucional con deuda pendiente
El homenaje en La Moncloa cerró un año de conmemoraciones que España ha utilizado para reconocer públicamente la contribución gitana a la identidad cultural del país. Sin embargo, los discursos del acto dejaron claro que el reconocimiento simbólico no basta.
La comunidad gitana sigue enfrentando índices de exclusión social entre los más altos del país, y los propios homenajeados lo subrayaron sin rodeos. El acto fue, en ese sentido, tanto una celebración como una exigencia: la de que seis siglos de historia compartida se traduzcan también en igualdad real.