Tras ser interceptados por la Marina israelí, ocho participantes alemanes de la Flotilla Global Sumud han llegado a Estambul, una persona fue hospitalizada. El Gobierno alemán exige a Israel aclarar posibles malos tratos.
Ocho ciudadanos alemanes, que habían sido detenidos por la Marina israelí, llegaron a Estambul tras su expulsión, algunos de ellos con heridas. El Ministerio de Exteriores confirmó que representantes del Consulado General de Alemania estuvieron el jueves por la noche en el aeropuerto y pudieron hablar con siete de los ocho alemanes.
La octava persona fue trasladada directamente a un hospital. Alemania espera "naturalmente aclaraciones" de Israel sobre las lesiones, según un portavoz del Ministerio de Exteriores. Un "trato digno de nuestros ciudadanos" tiene "prioridad absoluta".
La Flotilla reúne a más de 430 activistas propalestinos
Los ocho alemanes formaban parte de un grupo internacional de más de 430 activistas propalestinos que, según sus propias palabras, pretendían llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza con una Flotilla de alrededor de 50 barcos. La llamada Flotilla Global Sumud zarpó la semana pasada desde Turquía y buscaba romper el bloqueo naval israelí de la Franja de Gaza. El lunes las fuerzas israelíes interceptaron la flotilla en aguas internacionales frente a la costa de Chipre y detuvieron a todos los activistas, que fueron trasladados a Israel.
Entre los detenidos había, además de los ocho alemanes, 78 ciudadanos turcos, más de 40 españoles, 37 franceses y personas de otros países europeos, según informaron las autoridades. Hasta el jueves, más de 400 activistas internacionales habían sido trasladados en su mayoría a Turquía en vuelos especiales, poco después de su liberación de la detención israelí.
Desde el punto de vista de Israel, la Flotilla fue una provocación deliberada. La acción de los activistas habría servido ante todo para una puesta en escena pública y respondería a los intereses de Hamás. Además, Israel acusa a algunos miembros de la organización de tener vínculos con Hamás.
A los participantes se les reprocha que su objetivo principal no fuera llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Según las autoridades israelíes, a bordo de los barcos solo había una cantidad limitada de suministros de ayuda.
El bloqueo naval de la Franja de Gaza es además legal, afirmó un portavoz del Ministerio de Exteriores israelí. Esta afirmación es objeto de controversia tanto a nivel internacional como entre expertos en derecho internacional.
Un vídeo de Ben Gvir provoca indignación internacional
También ha suscitado reacciones internacionales un vídeo que el ministro de Seguridad israelí de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, publicó él mismo en la plataforma X. En las imágenes se ve a Ben Gvir en el puerto de Asdod ondeando una bandera israelí, mientras activistas con las manos atadas a la espalda permanecen de rodillas en el suelo. En el vídeo el ministro dice: "Bienvenidos a Israel, aquí los dueños de la casa somos nosotros".
Varios países reaccionaron al vídeo. Francia, España, Polonia y los Países Bajos convocaron a sus respectivos embajadores israelíes o a altos cargos diplomáticos. Según el Ministerio de Exteriores alemán, el embajador de Alemania, Steffen Seibert, calificó la actitud de Ben Gvir de "completamente inaceptable e incompatible con los valores fundamentales de Alemania e Israel". El ministro de Exteriores federal, Johann Wadephul, también la consideró "totalmente inaceptable". La Comisión Europea instó además a Israel a garantizar la protección y el "trato digno" de los activistas.
El distanciamiento llegó también desde el propio Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que la manera en que Ben Gvir trató a los activistas no se corresponde con los valores y normas de Israel. Hasta ahora no se han anunciado consecuencias. Según una información del portal de noticias israelí 'Ynet', la aparición de Ben Gvir habría causado un fuerte malestar dentro del Ejército.
Un militar que pidió no ser identificado habló de un "ataque estratégico" y de un "comportamiento irresponsable". El Ejército, afirmó, se había esforzado deliberadamente por actuar de forma "limpia" en la interceptación de la Flotilla para evitar precisamente titulares internacionales de este tipo.